China desvela su futuro portaaviones volador de 120.000 toneladas y 88 cazas: "Como en Star Wars"
Se llama Luanniao y forma parte del Proyecto Nantianmen: con unos 240 metros de largo y una envergadura cercana a los 680 metros, Pekín quiere tenerlo listo en 20 a 30 años.
Cada vez China sorprende menos con su capacidad y poderío tecnológico, pero aun así, logra subir el listón y volver a hacerlo. Drones, robots, taxis y buses autónomos... ¿Pero un portaviones volador? Si lo hemos visto u oído alguna vez, habrá sido en alguna película de ciencia ficción como Star Wars, pero aquí las cifras son muy reales: 120.000 toneladas y 88 cazas.
Más allá de lo tecnológico, está la preocupación geopolítica. China vuelve a sacudir el tablero geoestratégico con un anuncio más propio de un tráiler cinematográfico. Ingenieros y centros de investigación vinculados a la industria militar del país han presentado el concepto del Luanniao, un portaviones volador capaz de operar en el borde de la atmósfera terrestre y desplegar hasta 88 cazas no tripulados.
Sin embargo, hay un "consuelo" para Occidente: su construcción e implementación no estaría lista hasta dentro de 20 a 30 años, siempre en su modo de planificación a varios años y décadas vista.
La propuesta forma parte del Proyecto Nantianmen (Puerta Celestial del Sur), un programa a largo plazo impulsado por la Aviation Industry Corporation of China (AVIC) para expandir las capacidades aéreas y espaciales del país. Para algunos analistas, es una visión tecnológica ambiciosa.
Para otros, un mensaje político y estratégico más que un plan realizable, aunque no tienen en cuenta que lo que China nunca anuncia algo que no pueda o quiera hacer, salvo que luego se den cuenta de que no es necesario, práctico o beneficioso. Solo el tiempo dirá.
Un portaaviones que no toca el mar
Según los datos divulgados en foros técnicos y medios especializados, el Luanniao mediría unos 240 metros de largo y tendría una envergadura cercana a los 680 metros, con un peso máximo al despegue de 120.000 toneladas.
Su misión sería operar por encima del alcance de los sistemas antiaéreos convencionales, actuando como plataforma de lanzamiento y control de enjambres de drones de combate.
El buque aéreo estaría diseñado para transportar hasta 88 cazas no tripulados Xuan Nu, aún en fase conceptual. Estos drones serían furtivos, altamente maniobrables y, según la información disponible, capaces de portar misiles hipersónicos, un tipo de armamento que ya preocupa a las potencias occidentales por su velocidad y dificultad de interceptación.
Volar en el límite… con tecnología que no existe
Aquí aparece el principal escollo. La tecnología necesaria para mantener en vuelo una aeronave de ese tamaño en el borde de la atmósfera no existe hoy, al menos que se sepa. No solo por la sustentación, sino por la propulsión, el consumo de combustible y la resistencia estructural.
Varios expertos señalan que el Luanniao requeriría un sistema de propulsión completamente nuevo, capaz de operar tanto en capas densas de la atmósfera como en condiciones casi espaciales. Además, el coste energético sería descomunal.
Una alternativa teórica colocar la nave en órbita completa, pero eso la convertiría en un blanco vulnerable a basura espacial y a armas antisatélite, un campo donde China, Estados Unidos y Rusia ya compiten abiertamente.
Para su lanzamiento, además, Pekín necesitaría cohetes reutilizables de gran capacidad. China lleva años trabajando en ellos, pero todavía no ha logrado un sistema operativo comparable al de SpaceX, según reconocen informes del sector.
Qué dicen los analistas militares
El escepticismo es generalizado. Peter Layton, investigador visitante del Griffith Asia Institute, explicaba a The Telegraph y publicado en Daily Mail, que, si llegara a existir, el Luanniao "superaría prácticamente a todos" los sistemas actuales.
Layton subraya que una plataforma así podría sobrevolar misiles tierra-aire, cazas convencionales e incluso fenómenos meteorológicos, operando fuera del alcance de la mayoría de defensas. Además, podría situarse directamente sobre objetivos estratégicos, aumentando la eficacia de sus ataques.
Pero el propio analista matiza que la dificultad técnica es tan extrema que resulta más plausible interpretar el proyecto como una demostración de ambición, no como un programa con calendario realista.
¿Arma del futuro o propaganda estratégica?
Esta es la clave. Muchos expertos creen que el Luanniao cumple una función clara: proyectar poder. Hacia dentro, refuerza el mensaje de que China lidera la carrera tecnológica militar. Hacia fuera, intimida y condiciona a rivales regionales y globales. "Para el público externo, transmite la imagen de que China trabaja en tecnologías a las que otros ni siquiera pueden aspirar. Literalmente, es cosa de Star Wars", resume Layton.
No es la primera vez que Pekín utiliza conceptos futuristas para marcar agenda. En un contexto de tensiones crecientes con Estados Unidos y sus aliados en el Indo-Pacífico, estos anuncios funcionan como señales estratégicas, incluso aunque nunca despeguen.