Keanu Reeves, actor y estoico moderno: "Después de una pérdida, la vida requiere un acto de reconquista: tienes que rechazar ser aplastado"
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Keanu Reeves, actor y estoico moderno: "Después de una pérdida, la vida requiere un acto de reconquista: tienes que rechazar ser aplastado"

En una industria que premia la imagen y la narrativa de éxito, Reeves habla de fracaso emocional, de facturas invisibles, de ausencias. Y lo hace sin victimismo.

Keanu Reeves, que aquí vemos durante una presentación de la película John Wick, es un gran seguidor de filosofías orientales y estoicas.Colin McConnell

El actor Keanu Reeves es una estrella de cine mundial, pero está muy alejado del estereotipo. Reservado y reflexivo, se aleja de todo lo que sea glamour y se le ha visto en muchas ocasiones por la calle como uno más y hablando con gente necesitada. Además, también se aleja de otros estereotipos, demostrando siempre una gran formación y sensibilidad, incluida la filosofía, tan de moda en un mundo tan incierto. 

Reeves ha hablado durante su carrera de muchos conceptos profundos, pero destaca esta reflexión sobre la pérdida, que bebe de fuentes estoicas, la filosofía que más está "pegando" y que vende millones de libros en el mundo. "Cuando las personas que amas se van, estás solo", ha dicho el actor al respecto de la pérdida y la soledad. 

El actor la pronunció hace ya algún tiempo, cuando tenía 41 años y concedió una entrevista a la revista Parade. Habló sin rodeos sobre la muerte de su hija en 1999 —nacida muerta— y sobre el fallecimiento de su expareja, Jennifer Syme, en un accidente de tráfico en 2001. No hay mayor dolor posible que perder un hijo y a la persona amada. 

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Reeves no elude el dolor. "Echo de menos formar parte de sus vidas y que ellos formaran parte de la mía. Me pregunto cómo sería el presente si ellos estuvieran aquí —qué podríamos haber hecho juntos. Echo de menos todas las cosas maravillosas que nunca serán". Y remata: "¡No es justo! Es absurdo", una rabia lógica, pero que la afronta con estoicismo. 

El duelo como punto de inflexión

Syme había participado en Lost Highway, dirigida por David Lynch, y mantuvo una relación con Reeves hasta el año 2000. Un año después falleció en un accidente de coche en Los Ángeles. 

El actor describe ese periodo como un punto de quiebre. "Creo que, tras la pérdida, la vida requiere un acto de reclamación. Tienes que rechazar sentirte abrumado. La vida tiene que continuar". No habla de superación rápida ni de optimismo vacío. Habla de resistencia. De decisión, como publicó en 2006 CBS News.

Su reflexión conecta con una corriente filosófica que muchos le atribuyen: el estoicismo contemporáneo. No como pose intelectual, sino como práctica emocional. Aceptar el dolor, pero no dejar que te paralice.

"Quiero casarme. Quiero tener hijos"

En aquella entrevista, Reeves admitía que la soledad era una lucha diaria. "Intento no estar tan solo. Y madre mía, es una lucha. Quiero casarme. Quiero tener hijos. Eso está en la cima de la montaña. Primero tengo que escalar la montaña. Lo haré. Solo dame un poco de tiempo". 

No era una declaración promocional. Era una confesión personal en plena promoción de The Lake House, donde compartía pantalla con Sandra Bullock, y del thriller animado A Scanner Darkly.

El contraste entre el héroe de acción —protagonista también de The Matrix— y el hombre que reconoce su vulnerabilidad es parte de su magnetismo público. Reeves nunca ha encajado del todo en el molde clásico de estrella de Hollywood. Ni en su carrera ni en su forma de hablar del dolor.

De vida de vagabundo a echar raíces

Reeves contó que había comprado su primera casa como símbolo de una nueva etapa. De niño, su madre —Patricia— mudaba constantemente a la familia. "He tenido una vida de vagabundo. Hay un poco de gitano en mí, y vivir así parecía tener sentido. No podía calmarme… Luego cumplí 40. Ese cumpleaños es duro".

El paso del tiempo, la pérdida y la conciencia de la finitud aparecen como motores de cambio. No hay dramatismo exagerado. Hay aceptación de que el dolor forma parte de la biografía.

En una industria que premia la imagen y la narrativa de éxito, Reeves habla de fracaso emocional, de facturas invisibles, de ausencias. Y lo hace sin victimismo.

Su frase resume una filosofía práctica: después de la pérdida no llega automáticamente la redención. Llega una decisión. Rechazar ser aplastado.

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Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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