"No se deben mantener conversaciones confidenciales": una agencia de inteligencia advierte sobre los coches de última generación
Los vehículos conectados a internet recopilan una enorme cantidad de datos sobre sus ocupantes y, según los servicios de inteligencia australianos, no son el lugar adecuado para hablar de información sensible o clasificada.

Los coches modernos son cada vez más parecidos a un ordenador sobre ruedas. Se conectan a internet, reciben actualizaciones remotas, almacenan datos de navegación y pueden sincronizar buena parte de la información que llevamos en el teléfono móvil.
Todo ello aporta comodidad. Pero también abre nuevas dudas sobre privacidad y seguridad. Hasta el punto de que una de las principales agencias de inteligencia de Australia ha lanzado una advertencia poco habitual dirigida a políticos y funcionarios: no mantengan conversaciones confidenciales dentro de estos vehículos.
El aviso de los servicios secretos
La advertencia ha llegado de la mano de la Organización Australiana de Inteligencia de Seguridad (ASIO), la principal agencia de espionaje interior del país.
Durante una comparecencia parlamentaria, la subdirectora general de la agencia, Lisa Alonso Love, fue preguntada sobre los riesgos asociados a determinados vehículos conectados y respondió con un mensaje claro.
"En relación con cualquier vehículo, esté conectado o no, sugerimos que los miembros del Parlamento o los funcionarios públicos no mantengan conversaciones que contengan información sensible o clasificada", señaló.
La responsable insistió en que ese tipo de conversaciones solo deberían producirse en lugares específicamente preparados para ello.
El problema no es solo quién fabrica el coche
La advertencia surgió en un debate sobre vehículos fabricados en China, pero la agencia subrayó que la preocupación no se limita a un país concreto.
El riesgo, según explicó, está relacionado con la creciente capacidad tecnológica de los automóviles actuales y con las distintas vías mediante las que podrían recopilarse o transmitirse datos.
"Las personas deben ser conscientes de las cosas que están discutiendo dentro de los vehículos, sabiendo que alguien podría obtener esa información", afirmó.
Todo lo que sabe tu coche
La preocupación de las autoridades australianas no surge de la nada. Los vehículos conectados incorporan cada vez más sistemas capaces de registrar información sobre sus ocupantes.
Según han advertido organismos especializados en ciberseguridad del propio Gobierno australiano, estos sistemas pueden recopilar imágenes del exterior y del interior del vehículo, grabaciones de audio, datos de geolocalización, hábitos de conducción e incluso información procedente del teléfono móvil conectado al coche.
Eso puede incluir registros de llamadas, mensajes, contactos o eventos del calendario.
Datos que pueden acabar en otros países
Otro aspecto que preocupa a las autoridades es dónde termina almacenándose toda esa información. Muchos fabricantes y proveedores tecnológicos guardan esos datos en servidores ubicados fuera del país donde circula el vehículo.
Eso implica que la información puede quedar sometida a legislaciones diferentes y a niveles de protección distintos a los que existen en el país de origen del usuario. En Australia, por ejemplo, los expertos recuerdan que los datos almacenados en el extranjero no siempre están protegidos por las leyes australianas de privacidad.
Un fenómeno cada vez más extendido
La advertencia llega en un momento en el que los coches conectados se están convirtiendo en la norma. Las previsiones de Austroads apuntan a que en 2031 cerca del 93% de los vehículos nuevos vendidos en Australia dispondrán de conexión a internet.
Lo que hasta hace unos años era una característica exclusiva de modelos de alta gama se ha convertido en un elemento habitual en la industria del automóvil. Y precisamente por eso los servicios de inteligencia australianos lanzan una recomendación que puede parecer exagerada, pero que refleja cómo la tecnología está transformando incluso algo tan cotidiano como una conversación dentro de un coche.
