La directora de la Guardia Civil admite reuniones con Leire Díez, pero niega que fueran para perjudicar a la UCO
Mercedes González reconoce tres encuentros con la exmilitante socialista, aunque asegura que nunca participó en maniobras contra la Unidad Central Operativa y revela que rechazó una petición relacionada con un mando implicado en el caso Koldo.
La directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, ha admitido este jueves que mantuvo varias reuniones con Leire Díez, la exmilitante del PSOE que se encuentra en el centro de la polémica por la supuesta trama destinada a desacreditar investigaciones judiciales, aunque ha negado tajantemente que esos encuentros tuvieran como objetivo perjudicar a la Unidad Central Operativa (UCO) o interferir en el trabajo de los investigadores.
Las explicaciones llegan después de que la propia UCO reflejara en uno de sus informes la existencia de al menos tres reuniones entre ambas, dentro de la investigación que instruye el juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz.
Ante la repercusión del caso, González ha difundido un comunicado en el que defiende su actuación y asegura que "jamás ha participado en ninguna operación contra ninguna unidad de la Guardia Civil" ni ha interferido en investigaciones desarrolladas por agentes del instituto armado.
Tres encuentros y una petición rechazada
Según la versión ofrecida por la directora general, el primer contacto con Leire Díez se produjo cuando ella era delegada del Gobierno en Madrid y la exmilitante socialista ocupaba un cargo de responsabilidad en Correos.
Aquella relación, sostiene, se limitó a intercambios de mensajes relacionados con movilizaciones laborales de la empresa pública.
Tiempo después, ya como directora de la Guardia Civil, Díez volvió a ponerse en contacto con ella para mantener un encuentro presencial. González explica que la reunión tuvo lugar en una cafetería próxima a la Dirección General y que la conversación giró en torno a la situación profesional de la exdirigente socialista, que se presentó como periodista freelance.
La responsable del instituto armado asegura que ni en esa cita ni en otra posterior se abordaron asuntos relacionados con investigaciones policiales.
Sin embargo, sí reconoce una tercera reunión que terminó de forma abrupta.
Según su relato, Leire Díez le planteó entonces una petición relacionada con el comandante Rubén Villalba, uno de los agentes implicados en el caso Koldo.
La exmilitante socialista preguntó si existía alguna posibilidad de que el mando pudiera recuperar su puesto de trabajo dentro de la Guardia Civil. Mercedes González asegura que rechazó la propuesta "de plano", recordándole que Villalba se encontraba sin destino debido a su presunta implicación en una causa judicial.
La directora sostiene que la conversación terminó en ese momento y que desde entonces no volvió a mantener encuentros con Díez.
Defensa de la UCO
En el comunicado, González también sale al paso de las sospechas surgidas tras la publicación de audios en los que Leire Díez aparecía cargando contra miembros de la UCO.
La directora recuerda que, cuando esas grabaciones salieron a la luz, decidió reunirse personalmente con responsables de la Policía Judicial, mandos de la UCO y con el teniente coronel Antonio Balas para trasladarles su apoyo y confianza.
Por ello insiste en que nunca ha participado en iniciativas dirigidas contra la unidad que investiga algunos de los casos más sensibles de la actualidad política española.
Un caso con creciente repercusión política
La investigación sobre Leire Díez continúa generando consecuencias políticas y judiciales.
La causa trata de esclarecer la existencia de una presunta red orientada a desacreditar procedimientos que afectan al entorno del Gobierno y del PSOE, una acusación que ha provocado una fuerte confrontación política en las últimas semanas.
En ese contexto, las reuniones entre Díez y la directora de la Guardia Civil habían despertado numerosas preguntas, especialmente después de que aparecieran reflejadas en los informes elaborados por la propia UCO.
Con su comunicado, Mercedes González intenta zanjar la polémica y dejar claro que los encuentros existieron, pero que nunca tuvieron como finalidad influir en investigaciones ni perjudicar a los agentes encargados de desarrollarlas.