El agitador lleva tiempo haciéndose un nombre en redes: desde increpar a diferentes personajes públicos de la izquierda, montar 'reuniones' en universidades y rodearse de lo peor de cada casa. Así ha logrado influir en la derecha española.
La presidenta madrileña defiende en una entrevista que "en cuanto estos inmigrantes tienen sus empresas y empiezan a prosperar" es entonces cuando "votan a la derecha" y que el Gobierno busca una "inmigración de subsidio".
El bulo es adictivo. En momentos especialmente dramáticos, como en la tragedia de Adamuz, ya hemos visto que es un lamentable modus operandi que suele venir siempre de los mismos sitios. Aprovechando los tiempos de una investigación rigurosa hay prisas por ser el lumbreras que descubra qué pasó pasándose por el forro el dolor de las víctimas que necesitan certezas.
"El problema es que en el ciberespacio están los buenos, pero también los malos, y en momentos como esta tragedia ferroviaria, los actores maliciosos intensifican sus actuaciones", reconocen desde la Universidad Nebrija.
Germán Llorca-Abad es profesor en la Universidad Politécnica de València. Desde la tragedia del 29 de octubre de 2024 ha publicado un artículo y un libro sobre la desinformación que se padeció en aquel momento. Recibe a El HuffPost en el campus, desde donde explica cómo y porqué es clave concienciarnos de este problema.
Arranca el proceso a diez personas acusadas de haber propagado en línea infundios sobre la sexualidad de la mujer del presidente de Francia. Podrían ser condenadas hasta a dos años de cárcel en caso de ser declaradas culpables.
Entrevista al secretario general de Facua, autor del libro 'Bulos. Manual de combate': "Ha habido una confusión entre lo que es desmontar las mentiras de alguien peligroso y apoyarlo".