Bruno, astrónomo en París, sobre la molécula de Plutón y Titán que no se ha visto en ningún otro lugar del sistema solar: "Sea lo que sea, será una sorpresa"
“Tenemos algunos candidatos, pero no será un compuesto simple”, asegura.
El espacio sigue guardando secretos que desafían todo lo que creemos conocer. A pesar de los enormes avances de la astronomía y de una tecnología cada vez más futurista, el universo continúa sorprendiendo con fenómenos y compuestos que no encajan en los catálogos científicos. El último ejemplo llega desde dos mundos muy distintos, Plutón y Titán, donde un grupo de investigadores ha encontrado la pista de una molécula que, por ahora, nadie ha conseguido identificar.
El hallazgo ha sido liderado por el astrónomo Bruno Bézard, investigador del Observatorio de París, junto a un equipo internacional que analizaba la composición de las superficies de Plutón y Titán mediante datos del Telescopio Espacial James Webb (JWST). Durante el estudio detectaron una extraña banda de absorción de luz en la longitud de onda de 5,11 micrómetros, una firma espectral que no coincide con ninguna molécula conocida.
El descubrimiento, disponible como prepublicación en arXiv, apunta a la posible existencia de un compuesto químico que nunca antes había sido identificado ni en el Sistema Solar ni en otros objetos estudiados. "Tenemos algunos candidatos, pero no será un compuesto simple. Sea lo que sea, será una sorpresa", afirmó Bézard en declaraciones recogidas por New Scientist. El equipo analizó diferentes posibilidades, como alenos, benceno, ceteno o acetileno, aunque ninguna reproduce con precisión la señal observada, lo que mantiene intacto el enigma.
Su origen es un misterio
A priori, Plutón y Titán son mundos muy diferentes pero ambos poseen atmósferas dominadas por nitrógeno y metano, donde la radiación solar y los rayos cósmicos desencadenan complejas reacciones fotoquímicas que generan abundante materia orgánica. Los científicos creen que esa química compartida podría explicar por qué los dos cuerpos presentan la misma firma espectral desconocida, aunque por el momento su origen sigue siendo un misterio.
Eso sí, los datos del James Webb también revelan diferencias entre ambos objetos. La señal detectada en Plutón es aproximadamente tres veces más intensa que la observada en Titán, donde además aparece distribuida de forma menos uniforme. Según los autores, esta variación podría estar relacionada con el estado físico del compuesto o con la manera en que se mezcla con otros materiales presentes en la superficie.
Por ahora, los investigadores reconocen que las capacidades actuales no permiten identificar directamente el origen de este misterioso compuesto. Para reconocerlo será necesario combinar nuevas observaciones del JWST con experimentos de laboratorio que reproduzcan las condiciones extremas de estos dos mundos helados. Aunque las esperanzas también están puestas en Dragonfly, la misión de la NASA que llegará a Titán a mediados de la década de 2030.