Au revoir: el legado ambiental y social que deja Anne Hidalgo en la alcaldía de París
La gaditana, hija de emigrantes a Francia, se marcha del Hôtel de Ville tras 25 años, 13 como teniente de alcalde y 12 como regidora. Uno de los pocos referentes del desarbolado socialismo galo, luce logros y reconoce fallos. Su sucesor no está claro.

Francia afronta este mes sus elecciones municipales, que se leen como la antesala de las presidenciales que se esperan para 2027. La primera vuelta se celebra este domingo, 15 de marzo, y la segunda -donde sea necesario-, el 22. En 35.000 test, en otras tantas localidades, saldremos de dudas sobre el poder real de la ultraderecha, el grado de hundimiento del liberalismo macronista o el de la unidad de la izquierda.
Pero, desde el exterior, es lógico que los ojos se posen sobre París, la capital, por su enorme simbolismo y porque, esta vez, no opta a la reelección Anne Hidalgo, la que ha sido su regidora durante 12 años y, antes, su primera teniente de alcalde, otros 13 años más. La socialista se retira y no hay nada claro: el nuevo candidato de su formación y antiguo ahora concejal, Emmanuel Grégoire, encabeza las encuestas, pero muy seguido de la aspirante de la derecha, la exministra Rachida Dati.
Insumisos, centristas y ultraderechistas tendrán mucho que decir a la hora de forjar alianzas de gobernabilidad en un ayuntamiento que lleva desde 2001 en manos del Partido Socialista de Francia.
De San Fernando al Sena
Hidalgo contempla la marejada electoral desde la calma, dice a los periodistas a los que llamó a su despacho hace unas semanas para hacer balance. "Estoy tranquila. Tengo planes", afirma, sin avanzarlos. Hidalgo, nacida en 1959 en San Fernando (Cádiz), se marchó a los tres años a Francia, hija de una familia emigrante en pleno franquismo. Su padre, sindicalista, le dio un entorno de lucha y conciencia, de izquierdas, y también le transmitió lo que ella llama un "feroz deseo de integración". Fue por eso que cambió su Ana María inicial por Anne.
El resto es una historia bien conocida en Francia, que se emplea en muchas ocasiones como ejemplo de meritocracia: esfuerzo familiar, posibilidad de estudiar en centros públicos (incluso en las universidades de Nanterre y Lyon) y unas oposiciones ganadas como funcionaria de la Inspección de Trabajo. Pertenece al Partido Socialista desde 1994. Tres años más tarde, y hasta 2002, trabajó como asesora en tres ministerios, destacando su colaboración en la elaboración de leyes sobre paridad e igualdad profesional entre hombres y mujeres.
Realizó su gran salto a la política en 2001, como número dos del entonces alcalde parisino, Bertrand Delanoë, de quien fue su mano derecha. Entre medias, en 2003 tramitó la doble nacionalidad, francesa y española. En 2014, la que encabezaba ya los carteles electorales era ella, un relevo natural.
Sus años de regidora no han sido fáciles. En 2015, afrontó varios ataques yihadistas, de los más graves que han sufrido Europa en tiempos recientes, como el del semanario satírico Charlie Hebdo o la cadena contra restaurantes, bares, el Estadio de Francia y la sala Bataclan. Hidalgo fue la regidora que encabezó las protestas, que llamó a la convivencia, que asistió a los entierros.
En 2019, fue la alcaldesa que miraba desolada el incendio de la catedral de Notre Dame y se enorgullecía del trabajo de sus bomberos, policías y personal de emergencias. Y al año siguiente, tuvo que actuar con su banda tricolor contra el coronavirus, para el que activó una movilidad sostenible, la descentralización de servicios, material de seguridad gratis y ayudas económicas. También ha tenido buenos momentos, como los Juegos Olímpicos y Paralímpicos del verano de 2024.
Hidalgo quiso ir a más y, en 2022, presentó su candidatura a las elecciones presidenciales, pero su imagen de capitalina cercana a las élites y desconectada de los problemas del resto del país lastró su candidatura: apenas obtuvo un 1,74% de votos en la primera vuelta. Sus vaivenes sobre si había o no que hacer primarias en su partido y la atomización del socialismo no ayudaron. Aún así, sigue siendo la socialista más conocida del país desde el presidente François Hollande.

