Este empresario viaja por el mundo negociando sobre Ucrania o Gaza en nombre del presidente de EEUU sin tener ni un cargo claro en la Casa Blanca. El marido de Ivanka es un misterio. Pero él tiene las cosas claras: quiere negocios.
La supuesta bendición de un reconocimiento tan importante se tornó en maldición, con problemas derivados de ese prestigio y una decisión de reinaugurar el restaurante.
Creó una empresa porque todo el mundo le preguntaba dónde había comprado la suya y decidió empezar a fabricarlas, y ya factura más de 300.000 euros anuales.
El presidente de EEUU no avanza detalles sobre la transición en el país caribeño tras el arresto-secuestro de Maduro y de presos políticos o elecciones, nada, pero los recursos naturales... Eso ya es otra cosa. Él mismo se pone al mando del proceso.