"Es llamativo que sea el amor, el deseo o la tragedia ajena, lo único que moviliza nuestra curiosidad", se puede leer en el post de Roy Galán, que ha compartido la actriz.
En Medea, Aitana se arrastra, se retuerce, se estremece: todo ello violentamente. El propio aullido que brota de su garganta y de sus entrañas la atraviesa como un rayo que quisiese aniquilarla y darle vida (vida para crear muerte) al mismo tiempo.