Vivienda: social, con topes y límites
Los dos mandatos de la hispanogala al frente de París han estado marcados por dos políticas que son, a la vez, su mayor alegría y el mayor motivo de crítica: la ambiental y la social. En el encuentro con los medios, dijo que se marcha con la sensación del deber cumplido en ambas ramas porque ha cumplido, entiende, con la mayoría de sus objetivos y hoy "París ha tomado la delantera en los dos ámbitos, el ecológico y el social".
Si le preguntan, cita entre sus mayores logros "la producción de numerosas viviendas, la transformación urbana y ecológica de la capital, con carriles bici, peatonalización, bosques urbanos, la notable disminución de la contaminación atmosférica, la influencia internacional de París… y, por supuesto, el éxito de los Juegos Olímpicos". Hasta logró que se pudiera nadar en el Sena, una vieja promesa del primer alcalde, Jacques Chirac.
Vamos con lo primero, con el ladrillo. París ni es barata ni tiene mucha oferta de vivienda, como le ocurre a la mayoría de capitales europeas. También ha caído en la gentrificación y en el dinero fácil de los alquileres turísticos. La socialista se planteó cambiar las cosas como una de sus prioridades y lo ha hecho a medias.
La agencia AEF Info ha analizado sus mandatos y constata que, por ejemplo, ha logrado cumplir con la meta de llegar en 2025 a un 25% de vivienda social en la oferta total. En sus dos mandatos, ha contribuido a la financiación de 58.491 viviendas de este tipo e incrementó la partida de terrenos en un 70%. También ha cumplido con el impulso a la renovación energética del parque inmobiliario. Pese a ello, sigue habiendo una creciente demanda de viviendas sociales, estimada a finales de 2024 en 140.000 parisinos.
No sólo es la lista de espera. Pese a sus medidas regulatorias, sigue siendo serio el problema de casas vacías, de las rentas de corta estancia y de los precios, absolutamente especulativos, que han llegado a superar de media la barrera psicológica de los 10.000 euros el metro cuadrado. Como indica EFE, a inicios de este año está en 9.827 euros, después de un incremento del 20,7 % en los dos últimos años, "lo que tiene como colofón una sangría de habitantes (137.000 entre 2012 y 2023, un 5,8 % del total)". En la zona de la Torre Eiffel, el éxodo ha sido del 16% de sus vecinos, porque los precios rondan los 14.000 euros el metro cuadrado, ahonda.
París, zona tensionada donde las haya, fue el primer municipio de Francia, bajo el mandato de Hidalgo, en implementar un control del precio de los alquileres. Está en vigor desde 2019 y que se ha extendido con carácter experimental por ahora a 69 ciudades. Permite imponer un recorte del alquiler cuando supera en más del 20 % la referencia oficial del mercado en ese área. La oposición critica que los precios no han dejado de subir, lo cual es cierto, pero el gabinete saliente insiste en que, sin esa herramienta, habría sido un disparate.
Otra crítica: que así ha generado escasez de vivienda, porque los propietarios están prefiriendo apostar por los apartamentos turísticos y hacer caja: según un estudio del propio Ayuntamiento de París a partir de los anuncios revisados por sus empleados, llegaron a ser 98.000 en julio de 2024. "El gobierno de la todavía alcaldesa (...) ha intentado limitarlo reduciendo desde 2025 a 90 días a año el tiempo en que los particulares pueden alquilar sus viviendas, en lugar de los 120 de antes, pero no ha sido suficiente", recuerda la agencia española. AEF dice, pese a todo, que París ha sido un "campo de pruebas" que ha indicado el camino a otras grandes ciudades.

La bici, apuesta clave
Para impulsar su agenda más ambiciosa, Hidalgo se ha apoyado en sus socios: los comunistas, en materia de vivienda, y los ecologistas, en la ambiental y de movilidad. Los ejes de su gestión en esta segunda materia han sido la reducción de la contaminación, los carriles bici, las peatonalizaciones, la reducción de los carrilles y aparcamientos para coches y el aumento de zonas verdes, como el Jardín del Recuerdo a los asesinados y heridos en el 13-N.
Sus opositores sostienen que no lo ha sabido hacer bien, que no hay una oferta de transporte público de calidad que compense la pérdida de uso del coche particular, que se pierde tiempo y se crean bolsas inaccesibles, que llegar a París puede convertirse en una yincana. Ella habla de resultados "espectaculares".
