Siete años después de terminar una réplica de la catedral de Amberes, de casi tres metros de altura, el belga Nick Mortier la pone a la venta para hacer sitio en casa a su próximo proyecto.
Una empresa alemana fabrica la cruz de cristal que coronará el templo de Antonio Gaudí, convirtiéndola en el más alto del mundo y desbancando a la catedral de Ulm.