‘The New York Times’ se fija en el Gobierno de España para hablar de inmigración… y mandar un recado a la América de Trump
El periódico estadounidense usa la regularización impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez para comparar dos maneras de gestionar la llegada de extranjeros.
Que una decisión de la política española se cuele en la portada de un periódico como The New York Times no es algo muy habitual. Que lo haga una regularización de inmigrantes, todavía menos. Y, sin embargo, eso es justo lo que ha sucedido este martes, cuando el diario neoyorquino ha colocado la medida impulsada por el Ejecutivo de Pedro Sánchez, con el apoyo de Unidas Podemos, como la noticia más importante de la publicación. Pero no tanto para explicar qué es lo que se ha hecho España, sino para utilizarlo como espejo de la deriva restrictiva que gana terreno en otros países, como en la América de Trump.
Lo cierto, es que la postura de The New York Times queda clara ya desde la portada de su página web, en la que el periódico presenta la octava regularización extraordinaria con un titular que resulta elocuente: "España abre una vía para regularizar a inmigrantes mientras otros países endurecen sus políticas". A partir de esa máxima, el relato que ha construido el diario estadounidense sostiene que la iniciativa española se sitúa "a contracorriente de otros países, que en los últimos años se han vuelto más restrictivos con la inmigración irregular”, en una referencia velada a la Casa Blanca.
El contraste se vuelve aún más evidente cuando el texto viaja al otro lado del Atlántico y se refiere a Estados Unidos como un país en el que se está llevando a cabo "una violenta ofensiva que amenaza a millones de personas con una deportación" que ha impulsado la Administración de Donald Trump desde Washington, marcando el paso de una tendencia punitiva a la que parece que cada vez se apuntan más y más países occidentales.
Mineápolis reclama justicia
En Mineápolis, la dura política migratoria de Donald Trump se deja notar desde hace unas cuantas semanas en las calles de la segunda ciudad del estado de Minesota, con redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la presencia de agentes federales y la sensación de que en los barrios con una importante población de inmigrantes se ha instalado una especie de Gran Hermano que busca a personas sin permiso de residencia. Con zonas comerciales en las que las tiendas deben abrir a medias, muchos trabajadores han tenido que cambiar sus rutinas y las calles están mucho más vacías de lo habitual.
La detención hace unos días de un niño de cinco años, cuando entraba en casa junto a su. padre se ha convertido en todo un símbolo de los límites que se han superado. La imagen del menor, con gorro azul y la mochila del colegio, elevó un nivel la tensión que ya llevaba tiempo acumulándose en la ciudad y que estalló con las muertes de Alex Pretti y Renée Good en dos operativos de los agentes del ICE. Aunque la Casa Blanca ha asegurado que se van a investigar todos los detalles de estos incidentes y ha habido un repliegue parcial de los efectivos, la ciudad vive en estado de alerta.
Minesota no es el único estado en el que ha habido problemas con las operaciones contra la inmigración irregular. Esta madrugada, una persona se encuentra en estado crítico tras recibir un disparo durante un incidente con agentes de la Patrulla Fronteriza en Arivaca, una localidad cercana a la frontera con México. Las autoridades locales ya han abierto una investigación junto al FBI para esclarecer los hechos, en los que no han resultado heridos ningún agente, según el Departamento de Seguridad Nacional.
Ese clima de tensión que atraviesa Estados Unidos ha empezado a provocar una cascada de reacciones que va más allá de la calle. En los últimos días, empresarios y figuras de la cultura en Estados Unidos han cuestionado abiertamente el papel de ICE. Como el CEO de ChatGPT, Sam Altman, quien ha advertido que se "ha ido demasiado lejos”. Actrices como Natalie Portman o Jenna Ortega han denunciado públicamente la violencia de los operativos y en redes sociales, artistas como Billie Eilish u Olivia Rodrigo se han sumado a las críticas, ampliando el foco de una crisis que ya no se limita a una sola ciudad.
España, según The New York Times
La regularización de inmigrantes en España permitirá a miles de personas en situación irregular solicitar un permiso temporal de residencia y trabajo si acreditan haber vivido en el país durante un periodo mínimo y carecen de antecedentes penales. Con la admisión de la solicitud, podrán incorporarse al mercado laboral de forma inmediata.
The New York Times recoge además los argumentos esgrimidos por el Gobierno sobre el impacto económico y social que tendrá la regularización, citando estudios que vinculan la inmigración al crecimiento económico y como solución a la falta de mano de obra, junto a la opinión de economistas que consideran poco probable que esta medida genere una presión significativa sobre el trabajo o la vivienda, al ser personas que ya viven en el país.
El texto de The New York Times no evita los matices. Menciona la externalización del control migratorio hacia países como Marruecos o Mauritania y señala que la acogida no ha sido igual para todos los colectivos, en especial en el caso de migrantes procedentes de África. Aun así, sitúa la decisión española dentro de una línea política distinta a la que predomina actualmente en otros países occidentales.
El periódico apunta también que España cuenta con precedentes de regularizaciones de gran alcance desde los años ochenta, bajo gobiernos de distinto signo, y que este tipo de procesos no son una excepción ni en el país ni en el conjunto de la Unión Europea. Con ese recorrido, recuerda que la medida ha salido adelante a través de un decreto, después de cerrar un acuerdo con Unidas Podemos y recoge también las críticas del Partido Popular y la extrema derecha, que han anunciado recursos judiciales contra la iniciativa.