De la actitud de Sánchez García al botellazo de Ortega Smith pasando por el "cállate, capulla" de Abascal: otros episodios violentos protagonizados por Vox
Los miembros de Vox han demostrado en otras ocasiones comportamientos violentos, como el que también protagonizó Gabriel Le Senne al romper la imagen de unas fusiladas por el franquismo en el Parlamento balear.
En cuanto el vicepresidente del Congreso, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, vio al diputado de Vox José María Sánchez García levantarse y acercarse hacia él, sintió algo parecido a lo que experimentó Chris Rock cuando atisbó a Will Smith avecinarse al escenario del Dolby Theatre. "Lo único que pensaba es por dónde me iba a llegar el sopapo", dijo esta mañana Gómez de Celis. Aunque la bofetada no llegó, el vicepresidente del Congreso bien podría haber terminado la escena con una evocación de lo que también comentó Rock: "Ok... Esto ha sido historia del parlamentarismo".
La actitud violenta que mostró este martes Sánchez García sorprende, aunque no en exceso; no es la primera vez que algún miembro de Vox protagoniza una escena agresiva nunca vista. Hace no demasiado tiempo, por ejemplo, el entonces todavía miembro de Vox Javier Ortega Smith sorprendió a la práctica totalidad de los asistentes al Pleno del Ayuntamiento de Madrid cuando decidió lanzar una botella de agua vacía al concejal de Más Madrid Eduardo Rubiño. "Ahora llora", espetó Ortega Smith.
"Lo que me ha hecho se llama fascismo. Nunca en los años que llevo en política he vivido una situación tan violenta y de intimidación física y verbal como esta. Es intolerable y tiene que dimitir", diría después Rubiño, una petición que compartiría hasta el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida.
Otro que mostró un comportamiento alejado de todo decoro fue Gabriel Le Senne, un negacionista de casi todo que, en 2024, siendo presidente del Parlamento balear, rompió una fotografía de Aurora Picornell y las Rojas del Molinar, las militantes del Partido Comunista que fusilaron los golpistas del franquismo el 5 de enero de 1937. A Le Senne le molestó que, en pleno debate sobre la derogación de la Ley de Memoria Democrática que querían aprobar PP y Vox, las diputadas socialistas y miembros de la Mesa de la Cámara Mercedes Garrido y Pilar Costa mostraran dichas imágenes.
En redes sociales, Le Senne nunca ocultó su atracción por la violencia, aunque en este caso lo hiciera de manera verbal. Su hemeroteca es el mejor resumen de la posición política de la ultraderecha: machismo, negacionismo de casi todo, xenofobia, homofobia... El diputado de Vox es incluso defensor de la teoría del gran reemplazo, esa visión extremista de derechas según la cual los blancos van a ser sustituidos. "En España, entre hispanos y africanos, no está claro dónde acabará la cosa, pero sí que los nativos estamos cada vez más en peligro de extinción". Sobre el Orgullo LGTBI, se preguntó si "sería mucho pedir que se sodomizaran en privado y no cobraran subvenciones". No hace falta levantar el brazo o golpear para hacer acopio de violencia.
Los comportamientos agresivos de Vox no escapan siquiera a su cúpula. Se le vio también a su líder, Santiago Abascal, cuando tras un mitin con su candidato a las elecciones catalanas, Ignacio Garriga, no pudo contener su ira al escuchar a una mujer decirle que "vergüenza tendría que darle". En un vídeo difundido en redes sociales, se ve cómo Abascal se da la vuelta en varias ocasiones para soltarle un "cállate, capulla, lárgate de aquí, gilipollas". El líder de la ultraderecha española acostumbra a tirar de insultos día sí, día también. De hecho, hace menos de una semana llamó al presidente de Andalucía con un "Juanma Moruno" con una clara alusión racista.
El diputado de Sumar y secretario primero del Congreso, Gerardo Pisarello, fue también víctima de las desviaciones racistas y violentas de Vox. En el Parlamento, mientras se debatía la ley de Amnistía, diputados de la ultraderecha increparon a Pisarello al grito de "sudaca" o "tucumano". "Aunque fuera de Senegal o Donosti, los que vivimos y trabajamos aquí no aceptamos ninguna lección de los señoritos que siempre han vivido del cuento y que forman parte de organizaciones históricamente islamófobas, antisemitas y que han ido a rendirle pleitesía al carnicero de Rafah", contestó él.
A José María Sánchez, pese a todo, ya lo conocían bien en el Congreso. En octubre de 2025, por ejemplo, la presidenta del Congreso, Francina Armengol, se vio obligada a reprenderle después de que este se dirigiera a las mujeres por su nombre de pila y a los hombres por su apellido. "Señora presidenta o señora presidente"... Intentó contestar él, aunque no logró sacar de sus casillas a Armengol, que se limitó a reiterar que, por favor, fuera "respetuoso". "Cíñase al decoro", insistió la socialista.
Su reciente actuación violenta, sin embargo, no es la primera que ocurre en el Congreso. De ello puede dar fe el diputado del Partido Popular Rafael Hernando, que hace más de 20 años trató de agredir a Alfredo Pérez Rubalcaba, en 2005 portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso. Tras un debate en la Diputación Permanente, Rubalcaba acusó a algunos miembros del PP de haber mentido. Entonces, Hernando trató de abalanzarse sobre él al grito de "eso no me lo dices a la cara". Tal fue el arrebato que tuvieron que sus compañeros tuvieron que agarrarle.