Sigrid (55) y su marido son dueños de un camping: "Por la mañana limpias los baños y por la noche horneas pizzas"
Este proyecto sirvió para calmar sus ansias aventurareas.

La vida de Sigrid y su esposo cambió de la noche a la mañana hace 12 años. Él tenía una empresa de informática, y ella, era consultora. Pero esto no alimentaba sus ansias aventureras y decidieron embaucarse en un proyecto común, montar un camping. "Sin saberlo el uno del otro, ambos sentíamos el impulso de buscar aventuras. Cuando descubrimos esto, decidimos montar un camping en Italia", explican en una conversación con De Telegraaf.
El camping se encuentra rodeado de naturaleza a tan solo siete kilómetros de la ciudad de Urbino y a pocos kilómetros de la costa oeste del país. El lugar ha sido bautizado como campamento Pronto Campi que es de todo menos "estándar".
En la parcela, los visitantes pueden encontrar un edificio de aseos comunitarios que "cada año tiene una temático". Además, las zonas comunes estan decoradas con "cosas vintage y antiguas". "Nos gusta charlar con los invitados y también notamos que estos tienen mucho contacto entre ellos. No es obligatorio, eso sí, pero se puede hacer", explica la protagonista en el medio de comunicación.
"Regularmente escuchamos historias de personas que se han conocido aquí y aún hablan entre ellas o incluso han tenido una relación", dice, encantada. "Aquí crean recuerdos para toda la vida. También estamos abiertos en invierno. Todos los lugares donde acampar por la zona están cerrados, así que cuidamos de los campistas". Aun así, en verano es cuando más gente visita el bello lugar.
Sigrid relata que siempre hay tareas pendientes en el campamento". "Eso nos gusta", reconoce: "En un día limpias los baños, reparas un grifo y horneas pizzas por la noche".
A pesar de las perfectas condiciones que ofertan a sus clientes, el clima ha sido un fastidio. "Hemos tenido bastante mala suerte con las condiciones meteorológicas. Por ejemplo, hemos sufrido mucha lluvia e inundaciones, pero luego es agradable ver que los huéspedes son muy serviciales y trabajan juntos", señala, buscando el lado positivo en el asunto.
"Durante el día están paleando barro juntos y luego todos comen juntos. No sabemos si siempre nos quedaremos para esto, pero volver a los Países Bajos en cualquier caso no está en el plan", apunta en periódico.
