Astrid de Noruega, hermana del rey Harald, trae más disgustos a la familia real noruega: se confirma lo que la casa real quiso esconder
La princesa más anciana del mundo parecía incombustible, pero ha dado un buen susto debido a un percance en su salud.

Mientras en Dinamarca, la casa real fue clara desde el primer momento con el estado de salud de la reina Margarita, ingresada por una angina de pecho y sometida a una angioplastia, en Noruega no han sido tan veloces para ofrecer detalles sobre la salud de una de sus princesas.
Así, no fue hasta el mediodía de este viernes 15 de mayo cuando la casa real noruega emitió un comunicado para hablar sobre el estado de Astrid de Noruega, hermana del rey Harald, después de que hayan pasado unos días desde su hospitalización.

"La princesa Astrid ha sido ingresada en el Rikshospitalet debido a una insuficiencia cardíaca. Hoy se le ha implantado un marcapasos temporal. La princesa desea expresar que se encuentra en las mejores manos. Permanecerá ingresada en el Rikshospitalet durante un tiempo", fueron las palabras emitidas por la corte noruega.
De este modo, Astrid de Noruega, de 94 años, ha tenido que someterse al mismo procedimiento por el que pasaron los reyes Harald y Sonia en su momento. A ambos se les implantó un marcapasos cuando sufrieron problemas cardíacos que afortunadamente pudieron superar.

Lo llamativo de este asunto no es que la princesa Astrid tenga problemas de salud o esté ingresada, algo que entra dentro de lo normal teniendo en cuenta su avanzada edad, sino que la casa real noruega no quiso decir nada desde un primer momento.
Porque el ingreso fue comunicado antes por Se og Hør, publicación que dio a conocer que una ambulancia llevó a la hermana del rey de Noruega al hospital, donde fue admitida en urgencias y se quedó ingresada. Esto ocurrió el martes 12 de mayo de 2026. La casa real no solo no emitió un comunicado en su momento, sino que se negó a contestar las preguntas del citado medio.
La 'royal' más anciana del mundo sigue en activo
Aunque parece que Astrid de Noruega evoluciona favorablemente, existe preocupación debido a los 94 años que tiene. De hecho, al cumplirlos el 12 de febrero de 2026 se convirtió en la royal más anciana del mundo.

Además, sigue en activo. De hecho, poco antes de su ingreso había acudido al centenario de la Asociación Sanitaria Blindern og Vinderen, que forma parte de la Asociación Sanitaria Noruega Femenina, entidad de la que Astrid es patrona desde 1954.
Poco antes había celebrado el medio siglo de Dyslexia Norway junto a su sobrino, el príncipe heredero Haakon, y siempre acompañada por su perra Wilma, a la que lleva a todas partes.

Y todo esto pese a que marzo había estado hospitalizada por una neumonía, lo que le hizo perderse la visita de Estado de Felipe y Matilde de Bélgica, sus sobrinos. Sí estuvo en parte de ese tour Mette-Marit de Noruega, de regreso a la vida pública pese al empeoramiento de la fibrosis pulmonar que padece, de sus no del todo convincentes explicaciones sobre su relación con Epstein y de la situación judicial de su hijo Marius.
Sverre Magnus, una esperanza para la monarquía noruega
Corren malos tiempos para la familia real noruega, con la princesa heredera con todos esos problemas, el rey Harald muy debilitado y con Marius Borg en la cárcel y a un mes de recibir sentencia.
Sin embargo, hay motivos para la esperanza. La monarquía sigue aprobando en los índices de popularidad, la leal Astrid parece poder recuperarse y se va dando más importancia a Sverre Magnus, segundo hijo en común de Haakon y Mette-Marit.

Aunque no parecía estar llamado a representar a la corona, cada vez aparece más en público y ya tiene incluso actos en solitario en su agenda. Además, en el Día Nacional de Noruega 2026 su presencia es clave debido a que su hermana Ingrid Alexandra estudia en Sydney y va a celebrar la jornada desde allí.
Así, aunque la experiencia con Marta Luisa de Noruega como 'repuesto' no ha salido del todo bien, Astrid de Noruega no ha podido ser mejor apoyo para la monarquía. Y quizá haya un plan similar para el príncipe Sverre Magnus. En estos momentos toda ayuda es poca.
