El último golpe al frente de Ucrania no viene de Rusia: un impuesto a los vehículos eléctricos merma el número de drones terrestres desplegados
El ejército ucraniano habría podido comprar 5.000 vehículos no tripulados adicionales en el primer semestre de 2026 de no haber existido el impuesto.
Ucrania se ha dado un tiro en el pie. El país presidido por Volodímir Zelenski aprobó un impuesto sobre los vehículos eléctricos que entró en vigor a principios de 2026. Hasta ahí todo normal. El problema es que la medida ha perjudicado a la producción de un tipo de armamento fundamental en la guerra frente a Rusia: los drones terrestres.
El motivo es que los vehículos no tripulados son tan nuevos que en las normas comerciales ucranianas (basadas en las reglas de la Unión Europea sobre mercancías) se agruparon en la misma categoría que los vehículos eléctricos.
Ello ha provocado que los drones terrestres, durante este año, hayan pasado a estar gravados con un impuesto sobre el valor añadido del 20%. La compra de drones se ha encarecido, lo que ha hecho que el ritmo de adquisición por parte de Ucrania se haya reducido en 2026.
En declaraciones a Business Insider, Ihor Fedirko, director ejecutivo del Consejo Ucraniano de la Industria de Defensa, ha indicado que el ejército ucraniano probablemente habría podido comprar 5.000 vehículos terrestres no tripulados más en el primer semestre de 2026 de no haber existido ese impuesto.
"Sabemos que nuestro Gobierno va a adquirir 25.000 en el primer semestre de este año. Si pudieran adquirir un 20% más, eso supondría 5.000", ha añadido al respecto Fedirko, quien ha subrayado que "para nuestras fuerzas armadas, eso es mucho".
Un problema en vía de ser solucionado
Es decir, Ucrania ha podido desplegar menos drones en el frente debido a ese impuesto que ha sido aplicado a los vehículos no tripulados. Los legisladores del país ya se han puesto manos a la obra para tratar de arreglar el error.
En concreto, 45 parlamentarios ucranianos han presentado recientemente un proyecto de ley que tiene como objetivo que los drones terrestres sean definidos como un bien independiente, gracias a lo que quedarían exentos de ser gravados por el impuesto.