30.000 toneladas de ternera australiana al año pese a las quejas de ganaderos gallegos: el impacto al campo del nuevo acuerdo comercial de la UE
Bruselas cierra en menos de tres meses su tercer acuerdo comercial de gran calado: tras el pacto con el Mercosur o el acuerdo con India, llega Australia.
La noticia llegó de noche. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había viajado a Canberra para anunciar la fumata blanca junto al primer ministro australiano, Anthony Albanese. Tras una década de negociaciones, la Unión Europea y Australia sellaban su nuevo acuerdo de libre comercio.
Solo en lo que va de 2026 Bruselas ha conseguido cerrar hasta tres acuerdos comerciales de gran calado. Primero, con los países que forman parte del Mercosur. Pocas semanas después, con una potencia como India. Ahora ha llegado el turno de Australia, un país del que Von der Leyen remarcó sus valores compartidos: "Nuestro compromiso con el orden internacional".
Pero este nuevo acuerdo comercial UE-Australia introduce algunas singularidades. Bruselas tiene especial interés en el país oceánico por sus minerales. El país es una potencia minera y prueba de ello es que EEUU ya cerró con Canberra un pacto para reducir la dependencia de Occidente de China y de sus tierras raras, cruciales para desarrollar y fabricar tecnología.
Además, Bruselas y Canberra han sellado una alianza para potenciar sus sectores de defensa, en la línea con la estrategia política que la UE mantiene desde hace meses.
A cambio, la Unión Europea ha puesto en la balanza su mercado de 450 millones de personas. La ternera australiana es mundialmente famosa. Su sector ganadero es uno de los líderes mundiales en producción. Entrar en un mercado mastodóntico como el comunitario con menos frenos y obstáculos es un buen negocio.
El problema es que el Sindicato Labrego Galego ya había advertido de lo que podría suponer este acuerdo con Australia para la ganadería local, ya muy castigada. La UE ha conseguido recortar la cuota de ternera gallega que entrará en el Viejo Continente libre de gravámenes, precisamente consciente de la sensibilidad que tiene el campo, sobre todo después del pacto con Mercosur. La propia UE ha vuelto a hablar de él hace poco.
30.000 toneladas al año sin aranceles: la letra pequeña
Las estimaciones de Bruselas hablan de un ahorro de hasta 1.000 millones de euros en aranceles para productores y agricultores europeos. También prevén un incremento del 33% de las exportaciones a Australia en los próximos diez años. Productos como el azúcar, el chocolate, el vino o los alimentos procesados verán cómo las barreras comerciales se eliminarán el primer día. El queso, a los tres años de la entrada en vigor.
Pero donde surge algo de conflicto es en las cuotas. Australia demandaba un acceso libre de gravámenes de hasta 50.000 toneladas para su vacuno. Bruselas estaba dispuesta a ceder hasta las 20.000 toneladas. Las negociaciones, que comenzaron en 2018 y han terminado ahora, fijan esa cuota de vacuno australiano que llegará a la UE en 30.600 toneladas anuales.
De esa cuota anual de 30.600 toneladas, el 55% no pagarán aranceles si se trata de carne de pasto, de ganadería extensiva. El 45% restante sí tendrá que asumir un gravamen del 7,5%. Con todo, el comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, sí ha aclarado que este nuevo acuerdo comercial con Australia incluye cláusulas de salvaguarda, como las conseguidas con el pacto de Mercosur.
Estas cláusulas permitirán renegociar los términos del pacto en ciertos productos si se detecta que se estuviese distorsionando gravemente la competencia local en algunos de los dos extremos (la UE o Australia). El propio Šefčovič ha reconocido que esto se ha incluido "para tranquilizar al sector agrícola", sobre todo después de las protestas por el sello al pacto con Mercosur.
El Sindicato Labrego ya denunció que la UE volvía a poner al campo "como moneda de cambio"
Por el momento no se han producido demasiadas reacciones al anuncio de este nuevo acuerdo, pero a escasas semanas de que este se firmara el Sindicato Labrego Galego, una central nacionalista y progresista de agricultores y ganaderos de Galicia, lanzó un duro comunicado criticando lo que podría suponer este texto para el campo.
"Australia es uno de los grandes productores a nivel mundial de ovino y bovino y, por lo tanto, tiene mucho interés en eliminar sus aranceles para que estos productos entren en la UE y la UE una vez más está dispuesta a ceder", advirtió entonces Brais Álvarez, secretario de Acción Sindical del Sindicato Labrego.
Para Álvarez, el Gobierno comunitario actual con Ursula von der Leyen al frente "tiene claro qué sectores económicos quiere potenciar a nivel interno de la UE y cuáles quiere que sean autónomos dentro de la misma".
Desde este planteamiento, el dirigente del Sindicato Labrego Galego considera que para la presidenta europea y su equipo "la agricultura y la ganadería no son uno de ellos y no está por garantizar una seguridad de suministro y autosuficiencia de alimentos a la ciudadanía; por eso se permite el lujo de negociar con la alimentación".