Trump utiliza la crisis migratoria de Ceuta para endurecer su discurso contra la UE y sus rivales demócratas
El presidente de EEUU asegura desde el Despacho Oval que "la inmigración ilegal está matando a Europa" y equipara los sucesos en la divisoria española con las políticas de fronteras abiertas que atribuye a la Administración Biden.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a poner el foco en España y en la crisis migratoria desatada en la ciudad autónoma de Ceuta para reforzar su discurso sobre seguridad fronteriza y atacar al Partido Demócrata, una guerra de política nacional encarnizada ya, cuando en noviembre se esperan elecciones legislativas de medio mandato en las que su partido, el Republicano, puede perder la Cámara de Representantes o el Senado que tanta estabilidad, a base de mayoría, han dado al magnate en esta legislatura.
Durante una comparecencia ante los medios de comunicación en el Despacho Oval, tras la firma de varias órdenes ejecutivas, Trump afirmó la pasada noche que los recientes acontecimientos en la frontera entre España y Marruecos son el reflejo de una problemática mayor que afecta al conjunto del continente europeo. "Hay que detener la inmigración ilegal en Europa. Conozco Europa mejor que nadie, mejor que quienes la gobiernan. Hay dos cosas que están acabando con Europa: la primera es la inmigración y la segunda es la energía", declaró el magnate.
Tomando el rábano por las hojas, Trump estableció un paralelismo directo entre la entrada masiva de migrantes en España y lo que describió como las consecuencias del mandato de su predecesor, el presidente demócrata Joe Biden. A su entender, la situación que vivió EEUU bajo su Administración fue "mucho peor" y a "mayor escala" de lo visto en estos días: se calcula que han entrado a Ceuta entre 60.000 y 80.000 personas, de las que al menos 88 han muerto en suelo español y 11 más, en el marroquí. Hay un número indefinido de desaparecidos.
"Cuando vi lo que sucedió en España, me dije que nosotros teníamos una versión de eso, incluso mucho peor. Permitimos la entrada de millones de personas bajo el mandato de los demócratas porque tuvimos fronteras abiertas", sostuvo el republicano ante la prensa reunida en su despacho.
Estas declaraciones se alinean con los mensajes difundidos por la portavocía de la Casa Blanca y su equipo de campaña, que han utilizado los sucesos en la frontera hispano-marroquí para alertar sobre las posibles consecuencias de un eventual retorno de la oposición al poder en las próximas midterms.
Por ejemplo, la portavoz adjunta de la Casa Blanca, Anna Kelly, dijo el pasado 30 de julio a la agencia Europa Press que "el presidente Trump lleva mucho tiempo advirtiendo a Europa de lo que ocurriría si siguiera aplicando políticas globalistas de extrema izquierda, entre ellas las que facilitan la inmigración masiva". Kelly avisó a Madrid y otras capitales que "han adoptado esta filosofía destructiva", que "deberían cambiar de rumbo de inmediato o se arriesgan a su propia desaparición".
Un revoltijo
Lo hemos dicho de pasada antes: además de sus advertencias en materia migratoria, Trump dirigió duras críticas a los líderes europeos por el rumbo de sus políticas públicas, cuestionando tanto la acogida de refugiados como la transición hacia energías renovables. Un revoltijo de los suyos, disparando a todo lo que rechaza.
Por ejemplo, en materia de seguridad y criminalidad, el presidente afirmó que los países europeos están dejando entrar a personas que "no van a aportar nada positivo" y reiteró acusaciones sobre índices de criminalidad vinculados a la migración no regulada.
En política energética, calificó de "error económico" la apuesta por la energía eólica en el continente europeo, asegurando que los países que invierten en molinos de viento "pierden dinero" y terminan perjudicando su competitividad económica.
Ayuda cuestionada
También esta noche, el congresista republicano Thomas Massie, uno de los principales críticos del presidente Trump, ha cuestionado que la Cámara de Representantes aprobara un proyecto de ley que contempla 40 millones de dólares para Marruecos y vinculó esa decisión con la reciente crisis migratoria en Ceuta.
"Dos semanas antes de que los migrantes procedentes de Marruecos invadieran Ceuta, el Partido Republicano aprobó un proyecto de ley con 40 millones de dólares para Marruecos", afirmó Massie en X.
Massie también señaló que un informe del comité que acompaña la iniciativa indica que "las ciudades de Ceuta y Melilla, administradas por España, están situadas en territorio marroquí y siguen siendo objeto de la antigua reclamación de Marruecos". El legislador cuestionó que algunos miembros de su partido condenaran posteriormente la actuación de Marruecos mientras habían votado a favor de esa financiación.
Tal y como informa la agencia EFE, el proyecto de ley de asignaciones 8595 fue aprobado por la Cámara de Representantes el 15 de julio de 2026 y actualmente se encuentra pendiente de consideración en el Senado.
La iniciativa establece fondos para el Departamento de Estado, programas de seguridad nacional y otros programas relacionados con la política exterior de Estados Unidos, y deberá ser aprobada por ambas cámaras del Congreso y firmada por el presidente para convertirse en ley.
La asistencia estadounidense a Marruecos no es novedosa, debido a que Washington mantiene desde hace décadas programas de cooperación con el reino magrebí en áreas como seguridad, lucha antiterrorista, desarrollo económico y fortalecimiento institucional, que suelen incluirse en los presupuestos anuales de política exterior. El texto del proyecto y la documentación del Comité de Asignaciones no indican que la partida de 40 millones de dólares esté vinculada específicamente a la crisis migratoria en Ceuta.
Debate en la Unión Europea
El impacto de la crisis en Ceuta ha reactivado el debate en el seno de la Unión Europea (UE) sobre la gestión de las fronteras exteriores y el reparto de la carga migratoria. La reunión de urgencia de los ministros de Interior de los Veintisiete que tiene lugar este martes por la tarde ha puesto de manifiesto divisiones internas entre los socios europeos sobre la aplicación de controles más estrictos o la creación de centros de tramitación en terceros países.
Los discursos que vinculan la presión migratoria en el Mediterráneo con propuestas de restricción severa han ganado terreno en el debate público tanto a un lado como al otro del Atlántico, moldeando la agenda política a medida que se aproximan citas electorales clave. Por eso, el sábado, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, envió una carta a Bruselas en la que se quejaba de cargó las "noticias falsas", la "desinformación" y las actitudes guiadas por el "prejuicio o el interés político" de algunos socios, empezando por Italia, que hasta reclamaron la suspensión temporal del espacio Schengen.
Ayer, cuando la crisis ya parecía más calmada, los mensajes contra España se suavizaron y hasta la fría presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, que se había limitado a ofrecer ayuda pero, a la vez, a exigirle al Gobierno una actuación más contundente, aplaudió el trabajo de Madrid.