'La vengadora de las mujeres', ¿cuál es la cuestión?
Opinión
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'La vengadora de las mujeres', ¿cuál es la cuestión?

Una comedia poco representada de Lope de Vega en el que una princesa feminista se debate entre sus ideas sobre los hombres y sus sentimientos por ellos.

Escena de 'La Vengadora de las mujeres'Nani Gutiérrez

La vengadora de las mujeres de Lope de Vega, estrenada en el Teatro de la Comedia, no ha provocado FOMO, miedo a perdérsela y no haber estado allí para verla, como las tres de las que hablaba en la crítica anterior. Sin embargo, aunque se subió al escenario la semana pasada, ya quedan muy pocas entradas.

Es de suponer que las masas teatrales han respondido al ser una comedia de Lope poco representada puesta en escena por Teatro del Temple, una compañía fiable y eficaz, en coproducción con la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC). 

Y por su elenco protagonista: Silvia de Pe y José Vicente Moirón, que siempre tienen el favor del público teatral. A los que acompañan unos secundarios muy populares gracias a la televisión como son Secun de la Rosa e Itziar Miranda. E incluso, Lorena Berdún, seguramente más (re)conocida por los programas divulgativos de sexo, como Me lo dices o me lo cuentas, que por su faceta de actriz.

Todos ellos se ponen al servicio de la historia de Laura, princesa de Bohemia, que consciente de los agravios que los hombres han cometido a las mujeres hace un proyecto de vida que consiste en defenderlas. Para ello se forma, estudia, reflexiona, piensa, y tiene como programa escribir el relato desde el punto de vista femenino, porque hasta entonces había estado en manos masculinas. Y difundirlo, por lo que tiene su propia escuela de mujeres.

  Un momento de 'La Vengadora de las mujeres'Nani Gutiérrez

La alternativa que le ofrece la sociedad de su tiempo a ese proyecto de vida es casarse con un hombre de su misma clase social que la vista bien y embarace. Por eso a su corte acuden príncipes de todas las cortes europeas a pedir su mano. Casamientos que agradarían a su hermano y a sus súbditos, pero que ella rechaza de plano, porque los ve más preparados para el lance y la batalla que para la poesía, el conocimiento y, en definitiva, su proyecto feminista.

Su fama atrae a la corte a un príncipe italiano, que viendo como fracasan las estrategias de los otros príncipes, se arriesga presentándose como un español letrado dispuesto a ser su secretario. Puesto que consigue porque es verle y se produce el flechazo, que resulta que es correspondido. Al que la princesa se resiste, mal que le pese, pues es un hombre, perteneciente a ese género que siempre sometió y humilló a las mujeres, y, encima, no es de su clase. 

Produciendo una tensión muy apropiada para hacer una comedia entre lo que siente el personaje principal y lo que piensa sobre cómo debe ser la vida. Un pensamiento que se esfuerza denodadamente en implantar caiga quien caiga y lo que caiga.

¿Qué que pasa? ¿Qué cómo acaba? Contarlo sería hacer spoiler. Aunque seguro que quien haya visto mucha comedia de este estilo, independientemente de la época en que se haya escrito, se lo puede imaginar. 

  Una escena de la representación de 'La Vengadora de las mujeres'Nani Gutiérrez

El interés de acudir al teatro no está tanto en lo que la peripecia, sino en los versos y argumentos con los que Lope defiende y rebate el tema y en cómo se cuenta. Y que justifica, si no se consiguen entradas para Madrid, se intente verla en una gira que la llevará, primero, al Festival Hispanoamericano del Siglo de Oro de Alcalá de Henares y, después, al AUREA, uno de los espacios teatrales más bonitos del Festival de Almagro.

En este sentido, la compañía cumple expectativas. Ofrece un espectáculo de corte clásico hecho con oficio. Si se obvia esa deconstrucción del escenario para mostrar una vidriera final, una metáfora de la transformación que sufre la protagonista, de su arco dramático. 

El hecho de mostrar unas polillas, estéticamente desafortunadas, que tienen la función de tramoyistas. Responsables de mover las paredes del fondo para dejar ver la vidriera citada; cambiar los cuadros que se irán sucediendo en el fondo del escenario, reproducciones de clásicos relacionados con lo que pasa en escena; o sirven para ajardinar el escenario moviendo macetas. Y un vestuario que juega con la actualidad, el Siglo de Oro, lo retro y lo camp, al que no se le puede negar que corre riesgos con aciertos, en los trajes de ellas y quizás de Lisardo, y desaciertos, en los de ellos y las citadas polillas.

  La obra de teatro 'La Vengadora de las mujeres'Nani Gutiérrez

Y un juego actoral, que, sin duda, es lo mejor de la función. En la que se oye disparidad o diversidad en la forma que tienen de atacar el verso. Pero que en cualquier caso confirma la calidad actoral y presencia escénica de sus dos protagonistas y su capacidad para hacer cualquier género. Que desde sus escuelas actorales son capaces de construir el divertido conflicto en el que se ven enredados sus personajes. Y que seguramente sorprenderá en el caso de Secun de la Rosa, cuya competencia en interpretar el verso va mucho más allá de saber decirlo con intenciones, por lo que la comedia clásica no debería dejarlo escapar.

Todo esto en una obra que parece contar que el amor, ¿o es más el deseo?, hace tambalear las más profundas convicciones. Cualquier pensamiento que se tenga sobre la vida o el mundo es incapaz de resistírsele por muy bien fundamentadas que estén. Y las de la protagonista no podía tener mejores referentes que Platón, Aristóteles y muchos otros clásicos y pensadores de su época.

Entre otras cosas, porque la resistencia a la vida, a vivir íntimamente con otro u otra que se quiere y que corresponde, ofrece inquietud, dolor, remordimiento, sufrimiento. De tal manera que, si Lope fuera el bardo de Straford-upoon-Avon y hubiera escrito una tragedia como Hamlet, hubiera puesto en boca de la princesa Laura: Amar o no amar / esa es la cuestión.

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Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.

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