"Mientras levantaban hoteles, se caía la red eléctrica": la crítica de un joven cubano al modelo económico de Cuba
"Hablar de Cuba sin hablar de desesperación ya no tiene sentido".
Cuba atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Los apagones son cada vez más frecuentes, la escasez afecta a productos básicos y la necesidad y la desesperación forman parte de la vida cotidiana de millones de personas.
Ante este desolador escenario, muchos cubanos señalan directamente a un modelo económico deficiente que ha llegado a su límite. Durante años, el turismo fue presentado como uno de los grandes motores de desarrollo del país, el cual permitía captar divisas de los visitantes internacionales en una economía marcada por las restricciones financieras y el aislamiento comercial.
Sin embargo, la caída de visitantes registrada en distintos momentos recientes, como durante la pandemia, sumada a la enorme crisis estructural que atraviesa la isla, han reabierto el debate sobre la dependencia de este sector.
Carlos es activista, tiene 25 años y vive en La Habana. Y, como muchos jóvenes cubanos, observa el futuro de su país con desesperanza e incertidumbre. "Se construyeron hoteles mientras se abandonaba la agricultura y la energía. Ahora tenemos hoteles vacíos y una población cada vez más empobrecida”, resume.
"Nos dijeron que el turismo era el futuro"
Carlos creció escuchando que el turismo sería una de las claves para el desarrollo económico del país. "Durante años parecía que todo giraba alrededor de atraer visitantes. Se construían hoteles, se hablaba constantemente de nuevos proyectos turísticos y se destinaban y cedían muchos recursos a ese sector", explica.
No cuestiona la importancia de la industria turística, pero sí el peso que terminó adquiriendo dentro de la economía. "El problema no es tener turismo. El problema es depender demasiado de él y dejar todo lo demás de lado. Llegamos a un punto que mientras se levantaban hoteles, se caía la red eléctrica en todo el país. ¡Es un sinsentido!”.
Según relata el activista, muchos cubanos empezaron a percibir hace tiempo que otros sectores estratégicos estaban quedando relegados. "Nos dijeron que el turismo era el futuro, pero ahora vemos que un país necesita mucho más que eso para funcionar".
Carlos también critica la situación de la producción agrícola: "Dependemos demasiado de las importaciones para algo tan básico como la alimentación. Eso nos hace muy vulnerables. Cuba debería haber invertido mucho más en agricultura, energía y producción nacional. Son sectores que sostienen la vida cotidiana de la población".
"El Gobierno ha dejado que se vaya deteriorando la infraestructura energética y que seamos un país cada vez menos autosuficiente. Hay hoteles nuevos, pero también apagones que duran horas y horas y gente con campos pasando hambre. Y eso genera muchas preguntas", explica el cubano.
"Hablar de Cuba sin hablar de desesperación no tendría sentido"
Carlos describe una situación social marcada por el agotamiento. "El pueblo cubano está viviendo una de las peores crisis de su historia. Hablar del escenario actual de Cuba sin hablar de lo desesperada que está la población no tendría sentido", afirma. Según explica, la precariedad se ha normalizado en muchos hogares. "El hambre, la falta de oportunidades y la incertidumbre forman parte de la vida cotidiana de la gente".
Por eso, el activista cubano considera que la discusión económica no puede separarse de la realidad social: "No estamos hablando de números, sino de personas intentando sobrevivir".
"Nos vemos a las puertas de una transición"
A pesar de la situación actual, Carlos cree que el país se encuentra en un momento decisivo. "Nos vemos a las puertas de un escenario transicional, pero al mismo tiempo nos parece muy distante porque diferentes poderes están tratando de evitarlo o de controlarlo", reflexiona.
"El pueblo cubano está viviendo una de las peores crisis en su historia, donde los índices de empobrecimiento, según muchos analistas, sobrepasan incluso las cifras estratosféricas del 80% de la población; donde el hambre y la precariedad ya son lamentablemente parte de la vida cotidiana y donde los apagones son extremos", expone Carlos.
También afirma que "el orden represivo del régimen sigue aumentando" aunque percibe cambios esperanzadores en la actitud de la población. "Creo que se ha perdido parte del miedo que existía hace años", expone.
Sin embargo, advierte de que la incertidumbre sigue siendo enorme: "El pueblo cubano sabe que estamos a las puertas de una transición política, pero aún le falta asumirlo. Y tenemos que ir con cuidado, porque hay muchísimos poderes que están intentando también secuestrar esa transición política para agendas muy específicas”.