Adiós al código de 4 dígitos de tu tarjeta de crédito: existe un nuevo método más eficiente que ya se utiliza en Francia
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Adiós al código de 4 dígitos de tu tarjeta de crédito: existe un nuevo método más eficiente que ya se utiliza en Francia

El objetivo es hacer los pagos más rápidos y, sobre todo, más seguros.

Primer plano de una mano pagando con tarjeta de crédito en un supermercadoJordi Salas

Durante años, introducir el PIN de cuatro cifras ha sido una rutina automática para millones de personas al pagar con tarjeta. Pero ese gesto podría empezar a desaparecer antes de lo que muchos imaginan. Un ejemplo es Francia, que ya está dando los primeros pasos hacia un sistema que sustituye el código tradicional por la huella dactilar.

Varios bancos franceses han comenzado a incorporar tarjetas biométricas, una tecnología que permite autorizar pagos simplemente colocando el dedo sobre un pequeño sensor integrado en la propia tarjeta. El objetivo es hacer los pagos más rápidos y, sobre todo, más seguros.

La tecnología ha sido desarrollada por la empresa francesa Thales y funciona comparando la huella del usuario con los datos almacenados directamente en la tarjeta. De este modo, no hace falta recordar ni introducir ningún código secreto. 

En este sentido, Frédéric Martinez, representante de Thales, ha señalado en una conversación con el medio local francés TF1 que "ya no es necesario introducir el código secreto, puesto que la tarjeta reconoce inmediatamente la huella dactilar".

Un sistema que cuenta con la ventaja de ser más seguro 

El sistema ya está empezando a utilizarse en algunas de las principales entidades financieras del país. Entre ellas se encuentran BNP Paribas, Société Générale y Crédit Agricole, que trabajan en distintas fases de implantación de estas nuevas tarjetas. En algunos casos, la tecnología ya está disponible para determinados clientes o incluida en paquetes bancarios específicos.

La apuesta por este modelo responde principalmente a cuestiones de seguridad. Las entidades consideran que una huella dactilar resulta mucho más difícil de copiar o utilizar de manera fraudulenta que un PIN tradicional. Además, evita problemas habituales como olvidar el código o que otra persona pueda verlo al introducirlo.

Aun así, la llegada de este sistema no convence a todos por igual. Mientras algunos usuarios ven una forma más cómoda y moderna de pagar, otros no terminan de entender por qué cambiar un método que lleva años funcionando sin problemas.

Lo cierto es que las formas de pago siguen evolucionando a gran velocidad. Primero llegaron los pagos contactless, después las carteras digitales en el móvil y ahora las tarjetas biométricas empiezan a abrirse paso en Europa.

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