Por ejemplo, que la contaminación del aire se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años, según datos de Airparif, una asociación independiente encargada de monitorear, pronosticar e informar sobre la calidad del aire en la región de Île-de-France. En concreto, ha habido una disminución del 50% en dióxido de nitrógeno y un 55% en partículas finas entre 2005 y 2024. "Esta mejora se debe a políticas de restricción del tráfico, modernización del parque automotor y menor uso de calefacción contaminante", dice la organización.
Vamos con las bicicletas. Hoy, el 40 % de los habitantes de París usa su vehículo de dos ruedas al menos una vez por semana, a lo largo de los más de 450 kilómetros de carriles bici exclusivos, que crecen hasta los 1.500 si se le añaden las calles residenciales de prioridad ciclista o los carriles bus compartidos. Más del 80 % de esos carriles fueron creados durante los 12 años de mandato de la gaditana. El covid-19 fue uno de los grandes aceleradores de esta apuesta, ante la necesidad ciudadana de estar al aire libre y no compartir transportes públicos.
Pese a ello, la asociación Paris en Selle (París en sillín) expone en EFE que el Plan Vélo 2021-2026, que tenía por objetivo que la ciudad fuera "100 % ciclable" para finales de 2026, no se ha cumplido. "Se podría haber hecho aún más, pero lo que se ha hecho es ya mucho y está muy bien. Lo que falta es una coherencia de la red", explicó su portavoz, Corentin Roudaut. Demanda una aplicación más homogénea, porque hay diferencias de inversiones, primando a las zonas que votan progresista. También ha sido "un fiasco", en palabras de LeMedia TV, el contrato que se firmó para las bicis "Velib Metropole", de la firma Smovengo, que funcionaba mal y disminuyó el uso de los vehículos municipales.
Las encuestas de satisfacción, pese a eso, son generalmente buenas respecto a la apuesta por la bici, pese a que puntualmente ha habido contestación popular por la desaparición de aparcamientos o carriles, sobre todo en las riberas del río, y por el mal estado de las carreteras, en las que se ha invertido menos. Le Monde no desdeña esas incomodidades pero destaca, por encima de eso, que el espacio público ha quedado "radicalmente transformado" bajo el mandato de la socialista, hasta el punto de que quien visite París después de varios lustros puede sentirse "desorientado". Si hasta ha hecho que Arnold Schwarzenegger se pasee en bici pública por París...

Ciudad abierta
Durante su primer mandato, Anne Hidalgo también se propuso convertir París en una ciudad acogedora e inclusiva para los sectores más vulnerables de la sociedad. En 2014, declaró la lucha contra la exclusión social extrema como una prioridad fundamental y menos de un año después, firmó el Pacto de París contra la Exclusión Social Extrema, que promueve una hoja de ruta que va de la vivienda al empleo, con "un enfoque transversal y multidisciplinario". Este pacto se renovó en 2021.
A partir de 2015, la capital francesa se vio inmersa en la crisis migratoria, recibiendo una gran afluencia de exiliados y refugiados de Irak, Siria y Afganistán, sobre todo. La capacidad de alojamiento de la ciudad se vio rápidamente desbordada, lo que llevó al establecimiento gradual de campamentos improvisados, desmantelados periódicamente por las fuerzas del orden, no siempre de forma pacífica.
Junto con los llamamientos a la movilización general y a que el Estado asumiera la responsabilidad de proporcionar refugio, el Ayuntamiento de París creó una "burbuja" entre 2016 y 2018, concebida como un campamento "humanitario" para los migrantes recién llegados antes de que fueran derivados a otras soluciones en función de sus circunstancias individuales.
Algunas de estas personas acabaron sumándose a las filas de las personas sin hogar, a las que el equipo municipal lleva nueve años intentando contabilizar a través de la Noche de la Solidaridad, iniciativa que fue pionera en implementar, aunque ya tiene réplicas en otros lugares del mundo. Voluntarios y agentes municipales recorren la ciudad para contar y encuestar a las personas sin hogar, con el fin de comprender mejor sus necesidades y mejorar las políticas de atención. Está bien medir, pero el caso es que la cifra de personas sin hogar sigue creciendo: en este año, se han contabilizado 4.940, frente a los 4.292 de un año antes. La creciente precariedad y la saturación de las infraestructuras de alojamiento son el motivo, expone AEF.
