El alto el fuego entre Israel y Líbano salta por los aires en cuestión de horas: denuncias de ataques y una tregua que ya nace en duda
Mientras Trump habla de una "pequeña intervención" en Irán que "está por terminar", la violencia reaparece en la frontera y pone en cuestión la paz anunciada.

El alto el fuego apenas ha comenzado y ya está en entredicho. Así está siendo un poco esta guerra. Es el día a día. Lamentablemente.
La tregua de diez días entre Israel y Líbano, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha arrancado entre denuncias de ataques, explosiones en Beirut y alertas en el norte de Israel. Todo ello mientras el propio Trump insiste, una vez más, en que la guerra en la región está cerca de terminar.
Denuncias de ataques en plena tregua
El Ejército libanés fue el primero en señalar lo ocurrido. Horas después de la entrada en vigor del alto el fuego, denunció "varios ataques israelíes" y bombardeos intermitentes en el sur del país, calificándolos directamente como "violaciones del acuerdo".
La advertencia fue clara: pidieron a la población que no regresara a sus casas en las zonas afectadas. Por ahora, Israel no ha confirmado ni desmentido estos ataques.
Alarmas y tensión al otro lado
La calma tampoco llegó a Israel. Apenas una hora después del inicio de la tregua, las sirenas volvieron a sonar en el norte del país por un posible ataque procedente del Líbano. Aunque Hizbulá no ha reivindicado ninguna acción, el episodio refleja hasta qué punto la situación sigue siendo volátil.
Un alto el fuego que, en la práctica, empieza con ruido.
Celebraciones que suenan a guerra
En Beirut, la escena fue tan simbólica como inquietante. La entrada en vigor del acuerdo se celebró con disparos al aire y ráfagas que resonaron en distintos puntos de la capital, especialmente en el Dahye, bastión de Hizbulá.
Una celebración que, paradójicamente, recordaba demasiado a la guerra.
Trump insiste: "Está por terminar"
En paralelo, Trump volvió a marcar el relato desde Washington. Durante un acto en Las Vegas, el presidente estadounidense definió la guerra con Irán como una "pequeña intervención" y aseguró que "debería terminar bastante pronto". No es la primera ni la segunda vez que lo dice.
Desde el inicio del conflicto, el mandatario ha repetido en varias ocasiones que el final está cerca, defendiendo además que la ofensiva era necesaria para evitar que Teherán desarrollara armas nucleares.
Un mensaje que contrasta con lo que ocurre sobre el terreno.
Una tregua sin todos en la mesa
El alto el fuego entre Israel y Líbano nace, además, con una debilidad evidente: la ausencia de Hizbulá en las negociaciones. El grupo chií, protagonista de miles de ataques desde 2023, no ha participado en el acuerdo, lo que complica cualquier intento de consolidar una paz real.
Desde entonces, el intercambio de ataques entre ambas partes ha superado las 10.000 acciones militares.
Más de 2.000 muertos y una región al límite
La tregua llega tras seis semanas de ofensiva israelí que han dejado más de 2.100 muertos en Líbano, incluidos 172 niños, y más de 7.000 heridos. A esto se suma más de un millón de desplazados.
Un contexto que explica la urgencia del acuerdo… y también lo frágil que resulta.
Una paz en el alambre
Sobre el papel, el alto el fuego ya está en vigor. En la práctica, ha empezado con denuncias, explosiones y una tensión que no desaparece. Y mientras tanto, Trump insiste en que todo está a punto de terminar.
Pero sobre el terreno, la sensación es otra. Que la tregua no solo pende de un hilo, sino que podría haberse empezado a romper desde el primer minuto. En esas estamos.
