Una familia pide que le pongan en un táper la comida que les ha sobrado en un restaurante y lo que hacen cuatro horas después no tiene precedentes
El hostelero sigue sin creérselo.
El hostelero y camarero Abraham Galera, conocido en redes sociales como @abrigaca, ha compartido una experiencia que ha sufrido con unos clientes en su restaurante y que, según, asegura, no tiene prácticamente precedentes.
Él mismo empieza admitendo que este tipo de situaciones se le "escapan de las manos ya": "Ha venido una familia a comer y lo típico: les ha sobrado comida y me han pedido, por favor, si se lo podía poner para llevar. Se lo he puesto para llevar en un táper. Se han ido y se han dejado el tupper en la mesa".
"Lo he cogido y he pensado: 'Bueno, ya volverán'. A las dos. Las tres... a las cuatro me da por tirar el táper diciendo: 'No van a volver'. Yo con esa comida, que eran restos, no voy a hacer nada. Total, que justo al tirarlo, a las cinco de la tarde, ha venido la familia: 'Hola, sí, que nos hemos dejado el táper ahí encima de la mesa", relata.
"Si supiérais la que me han liado"
Según dice el hostelero, el problema ha empezado ahí: "Digo: 'Pues... lo hemos tirado porque pensaba ya que no ibáis a venir y lo hemos tirado'. Si supiérais la que me han liado porque cuatro horas más tarde le había tirado yo el tupper porque pensaba que no iban a venir nunca más en la vida a por él...".
Galera comparte alguna de las perlas que la han dicho los miembros de esa familia: "Que cómo puedes tirar comida, que si lo hemos pedido para llevar ya volveremos a por ello, que qué te piensas tirando esto, pues ahora lo quiero de nuevo, que era un muslo de pollo casi entero, que la niña no se lo había comido...".
El 90% de las veces no vuelven
"Si supieráis la de veces que se dejan un tupper encima de la mesa y se queda ahí y lo acabo tirando... Creo que el 90% de las veces que alguien se deja un táper encima de la mesa pasados 10 minutos, si no ha vuelto, se tira porque no vuelven nunca más. Pues justo hoy han vuelto tres horas más tarde a por el tupper", se lamenta.
El problema, según el hostelero, es que la cosa no se ha quedado en quejas, sino que ha pasado al terreno de las exigencias: "La chica quería que le hiciéramos un muslo de pollo de nuevo para llevárselo porque se lo habían dejado para cenar. Les he dicho que no, que ni coña, que ya había pasado el tiempo".