España, ante su espejo: el 'fact checking' futbolero a la selección de Luis de la Fuente a horas de la final
La selección española llegaba al Mundial como una de las grandes favoritas. Un mes y cuatro días después, toca revisar aquellas claves que ofrecía un grupo que ha ido superándose partido a partido.
Un "equipo", el "bloque", este "grupo". Luis de la Fuente además de manejar perfectamente las tácticas futbolísticas, dispone de un amplio fondo de armario lingüístico para no repetir alabanzas a su selección. Una España que con él al mando ha vuelto a la élite del fútbol y, con exhibición ante Francia, a toda una final del Mundial. La selección española llega al día soñado como pocos podían soñar.
Eran muy pocos los que le negaban a España el carácter de favorita en el Mundial de 2026, pero aún menos los que imaginaban semejante recital en semifinales ante la todopoderosa selección francesa de Mbappé, Dembélé, Olise y compañía. Sobre el campo, el repaso fue de aúpa. Y, por si hiciera falta, "se cerraron bocas", como apuntaba orgulloso Pau Cubarsí, central indiscutible para De la Fuente junto con su compañero Aymeric Laporte.
No le falta un punto de razón, porque la defensa era una de las pocas dudas que podía ofrecer una plantilla tan redonda y compensada como la que conformó el técnico riojano con una convocatoria que dio que hablar, pero sobre todo dio que soñar.
España abrió su camino en el Mundial 2026 el pasado 15 de junio. Horas antes de que rodase el balón contra Cabo Verde y de que pudiéramos pensar en un 0-0 como al final ocurrió, se sucedieron los análisis del equipo. Extrañamente, muchos coincidían/amos en unas claves que ahora Luis de la Fuente nos 'obliga' a revisar. Una suerte de fact checking en versión futbolera de los 8 puntos con los que arrancabamos hace 34 días:
- Un bloque con talento por duplicado: los nombres de la lista invitaban no solo al optimismo, sino a la confianza de que saliera el presunto titular o su previsible suplente, el nivel sería altísimo. Aunque ciertamente De la Fuente no es amigo de grandes rotaciones y sí de apoyarse en un bloque relativamente cerrado de futbolistas, todo ha funcionado a las mil maravillas. Tanto a nivel humano, con una piña de 26 jugadores, como a nivel futbolístico. La duplicidad Pedri-Fabián, el juego de comodines Olmo-Merino o la progresión de un Baena inmenso donde se esperaba a Nico Williams de no estar lesionado han demostrado que sí. España tenía talento por duplicado. Y nos iremos de EEUU, si no media problema en la final, sin haber visto el talento de David Raya o Joan García bajo palos, Alejandro Grimaldo en el lateral izquierdo o Martín Zubimendi como pivote. Cuatro que serían titularísimos en selecciones grandes.
- Un calendario favorable si hacemos las cosas bien: España hizo las cosas bien obviando el triste debut ante Cabo Verde. La goleada a Arabia Saudí y la victoria, sufrida pero útil, ante Uruguay, abriendo unos cruces algo menos terribles que de haber tropezado en grupos. Austria en 1/16 en lugar de Argentina era un argumento poderoso para asegurar el primer puesto. La selección cumplió con su parte y ya metida en cruces, ha ido superándose. Fácil ante Austria, al límite pero mereciendo ganar contra Portugal y contra Bélgica y con una exhibición ante Francia, 'la Roja' llega a la final en su mejor momento... sabedora de que por el sorteo no tendría opción a unos cruces tan relativamente favorables como sí ha tenido Argentina.
- Un líder, cero vacas sagradas: no solo se ha cumplido, sino que es uno de los mayores orgullos de un Luis de la Fuente centrado en defender que cuenta con "los mejores jugadores del mundo y las mejores personas". Solo bajo este concepto se entiende el buen rollo de un combinado donde algunos lo juegan todo y otros apoyan desde 'fuera' del juego. El liderazgo mediático y viral de Lamine Yamal, no siempre futbolístico en este Mundial, no ha supuesto el menor inconveniente donde no hay vacas sagradas. Un pilar como Mikel Merino no ha conseguido ser titular pese a su doble milagro; un jugador superlativo como Pedri ha acabado 'relegado' a la suplencia y jugadores como Oyarzabal o Lamine no han puesto pegas al verse reemplazados. "Sin caritas ni faltas de respeto, porque eso no se puede permitir", presumía el entrenador.
- Magia y personalidad: qué de recursos no tendrá un equipo donde Pedri ha acabado siendo suplente. Cuando el 'recambio' es alguien como Fabián, todo se entiende un poco mejor. España es una mezcla de magia, la que aportan las combinaciones excelsas o las acciones individuales sublimes de no pocos jugadores, con la personalidad de quien ha tenido que dar un grito, imponer galones en una fase del juego o el propio carácter del seleccionador. Porque Luis de la Fuente no necesita shows en las ruedas de prensa. Siempre que ha necesitado hacer y decir algo, lo ha hecho y dicho. Y desde hace un tiempo, cuando toca algo, funciona.
- El hambre de quien 'huele' premio: efectivamente, este equipo está basado en la selección ya campeona de la Eurocopa, pero la tentación del Mundial es demasiado fuerte como para relajarse. España no solo no ha evitado el rol de favorita, sino que lo ha llevado con orgullo y con resultados. Aquí nadie se cansa de ganar.
- Poco ruido de fuera: o mejor dicho, poca afectación del ruido de fuera. Porque ruido sí ha habido, nada extraño cuando empiezas el torneo 0-0 con Cabo Verde. Jugadores clave del equipo como Oyarzabal criticaban lo que creían un ambiente demasiado negativo de la prensa. Pero el incendio nunca llegó a declararse. Lo que sí hubo fue un 'pique' resuelto con más fútbol, más goles y una identidad de bloque a la que no le ha afectado nada en la previa ni durante el larguísimo torneo. Tampoco el viento a favor de las últimas sesiones ha desviado el rumbo.
- Demasiados asteriscos entre algodones: en el análisis previo de España surgían muchos puntos a favor de la ilusión y apenas un par de espacios para la duda. La escasa condición física con la que llegaban estrellas como Lamine Yamal, Nico Williams o Mikel Merino inquietaba a todos, también a De la Fuente. Sin apenas extremos —Víctor Muñoz no pudo ni debutar— España ha ido funcionando con versiones limitadas de Lamine y aún más de Nico y administrando minutos de Merino y otros. El trabajo del cuerpo médico, la buena gestión de minutos y el paso de los días nos permite llegar a Nueva York con Lamine a punto, Merino en estado de gracia y Nico con opciones de sumar revoluciones aunque sea un puñado de minutos. En el día del todo por el todo, a nadie le va a costar meter la pierna.
- Cuidado atrás: no era una debilidad, sí una duda. Y ha quedado resuelta del mejor modo. España domina desde atrás, con un Unai Simón que ha tenido poco trabajo —buenísima señal— y cuando lo ha tenido lo ha resuelto con tremenda solvencia. Solo le han metido un gol en siete partidos para alcanzar una racha de imbatibilidad histórica, mérito suyo y de una zaga casi fija —solo el cambio inicial de un Llorente que acabó superado por Porro en versión MVP— donde Laporte y Cubarsí se han agigantado en el centro. De ahí que el joven defensa catalán hablara de "cerrar bocas" tras el triunfo ante Francia. Del talento y el motor de Cucurella qué decir.