Un taxista, sobre lo que le ha llegado a pasar trabajando: "Uno me echó la pota en la nuca”
Una de las anécdotas más desagradables al volante.
Pasar horas al volante, entre atascos y recorriendo las mismas calles, puede hacer pensar que la jornada de un taxista es monótona y previsible. Sin embargo, la realidad es muy distinta: ningún día es igual al anterior. Su trabajo puede estar lleno de historias curiosas, encuentros inesperados y situaciones límite. Eso sí, no todas las experiencias que viven al volante tienen un final amable o divertido.
En un vídeo publicado en la cuenta de TikTok @hugoferrandox, un taxista ha contado una de las vivencias más desagradables que ha sufrido mientras trabajaba: “A mí uno me potó en la nuca”, afirma sin rodeos.
El testimonio, que ha generado sorpresa entre los usuarios, pone sobre la mesa una realidad poco visible del sector: los problemas derivados de pasajeros en estado de embriaguez. Según explica, este tipo de situaciones no son excepcionales, sino parte del “día a día” en determinadas franjas horarias, especialmente por la noche.
“Lo peor que te puede pasar es un borracho”
El conductor asegura que, de todas las dificultades que puede encontrar en su jornada, los pasajeros ebrios son lo más complicado de gestionar. “Sobre todo lo que más fastidia es con los borrachos, porque eso es lo peor que te puede pasar”, explica en el vídeo.
Relata que la escena suele repetirse: turno nocturno, cliente que ha bebido más de la cuenta y un trayecto que termina de la peor manera posible. “Te suelta la papa en el coche por la noche y tú ya no puedes trabajar esa noche”, comenta. Más allá del mal momento, el problema es también económico: si el vehículo queda inutilizable por la suciedad y el olor, el taxista pierde horas de trabajo y, por tanto, ingresos.
En su caso, la experiencia fue todavía más extrema. El pasajero no solo vomitó en el interior del coche, sino directamente sobre él. “Uno me echó la pota en la nuca”, recuerda. Una situación que describe como impactante y difícil de olvidar.
Las consecuencias reales
Más allá de lo escatológico del episodio, el relato evidencia las consecuencias reales para quienes trabajan al volante. Un incidente así implica detener el servicio de inmediato y limpiar el vehículo a fondo.
Además, trabajar de cara al público implica lidiar con todo tipo de comportamientos, pero en horario nocturno la probabilidad de conflictos aumenta. Los taxistas deben mantener la calma, garantizar la seguridad del trayecto y, al mismo tiempo, proteger su herramienta de trabajo.
El protagonista del vídeo insiste en que estas situaciones forman parte de la rutina. “Eso es el día a día”, afirma, dejando claro que, aunque no ocurran constantemente, sí son lo suficientemente frecuentes como para convertirse en un riesgo habitual.