La crisis de Ceuta ya provoca un choque diplomático: España convoca al embajador de Italia tras las palabras de Meloni y Tajani
Roma llega a plantear la suspensión temporal del espacio Schengen con España por la entrada masiva de migrantes, mientras Albares acusa al Gobierno italiano de hacer "demagogia partidista".

La crisis migratoria de Ceuta ya no solo se libra en la frontera. También ha abierto un inesperado frente diplomático entre España e Italia después de que el Gobierno de Giorgia Meloni llegara a plantear la posibilidad de suspender el espacio Schengen con España y vinculara la llegada masiva de migrantes con la política migratoria del Ejecutivo de Pedro Sánchez.
La respuesta de Madrid no se hizo esperar. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, anunció este jueves la convocatoria del embajador italiano en España, Giuseppe Buccino Grimaldi, para trasladarle el rechazo del Gobierno a unas declaraciones que calificó de "impropias" entre países socios de la Unión Europea.
Meloni eleva el tono
La tensión comenzó a crecer cuando la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aseguró que las imágenes llegadas desde Ceuta demuestran que la inmigración irregular constituye "una amenaza real para la seguridad de las fronteras europeas".
Tras reunirse con su ministro del Interior, Matteo Piantedosi, anunció que Italia estudia "medidas extraordinarias" para proteger sus fronteras y aseguró que, si fuera necesario, está preparada para adoptar decisiones como la suspensión del espacio Schengen con España, lo que implicaría restablecer temporalmente controles fronterizos entre ambos países.
"No cederemos ni un ápice en materia de inmigración ilegal", afirmó la dirigente italiana.
Tajani señala directamente a Sánchez...
El ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, fue todavía más lejos.
En un mensaje en X defendió cerrar Schengen con España y sostuvo que la entrada masiva de migrantes en Ceuta demuestra que la decisión del Gobierno español de regularizar a más de 500.000 inmigrantes ha sido "profundamente errónea" y favorece a las redes de tráfico de personas.
Sin embargo, esa afirmación contiene un elemento que el Ejecutivo español considera falso. El proceso extraordinario de regularización aprobado en España no concede automáticamente la ciudadanía, como aseguró Tajani, ni tampoco puede beneficiar a quienes han llegado estos días a Ceuta, ya que exige acreditar residencia en España antes del 1 de enero de 2026 y cumplir otros requisitos de permanencia.
...y España responde convocando al embajador
La reacción del Gobierno español fue inmediata. "Este mensaje es impropio del ministro de Exteriores de un país socio y amigo del que esperamos solidaridad europea y no demagogia partidista", escribió Albares.
El ministro defendió que la crisis de Ceuta no guarda relación con el proceso de regularización, sino con la interpretación de una reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones en caliente, una situación que, según el Ejecutivo, ha sido aprovechada por las mafias para difundir mensajes falsos entre potenciales migrantes.
Fuentes del Gobierno insistieron además en que la coordinación con Marruecos sigue siendo estrecha y recordaron que Rabat ya ha manifestado públicamente que desea el regreso de quienes han cruzado la frontera.
Un nuevo foco de tensión en Europa
El enfrentamiento llega en un momento de creciente polarización sobre la política migratoria dentro de la Unión Europea.
Meloni ha convertido el control de las fronteras en una de las principales banderas de su Gobierno y, con la crisis de Ceuta como telón de fondo, ha encontrado un nuevo argumento para endurecer su discurso contra las políticas migratorias de otros socios comunitarios.
Mientras tanto, España intenta rebajar la tensión y desvincular la entrada masiva de migrantes de cualquier decisión sobre regularizaciones, aunque la polémica ya ha escalado hasta convertirse en un conflicto diplomático entre dos gobiernos europeos que, hasta ahora, mantenían una relación fluida.
