La rompedora decisión de la reina Sofía en su encuentro con León XIV: deja claro que también es una reina, pero de una manera que no se había hecho antes
La madre de Felipe VI mantuvo un encuentro privado con el papa acompañada de sus hijas y nietos en la Nunciatura, y después le recibió en La Almudena.
La reina Sofía sigue en activo pese a que tiene casi 90 años. Su salud todavía le permite cumplir con actos oficiales, y por eso, ella dice sí a todo lo que le encarga Felipe VI. Y haría más si le dejaran.
Por ello, cuando se anunció la visita apostólica de León XIV a España, se mostró entusiasmada por participar en alguno de los actos. Se optó entonces por su presencia en el acto de oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en Madrid y por ser ella quien estuviera en la despedida oficial al santo padre en el aeropuerto de Tenerife Norte el 12 de junio.
Este último compromiso se cayó de su agenda porque en su lugar se programó para ese día su presencia en Granada con motivo del concierto bajo la dirección del maestro Zubin Mehta, por el que la emérita siente devoción. Mientras, al día siguiente se le espera en la gala flamenca de la 75º edición del Festival Internacional de Música y Danza de Granada a beneficio de la Fundación Reina Sofía. Le sustituye el rey.
El papel de las infantas Elena y Cristina y sus hijos
Por ello, solo quedaba el 8 de junio para que la madre de Felipe VI conociera a León XIV. Y tuvo sesión doble. Como informó EFE, antes de su encuentro oficial en La Almudena, el papa recibió en privado a la reina Sofía en la Nunciatura, sede diplomática del Vaticano en España. Junto a ella estuvieron sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y sus nietos Victoria Federica, Pablo y Miguel Urdangarin.
Las hermanas de Felipe VI no forman parte de la familia real y por tanto no tienen un papel en esta visita papal, pero desde su juventud han estado muy cerca del Vaticano, algo habitual en los Borbones. Por ello han estado en la audiencia y también acudieron a la Santa Misa del Corpus Christi que presidió León XIV en Cibeles, y donde los reyes Felipe y Letizia y sus hijas Leonor y Sofía ocuparon un lugar de honor.
Muy lejos de allí, pero también en la plaza, se vio a la infanta Elena, a su hija y al novio de esta, Jorge Navalpotro. También acudieron la infanta Cristina con sus hijos Juan, Pablo y Miguel y sus respectivas parejas, así como Irene Urdangarin. El gran ausente fue Froilán, que vive en Abu Dabi, como el rey Juan Carlos.
Una reina con pantalones ante el papa
No estuvo allí la reina Sofía, que esperó al tercer día de visita para ver al papa, el séptimo al que conoce desde su entrada en la familia real española en 1962. Tras la audiencia en familia, llegó sola a La Almudena, donde esperó la llegada de León XIV, que apareció minutos después de las 18:00 horas a bordo del papamóvil con el que ha ido recorriendo Madrid estos calurosos días de junio.
Se pudo comprobar que la reina Sofía hizo uso del privilegio de blanco porque quiere y porque puede. Es cierto que en las visitas papales a España, la madre de Felipe VI solía utilizar otros tonos, pero en esta ocasión y tras dos vestidos blancos de Letizia ante León XIV en Madrid, ella también ha optado por elegir ese color.
Y lo hizo porque ella también es una reina, título que todavía le pertenece pese a la abdicación de Juan Carlos I, y cuenta con esta concesión vaticana a las casas reales que se mantuvieron fieles al catolicismo.
Lo cierto es que Sofía estaba espléndida con un traje de chaqueta firmado por Alejandro de Miguel, su diseñador de cabecera y responsable también de, sin ir más lejos, el espectacular look que llevó al 80º cumpleaños del rey de Suecia.
Lo llamativo aquí es eso, que no iba con falda o vestido, sino con pantalones. Es por tanto la primera vez que una reina se pone pantalones ante un papa. Un día antes lo había hecho su nieta Sofía, pero ella es una infanta. Lo que no fue llamativo es que, como Letizia, Leonor y Sofía, hizo la reverencia al pontífice. Será una reina, pero aquí manda la tradición.
Y como ha hecho Letizia, que no es de mantillas, ni de peinetas, la reina Sofía ha prescindido de ellas. En otros encuentros con un pontífice sí las había llevado, pero consideró que no procedía en este acto en La Almudena, que era importante, pero más discreto que otros programados en la visita apostólica.
León XIV, en el Congreso y con las víctimas de abusos
León XIV, tercer papa que visita la Catedral de la Almudena, había llegado al templo tras una ajetreada jornada que incluyó también un encuentro con víctimas de abusos por parte de miembros de la Iglesia Católica, y una visita al Congreso de los Diputados, donde pronunció un discurso.
Su Santidad concedió la Rosa de oro a la Virgen de la Almudena, que él mismo depositó junto a la imagen como "símbolo del filial amor del papa a la Virgen María".
Seguidamente partió hacia la siguiente parada de la jornada: un multitudinario encuentro en el Bernabéu. Pero esto no se acaba porque mañana, 9 de junio, parte a Barcelona, donde el miércoles 10 volverá a encontrarse con los reyes de España en la Santa Misa que León XIV celebra en la Basílica de la Sagrada Familia.