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28/12/2020 21:09 CET

12 patinazos absolutos del peor año que recordamos

El 'tierra trágame' se queda corto.

GETTY / EFE

Ni políticos ni economistas ni pitonisos ni periodistas: en 2020 nos hemos ido equivocando una vez tras otra. Las previsiones han ido saltando por los aires y las certezas están hechas añicos por el suelo. 

Hemos tenido predicciones hechas con tino y buena intención que han quedado en nada por el coronavirus, y otras hechas con maldad o falta de seso a las que la realidad ha tumbado por KO. 

¿Repetiremos en 2021?

Enero

Nos las prometíamos muy felices en el inicio del año. En España, en particular, donde en lo económico las cosas iban un poco mejor y en lo político estábamos estrenando el primer Gobierno de coalición en 80 años. China ocupaba titulares por la guerra comercial con EEUU y las manifestaciones de Hong Kong cuando, de pronto, nos enteramos de una extraña neumonía. Hasta el día 20, por ejemplo, no empezaron a publicarse informaciones al respecto en medios como la CNN, la BBC o este mismo. Sólo la ciencia lo vio venir, pero clamaba en el desierto. 

Normal que, de entrada, mandatarios como el británico Boris Johnson hablasen de “año fantástico” por delante. Para él, era el de la culminación de su anhelado Brexit. Poco le duraron en alto los pulgares: un mes y dos días más tarde, se reportó el primer caso en Londres

Febrero

Fue el mes en el que el coronavirus llegó (que sepamos) al continente europeo. Italia estaba en todos los informativos, como el primer gran foco. Todos los ojos posados en ella y era necesario poner en contexto esos casos de una enfermedad desconocida. A finales de mes, fue muy aplaudida una conexión de Lorenzo Milá, entonces corresponsal de TVE en Roma, en la que frenaba las especulaciones y el miedo porque, decía, no era para tanto.

Con siete muertos y más de 230 contagiados entonces en Italia (hoy suma más de dos millones de casos y roza los 72.000 fallecidos), el periodista insistía en que los especialistas llamaban a la cama, que estábamos ante “un tipo de gripe nueva”, de la que “no tenemos memoria vírica y no tenemos vacuna” pero que estaba afectando sobre todo a personas con patologías previas y que la mayoría se estaban “recuperando en casa como si fuera una gripe común”.

En su información, dijo: “No podemos hablar, qué se yo, de virus terroríficos como puede ser el ébola. No. Estamos hablando de un tipo de gripe del que se curan la gran mayoría de las personas que se han infectado”, tranquilizó antes de recordar cuál era la “fotografía médica real”. “Chico, parece que se extiende más el alarmismo que los datos”, cerraba Milá en su conexión con Xabier Fortes.  

Meses después, tras cubrir las elecciones en EEUU, el propio corresponsal enfermó de coronavirus

Marzo

Fernando Simón, el médico que no se alarma ante el coronavirus”, “el doctor que pone las cosas en su sitio”, “la calma en mitad del ruido”, titulamos los medios en marzo, ante los mensajes tranquilizadores del responsable del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad

La falta de información y las incógnitas sobre el virus parecían menguar con la solvencia del mensaje del epidemiólogo. A principios de febrero dijo que en España, “como mucho”, no habría “más allá de algún caso diagnosticado”. En declaraciones al Heraldo de Aragón también afirmó en febrero: “No hay razón para alarmarse con el coronavirus”.

Y ya en marzo negó que estuviéramos ante una pandemia, apenas unos días antes de que se decretase el estado de alarma y el confinamiento en casa. “España no va a tener, como mucho, más allá de algún caso diagnosticado. Esperamos que no haya transmisión local. Si la hay, será muy limitada y muy controlada”, dijo el 19 de marzo en rueda de prensa. 

Abril

La primavera avanzaba y, mientras la vieja Europa sufría el asedio del nuevo virus, en Estados Unidos casi cantaban victoria. El primer caso había sido localizado en enero, pero la explosión tardó meses en llegar. Un tiempo de esperas y desinformación que, en el país en el que Donald Trump es capaz de perder las elecciones pero mantiene 74 millones de fieles, se convirtió en un rosario de protestas “por la libertad”, contra la aún parcial obligación de usar mascarillas o evitar reuniones masivas. 

Y ahí estaba su prócer, contando al mundo que el Covid-19 era un bicho blandengue que se moría a la más mínima, con inyecciones de desinfectante en el cuerpo o con el uso de luz ultravioleta. Son muchas las mentiras, ahora sabemos que intencionadas, que lanzó a raíz de esta crisis, pero la de meterse lejía en vena es insuperable. Cuando él enfermó, precisamente, no fue eso lo que hizo, sino irse a un hospital y ponerse un tratamiento inalcanzable para el resto del planeta... 

Mayo

Las previsiones más optimistas para este 2020 se fueron al garete al poco de empezar el año y conforme pasaban los meses se hacían más y más sonrojantes. Al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, le tocó en mayo que le recordaran lo dicho en enero, cuando se las prometía muy felices sobre el futuo de la factoría de Nissan en Barcelona. 

