Sina, punk acampada en la isla de los ricos de Alemania: "Me gritan 'vete a trabajar'. Trabajo entre 54 y 58 horas a la semana. Ahora estoy de vacaciones"
Una crítica a la concentración de riqueza y a la gentrificación.
Cada verano, la isla alemana de Sylt, conocida por ser uno de los destinos favoritos de las grandes fortunas del país, se convierte también en escenario de una protesta muy distinta. Decenas de jóvenes punk levantan un campamento reivindicativo para denunciar la gentrificación y reclamar unas vacaciones al alcance de todos.
Entre ellos está Sina, una joven de Baja Sajonia que participa por tercer año consecutivo en la protesta y que ha querido responder a uno de los prejuicios que más escucha cuando pasea por la isla.
"Me gritan 'vete a trabajar'", explica. Sin embargo, asegura que trabaja como jefa de servicio en un restaurante entre 54 y 58 horas semanales y que el campamento coincide, simplemente, con sus vacaciones: “Trabajo entre 54 y 58 horas a la semana. Ahora estoy de vacaciones".
"Me dicen que busque trabajo, pero trabajo más de 50 horas"
Sina reconoce que las críticas son habituales cuando recorre las calles de Westerland, la principal localidad de Sylt. Entre los insultos más frecuentes escucha frases como "¡Ve a ducharte!" o "¡Busca trabajo!". Lejos de esa imagen, afirma que tiene un empleo estable en hostelería y que dedica más de medio centenar de horas a la semana a su trabajo. Por eso, asegura que le resulta irónico que muchos den por hecho que quienes participan en el campamento no trabajan.
Según explica al medio alemán Focus, el encuentro también le permite conocer a personas de toda Alemania y mantener amistades que después continúan participando juntas en otras iniciativas sociales y políticas.
Una protesta contra la gentrificación de Sylt
El campamento punk se celebra por cuarto verano consecutivo bajo el lema "Normalicemos la revolución" y permanecerá instalado hasta mediados de agosto. Los organizadores defienden que se trata de una reunión de carácter político, después de que las autoridades intentaran sin éxito impedir su celebración.
Sina sostiene que su principal reivindicación es denunciar la gentrificación de Sylt, una isla donde el elevado precio de la vivienda dificulta el acceso de buena parte de la población. "La isla no pertenece a nadie", reivindica.
Otra participante, Iffa, resume el espíritu de la protesta definiendo Sylt como "el lugar donde se reúnen los ricos y los guapos". Los asistentes reclaman una sociedad con menos desigualdades y unas vacaciones accesibles para todos, además de criticar la concentración de riqueza en uno de los destinos más exclusivos de Alemania.