La 'fórmula De la Fuente', una mezcla de principios (y finales) para devolver a España a la élite del fútbol mundial
La Nations League de 2023 (a caballo con Luis Enrique), la Eurocopa de 2024, un récord difícilmente repetible y las segundas semifinales de un Mundial en toda nuestra historia. Los números no fallan, pero no hablan simplemente de fútbol.
Vierta un gran tarro de sabiduría futbolística, añada un chorro de fe, mezcle con una dosis de personalidad (que no personalismo) y acabe por condimentar con una buena pizca de valores. El resultado está asegurado. La 'fórmula De la Fuente' no defrauda.
A Luis de la Fuente las cuentas le salen aplicando su fórmula, la misma que le ha llevado a vivir algo que solo uno de sus antecesores en el cargo pudo en 96 años de torneo: ver a la selección española en semifinales del Mundial.
España está donde (casi) todos querían. Y pase lo que pase contra la todopoderosa Francia, máxima aspirante al cetro mundial, Luis de la Fuente puede presumir de haber reconstruido una España muy tocada en un equipo ganador. Porque desde que se hizo cargo del equipo tras el Mundial de Qatar 2022 procedente de una Sub-21 exitosa, la absoluta ha recuperado su mejor versión de fútbol y títulos.
De inmediato llegó el primer éxito, la Nations League de 2023 (créditos también a Luis Enrique, que logró la clasificación para la 'final a cuatro'). Desde entonces, España no se baja de los puestos de honor. Al título de la Nations League le siguió una Eurocopa de ensueño en 2024 y un subcampeonato en la Nations de 2025, solo superados por la astucia de CR7 y el acierto en los penaltis de Portugual. Y ahora, las semifinales del Mundial.
Es una fórmula de 'principios' futbolísticos y éticos, pero sobre todo de finales. Porque la España de De la Fuente sabe jugar perfectamente los finales de partido con una mezcla de método y suerte. Y con Mikel Merino de protagonista in extremis. Esa fortuna influye en un rechace como el que regaló el portero belga, pero la suerte hay que buscarla. Reservar a Merino, uno de los mejores del mundo en eso de aprovechar minutos, ha sido un acierto.
Y vale doble, porque tras su papel salvador contra Portugal en octavos, la tentación de sacarle de titular fue grande, pero el entrenador confió en su criterio y el navarro respondió con piernas y cabeza para ir allá donde caería el rechace del infortunado sustituto de Courtois. Con sustituciones o sin ellas, el equipo sabe jugar muy bien los momentos críticos; no en vano así fue como se conquistó la Eurocopa.
Soldados de Luis de la Fuente
España es hoy un equipo de autor para bien y para mal. Hay quien dirá, no sin su punto de razón, que la 'fórmula De la Fuente' es poco inclusiva. De los 26 convocados en este Mundial, apenas se está apoyando en un grupo de 16-18, 'los suyos'. Jugadores otrora importantes como Zubimendi o Grimaldo ni han tocado bola, por ejemplo. Las alineaciones son, con matices, previsibles. Es fácil soltar de carrerilla un once tipo, como es relativamente fácil saber los cambios previstos salvo incidente. Con todo, siempre hay lugar para alguna sorpresa, bien nominal o puramente táctica. Hacer de Mikel Merino un delantero centro ocasional con gol habitual es, en buena parte, 'culpa' suya.
El batacazo inicial ante Cabo Verde, con medio equipo tocado, obligó a pegar un cierto volantazo de resultado efectivísimo ante Arabia Saudí. Intervencionismo, le llaman en terminología futbolística moderna. La apuesta le salió tan bien que fue ese mismo equipo el que saltaría contra Austria y Portugal. En cuartos sacó a un gris Pedri para apostar por Fabián. ¿Su respuesta? Gol del sevillano. Su fe total por Unai Simón como portero sabiendo que en el banco esperan David Raya y Joan Garcia sin ponerse aún los guantes la ha 'agradecido' el del Athletic con un récord histórico de imbatibilidad.
El valor de los valores
Todo esto es fútbol, pero es mucho más. Porque la 'fórmula De la Fuente' incluye un alto porcentaje de valores y una fe católica que lleva a gala. "No queremos caritas ni faltas de respeto porque desde el respeto construimos todo [...] y lo que no podemos tragar son las faltas de respeto", admitía este viernes a la prensa tras la victoria, preguntado por el buen rollo que impera en un equipo donde jugar, no juegan todos. "Somos seleccionadores y seleccionamos a los mejores jugadores del mundo, que lo son, pero también a las mejores personas, que facilitan la convivencia... Si te equivocas y seleccionas a otra persona igual hay problemas", añadía.
Ese 'buen rollo' del que presume, fundamentado en "el estímulo de la comprensión y el afecto" a los compañeros, también lo intenta aplicar en su relación con los medios. Lejos quedan los cara a cara de Luis Enrique o los pretéritos tiempos de Javier Clemente y compañía. Cordialidad que no le quita para sacar las uñas en ocasiones. Como aficionado taurino que es, sabe 'citar de frente' y tampoco rehúsa la muleta cuando se la ofrecen.
Cuestionado por lo afortunado de sus cambios, no dudaba recientemente en sentenciar que "nosotros las decisiones las tomamos a priori, apoyados en un gran conocimiento de nuestros jugadores y del rival, no a posteriori, que es más fácil". Eso y una "calma" que transmite a los suyos, "porque si me vieran histriónico, fuera de mí, seguramente este equipo no sabría reaccionar".
Los números le llevan dando la razón años. Luis de la Fuente sabe reaccionar y su equipo responder. Por delante, la gran prueba.