Diez soldados en círculo, 100 mosquitos y 40 picaduras: así probó el Ejército de EEUU si los insectos servían como arma
Documentos desclasificados revelan cómo el Pentágono experimentó durante la Guerra Fría para utilizar insectos como una letal estrategia de guerra biológica.
La Guerra Fría fue una época de máxima tensión global que dividió al mundo en dos bloques y enfrentó a dos superpotencias: Estados Unidos y la Unión Soviética. Una guerra silenciosa y estratégica que se extendió desde 1947 hasta la disolución del bloque soviético en 1991. Sin embargo, durante aquellos años de paranoia, el gobierno norteamericano llegó a plantearse seriamente traspasar todas las líneas rojas y utilizar armas biológicas para diezmar al enemigo.
Así lo ha revelado el diario británico Daily Mail haciéndose eco de un documento de 69 páginas publicado en la web del Centro de Información Técnica de Defensa (la biblioteca oficial del Pentágono para información científica). El informe detalla al milímetro un plan que parece sacado de una película de ciencia ficción: utilizar enjambres de mosquitos como munición.
Para llevar a cabo esta ofensiva, los investigadores estadounidenses pusieron el ojo en el Aedes aegypti, un mosquito ávido de sangre humana que es tristemente célebre por ser el transmisor natural de enfermedades severas como el zika, el dengue, la fiebre amarilla y el chikungunya.
“La bibliografía sobre infecciones accidentales e intencionadas en laboratorios indica que el empleo deliberado de artrópodos vectores infectados contra objetivos enemigos tiene un gran potencial estratégico”, expone un apartado del informe.
Un arsenal volador con consecuencias devastadoras
Si el plan hubiera seguido adelante utilizando insectos infectados, el daño en las filas enemigas habría sido brutal. Las enfermedades que transmite este mosquito son letales en escenarios de conflicto:
- Fiebre amarilla: Comienza a manifestarse con una fiebre altísima, fuertes cefaleas, dolores musculares y vómitos. En sus casos más severos provoca ictericia (coloración amarillenta de la piel) y hemorragias internas. Si no se trata oportunamente, la mortalidad alcanza al 50% de los pacientes que desarrollan la forma grave del virus.
- Dengue: Causa picos de fiebre intensa, un dolor aplastante en las articulaciones y una fatiga extrema que incapacita por completo a las tropas. Los cuadros graves pueden derivar en un shock hemorrágico, matando a uno de cada cinco pacientes que no reciben atención médica de urgencia.
La surrealista 'Operación Big Buzz'
Para comprobar si esta locura táctica era realmente viable en el campo de batalla, en 1960 un grupo de soldados estadounidenses se ofreció voluntariamente para hacer de cebo humano. El pelotón fue trasladado en secreto a una árida región desértica en el estado de Utah.
El objetivo del Ejército de los EE. UU. era puramente logístico: querían evidenciar si los mosquitos eran capaces de sobrevivir y atacar con eficacia en zonas secas y calurosas, climas radicalmente distintos a los entornos húmedos y tropicales a los que está acostumbrado el Aedes aegypti. Afortunadamente para los voluntarios de la prueba, estos insectos estaban "limpios" y no eran portadores de ningún tipo de patógeno.
Los resultados superaron las oscuras expectativas del Pentágono y revelaron que los mosquitos seguirían siendo armas letales fuera de su clima natural. Las cifras del experimento hablan por sí solas: cuando un grupo de diez soldados se sentaba en círculo a la intemperie en el campo de pruebas y se liberaba un enjambre de 100 mosquitos, los militares recibían una media de 40 picaduras directas en cuestión de minutos. El arma biológica perfecta había nacido.