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24/09/2015 07:25 CEST | Actualizado 23/09/2016 11:12 CEST

Don't stop me now

2014-09-12-catalunya.jpgSi el baile me ha permitido que se me escuche, que se valore lo que digo, bienvenido sea. Porque quienes tenían que abrir el baile del diálogo, la negociación y el pacto, Mas y Rajoy, han sido incapaces de hacerlo. Porque en el baile reside buena parte de lo que nos pasa. Hemos estado demasiado tiempo en un diálogo de sordos. De muros que se han levantado uno frente al otro. No me paren ahora, justo en el momento en el que ha de empezar, de verdad, el baile.

Foto: EFE

Decía Nietzsche que "Sin música, la vida sería un error". De hecho, creo que la política, como la vida, es mejor con banda sonora. Al fin y al cabo, mientras nos entretenemos poniendo la letra, a menudo olvidamos escuchar la música y, por qué no, bailarla. Y los políticos especialmente dedicamos demasiado tiempo a poner la letra a todo lo que podemos. Y poco a escuchar.

Cuando mi equipo de campaña me preguntó si tenía alguna preferencia para poner una canción que cerrase los mítines, y que en caso contrario pondrían la sintonía del partido, les di una lista de siete canciones de mi lista de Spotify. Ellos eligieron la canción de Queen, Don't stop me now, y al acabar el acto de inicio de la campaña, con Pedro Sánchez a mi lado, la pusieron. Yo oí los compases y me dejé llevar. El resto es historia conocida...

Soy persona de escuchar. De argumentar. De intentar buscar los puntos de acuerdo y de que el encuentro siempre que sea posible. Soy persona de pactar. De intentar quitar hierro a las cosas, pero también de poner las cosas en su sitio y en su justa medida. Me gusta intentar conciliar antes que romper. Me gusta, sobre todo, intentar arreglar las cosas.

No me gusta rendirme. Ni estar quieto.

Ni que me paren.

Me gusta que me vean tal y como soy, porque estoy muy a gusto con como soy.

Si hay que dialogar, se dialoga.

Si hay que escuchar, se escucha.

Si hay que trabajar, se trabaja.

Si me ponen música, bailo.

Me gusta la música, la fiesta, la alegría y la gente. Bailo porque me gusta compartir momentos

felices con los demás.

Y con todos quiero encontrar soluciones.

Una oportunidad al diálogo es lo que pido.

Si el baile me ha permitido que se me escuche, que se valore lo que digo, bienvenido sea.

Porque quienes tenían que abrir el baile del diálogo, la negociación y el pacto, Mas y Rajoy, han sido incapaces de hacerlo.

Porque en el baile reside buena parte de lo que nos pasa.

Hemos estado demasiado tiempo en un diálogo de sordos. De muros que se han levantado uno frente al otro y que no han permitido a los que están a uno y otro lado, ni verse, ni hablarse.

Cada uno ha hablado con y para los suyos.

Derribados los muros, será posible volver a dialogar.

Yo quiero ser quién derribe ese muro, quien mande a casa a los que han construido una pared que separa.

Y poner cara a cara, mezclarlos, a los que están ahí. Poner a las personas, a las sociedades, a conocerse y reconocerse.

A encontrar lo que nos unió en el pasado: la conquista de la democracia y la defensa de nuestros derechos, la construcción de un país moderno, el ingreso en Europa.

Así podremos encontrar lo que nos ha de unir en el futuro. Cambiar España. Y hacerlo entre todos.

Bailar puede ser una buena manera de empezar. Y soy feliz de haber encontrado una primera pareja de baile: el socialismo español que encabeza Pedro Sánchez.

No me paren ahora, justo en el momento en el que ha de empezar, de verdad, el baile.

SOMOS LO QUE HACEMOS