Cuatro meses más tarde, Nissan tuvo que anunciar el cierre de su planta barcelonesa. 3.000 trabajadores a la calle. Lo que cambia el mundo sin SARS-CoV-2 y con SARS-CoV-2.

Junio

Cuando empezamos a aprendernos las distintas fases de la desescalada, cuando al fin los números de infecciones y muertos comenzaron a darnos tregua, llegó el momento de sonreír, aunque fuera un poco. Fue el mes de los primeros memes y los primeros guiños y fue entonces cuando en España se rescató y se hizo viral el vídeo de dos pitonisas argentinas llamadas Jimena La Torre y Lourdes Verón. En una visita al programa El Diario de Mariana trataron  de dibujar cómo sería el año 2020... y no pudieron fallar más, claro. 

A saber: iba a ser “un buen año”, con “abundancia” (“Va a haber dinero”, dice una de ellas), un tiempo “bueno para viajar” y visitar a ese noviete lejano que has hecho por internet. Meses “ideales” para los que están buscando trabajo, porque “puertas se van a abrir”. Un año, en fin, “estable” y “con protección”. Plenos al 15.

Julio

Jair Bolsonaro, el ultraderechista presidente de Brasil, hizo como Trump, su amigo: negar la mayor e impedir que las administraciones adoptasen medidas que frenasen la pandemia. Él mismo enfermó en el mes de julio y, aún sin haber pasado la cuarentena mínima, se fue a montar en una moto de agua y a saludar a sus seguidores sin mascarilla. 

“No hay que acobardarse con ese virus, Dios está con nosotros”, “Todos nos vamos a morir un día, aquí todos van a morir. No sirve de nada huir de eso, huir de la realidad”, “tienen que dejar de ser un país de maricas”, “no hay crisis, este tema es es mucho más fantasía” o “una gripecita de nada” son algunas de sus frases más destacadas. 

Ahora, por supuesto, se niega a ponerse la vacuna. Dando ejemplo. 

Agosto

Miguel Bosé fue el hombre del verano (con permiso de Simón). El cantante y actor comenzó a denunciar en sus redes sociales la actuación del Gobierno de Sánchez contra el virus y las medidas de control, como el confinamiento o las mascarillas. Julio y agosto fueron meses de teclear mucho, lanzando mensajes alineados con los manifestantes negacionistas que llenaron las calles de la zona noble de Madrid durante un puñado de horas. 

″¡Nos quieren matar!”, junto a gráficos manipulados, han sido algunas de sus aportaciones. Nos gustaría ponerlas de nuevo, pero sus redes se fueron a negro tras la polémica.

Septiembre

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), ha sido una de las protagonistas del año, una perenne exposición en los medios a causa de sus polémicas con el Gobierno central, siempre a la contra.

También han destacado sus augurios, que parecían catastrofistas en marzo y acabaron por ser verdad, pero en los que hubo patinazos varios. En septiembre, afirmó que era “probable” que “prácticamente todos los niños” se contagiaran por la Covid-19. 

Sin embargo, los diversos estudios demuestran que la tasa de contagio es seis veces menor entre los menores que entre los adultos. El 14% de los enfermos en España tiene menos de 15 años. 

Octubre

Fama de prudente tiene la exministra de Sanidad con el PP, Ana Pastor, pero también ella ha metido la pata este año. Lo hizo en septiembre, cuando aprovechó para cargar contra el actual titular en la cartera, el socialista Salvador Illa, acusándolo de jugar “con las esperanzas de los españoles” a propósito de los plazos de la vacuna contra el coronavirus. 

Como diría doña Araceli, la señora que se puso el domingo pasado la primera vacuna en España, “pues ya estaría”: sí, ha habido vacuna antes de fin de año, con las dosis iniciales suministradas en bloque en toda la Unión Europea el mismo día, 27 de diciembre. 

Noviembre

Si a alguien le ha cerrado bien la boca este 2020 tozudo es, sin duda, a Donald Trump. Adiós a la Casa Blanca. Adiós a la pelea judicial por el recuento de votos. Hola a la victoria de Joe Biden. Aquí, lo que publicó el 7 de noviembre, mientras su contrincante salía ante su público, confirmado el cambio de era. Qué mal perder. 

Diciembre 

Y llegamos a diciembre, cierre del año en el que se pueden decir muchas tonterías que, mediado 2021, nos provoquen la risa o nos den escalofríos. De momento, el vaticinio más llamativo es malo: la sangre de San Jenaro, que es el patrono de la ciudad italiana de Nápoles, no se ha licuado, a pesar de las oraciones de los creyentes, lo que muchos consideran ya como la señal de una catástrofe inminente.

Nosotros la contamos ya como un derrape total, porque acierte o no acierte, depender de la sangre de un obispo que, dice la tradición, fue decapitado por el emperador Diocleciano (284-305) y del cual existen notables sospechas de su inexistencia, no parece muy centrado. Ah, en 2019 la sangre se licuó y hemos pasado un añito...

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