Rusia anuncia escoltas armadas para proteger su flota fantasma de petroleros tras el ataque de Ucrania con drones a uno de sus barcos
El ataque al Arctic Metagaz eleva la tensión en rutas clave del petróleo.
Rusia estudia desplegar escoltas navales armadas para proteger su llamada 'flota fantasma' de petroleros tras un ataque con drones a uno de sus buques en el Mediterráneo. La medida, todavía en fase de análisis, llega después de un incidente que Moscú atribuye a Ucrania y que ha encendido las alarmas sobre la seguridad del transporte energético ruso.
El anuncio lo ha realizado Nikolai Patrushev, asesor del Kremlin y presidente del Consejo Marítimo ruso, quien ha planteado la creación de "grupos de fuego móviles" para acompañar a los petroleros en alta mar, además de instalar sistemas defensivos directamente en los barcos.
Un ataque que cambia el escenario
El detonante ha sido el ataque contra el buque Arctic Metagaz, un metanero de bandera rusa que habría sido alcanzado por drones navales frente a las costas de Libia, provocando un incendio a bordo.
Según fuentes cercanas al Kremlin citadas por medios internacionales, Rusia considera el incidente un "acto de terrorismo internacional" y señala directamente a Ucrania como responsable. Sin embargo, por ahora no existe confirmación independiente de esa autoría.
Lo relevante no es solo el ataque, sino lo que implica: que los buques energéticos rusos ya no son intocables fuera de sus aguas.
La 'flota fantasma': clave para el petróleo ruso
Desde la invasión de Ucrania en 2022, Rusia ha desarrollado una red de petroleros conocida como 'flota fantasma'. Se trata de buques que:
- Operan fuera de rutas tradicionales.
- Cambian de bandera o propietario.
- Utilizan estructuras opacas para evitar sanciones.
El objetivo es seguir exportando petróleo pese a las restricciones occidentales. Esta flota se ha convertido en una pieza esencial para sostener los ingresos energéticos del país.
Escoltas armadas y defensa a bordo
La respuesta rusa apunta a un cambio de estrategia. No solo se trata de evitar sanciones, sino ahora también de proteger físicamente los buques.
Entre las medidas planteadas:
- Escoltas navales armadas en rutas clave.
- Unidades móviles de defensa ('grupos de fuego').
- Instalación de sistemas defensivos en los propios petroleros.
Esto supone una escalada relevante, porque militariza aún más el transporte energético en aguas internacionales.
Un riesgo creciente en el mar y el Mediterráneo en el punto de mira
Patrushev ha advertido de que la amenaza de ataques y sabotajes contra buques rusos "no está disminuyendo". Esto abre un nuevo frente en el conflicto, no solo en tierra o aire, sino también en rutas marítimas estratégicas, y con un impacto potencial directo en el mercado energético global.
El ataque frente a Libia pone el foco en el Mediterráneo como zona sensible. No es un detalle menor. Estas rutas son clave para las exportaciones energéticas, el tráfico comercial internacional y la estabilidad de precios del petróleo. Cualquier alteración puede tener consecuencias más allá del conflicto.
Pese a la gravedad de las acusaciones, conviene subrayar que no hay verificación independiente del ataque ni de su autoría, lo que introduce incertidumbre en el relato y obliga a tomar con cautela las declaraciones oficiales.