La agencia expone que también hay una tendencia a la baja en la financiación de plazas de alojamiento, como las destinadas a solicitantes de asilo y refugiados, que se redujeron en 6.500 unidades en la ley de presupuestos de 2025. "Según numerosas asociaciones, esta precariedad también se caracteriza por un aumento de los desalojos, sin soluciones de realojamiento desde la crisis sanitaria".

Y más grises
El diario de referencia en el país vecino aporta datos del Instituto de la Región de París que ponen en su sitio las conquistas reales de estos mandatos: las zonas boscosas se han reducido entre 2012 y 2013 un 0,13%, mientras las zonas destinadas a vivienda han crecido un 1,14%, los espacios comerciales e industriales han subido un 2% y el equipamiento público (como escuelas y hospitales), crece en tiempos de Hidalgo un 2,5%. El suelo para vías y aparcamientos se redujo en un 1,1%.
Los accidentes de tráfico, que se toman a veces como termómetro de una movilidad sana, no han bajado: el consistorio se deja de media al año 1,5 millones de euros en acuerdos extrajudiciales, que han llegado a ser 2,5 en el pasado año, cuando antes de su llegada no se pasaba de un millón.
Desde la bancada de la oposición, especialmente Rachida Dati, acusan a Hidalgo de no completar sus apuestas ambientales y usarlas, en cambio, sólo como fachada, como relaciones públicas. Un botón: las "calles escolares", situadas frente a escuelas, zonas que quedan parcial o totalmente cerradas al tráfico para dar seguridad, de las que se han completado 225 sobre 300 prometidas, o la Tour Triangle (Torre Triángulo), un rascacielos aún en construcción, "catastrófico por su huella de carbono" y que ha sido un proyecto personalmente avalado por la alcaldesa.
Verde aparte, Hidalgo se va con el mayor endeudamiento conocido en el Ayuntamiento de París: de 4.180 millones de euros en diciembre de 2014 pasará a 9.700 a finales del presente año. Supone un 133% más en 12 años. La regidora insiste en que eso es señal de que se han hecho muchas inversiones y los contrarios, que no ha sabido gestionar. Lo cierto es que París no se abstrae de una situación que es generalizada en toda Francia, la séptima economía del planeta, que arrastra una deuda endemoniada.
En cuestiones de dinero, Hidalgo se ha visto envuelta en la polémica por una acusación de malversación de fondos, tras una investigación de MediaPart que desvelava gastos colosales y lujos. Supuestamente, gastó 210.000 euros en representación entre 2020 y 2024, incluyendo 84.200 euros en vestuario (Dior o Burberry) y 125.000 más en viajes (a Tahití, Nueva York o Tokio). La socialista dijo que los gastos se ajustaban al presupuesto anual autorizado, de aproximadamente 20.000 euros, y que cualquier excedente se devuelve cada año. Se trataba, dijo, de una campaña de desprestigio, por lo que presentó una demanda y puso en marcha en ventilador, sacando a la luz los gastos de sus predecesores.

También hay algo muy prosaico, muy a pie de calle, que está siendo un arma arrojadiza en la campaña electoral: la limpieza. Un clásico. Hidalgo insiste en que los niveles de suciedad en París "han mejorado sensiblemente", pero que también es un problema de "comportamiento individual". Y otra cosa más seria: se le reprocha que no ha sabido abordar un problema de violencia sexual y física detectado en la red de clases extraescolares. 30 empleados locales han sido suspendidos por ello en un año. Los opositores dicen que al principio sólo se optaba por trasladar al personal y que las víctimas se han sentido abandonadas.
Si le preguntan, ella dice que su deuda pendiente de estos años, de lo que se arrepiente, es de "no haber avanzado en la digitalización de los 55.000 empleados" municipales. "Nuestras herramientas digitales necesitan mejoras", asume.
Su estilo de gestión, claramente, ha sido progresista, pero dentro de la moderación, siendo como es de las voces más centralizadas del socialismo francés. Sus acciones ambientales, redistributivas y humanistas son las que servirán para recordarla, pero también su incapacidad para reducir las desigualdades, consolidar París como una ciudad de ricos y acabar con la gentrificación. Eso hace que su buscado relevo, Emmanuel Grégoire, su correligionario, prometa en campaña "romper con el pasado".
Ahora está por ver a qué se dedica cuando abandone la Alcaldía, porque quiso ser la nueva Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), pero el iraquí Barham Salih la dejó sin opciones.
