El trilema de Irán tras matar a Alí Jameneí: elegir sucesor significa ponerle una diana en la espalda
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El trilema de Irán tras matar a Alí Jameneí: elegir sucesor significa ponerle una diana en la espalda

La muerte del hasta ahora líder supremo del país abre un escenario inédito en la República Islámica. Mientras Irán trata de transmitir una sensación de normalidad y orden constitucional, la realidad es mucho más compleja.

Ali Jamenei en TeheránGetty Images

La confirmación de la muerte del líder supremo iraní, Alí Jameneí, ha dejado al régimen ante su momento más delicado en décadas. Durante casi 40 años, su figura no solo encarnó el sistema político, sino que actuó como su eje de equilibrio. Su desaparición abre un vacío que la República Islámica debe llenar rápidamente… pero hacerlo puede convertir al sustituto en el próximo objetivo.

En cuestión de horas, dirigentes que permanecían ocultos reaparecieron en la televisión estatal. El mensaje era claro: el Estado sigue en pie.

Continuidad bajo fuego

Desde el primer momento, altos cargos insistieron en que el relevo se produciría conforme al marco constitucional. Según ese esquema, el poder pasa temporalmente a un órgano de transición formado por tres figuras clave:

  • el presidente Masoud Pezeshkian
  • el jefe del poder judicial Gholam-Hossein Mohseni-Ejei
  • el influyente clérigo Alireza Arafi

El veterano político Alí Lariyaní aseguró que este consejo estaba preparado para reunirse de inmediato. Poco después, el ministro de Exteriores Abbas Araghchi sugirió que el proceso podría resolverse en apenas unos días. La intención era transmitir normalidad institucional. Pero la realidad es otra: las estructuras del poder están siendo bombardeadas.

El riesgo de ascender

El gran dilema es evidente. Irán necesita demostrar que el sistema funciona sin su líder histórico. Pero cualquier figura que gane visibilidad pasa automáticamente a convertirse en un objetivo militar. El propio Pezeshkian ya sobrevivió a un bombardeo israelí durante la guerra de junio. Y en los primeros compases del conflicto actual han muerto:

  • el jefe de la Guardia Revolucionaria
  • el ministro de Defensa
  • el jefe del Estado Mayor

Es decir: el círculo que debía pilotar la transición. Nombrar un sucesor no es solo un proceso político; puede ser una sentencia de muerte.

Un sistema diseñado para la sucesión…

Formalmente, la decisión final corresponde a la Asamblea de Expertos, un órgano compuesto por 88 clérigos. Sin embargo, reunirlo bajo bombardeos es otro desafío.

Además, elegir demasiado rápido puede resultar contraproducente. Como advierten analistas, el nuevo líder podría convertirse en un blanco inmediato. Retrasar el proceso, en cambio, transmite debilidad. Ese es el trilema, tal y como lo expone en este artículo, la vicepresidenta y directora del Programa de Política Exterior del Brookings Institution, Suzanne Maloney:

  • elegir rápido y exponer al sucesor
  • esperar y mostrar vulnerabilidad
  • o gobernar sin figura clara, debilitando el sistema

¿Oportunidad o endurecimiento?

Durante años, la futura sucesión se veía como una posible apertura. Jameneí fue considerado por muchos dentro del propio sistema como un freno a reformas. Su salida podía haber facilitado:

  • una redistribución del poder
  • un liderazgo más colegiado
  • o incluso una reducción del peso ideológico

Pero el contexto actual apunta en dirección contraria. La verdadera fuerza del régimen reside en la Guardia Revolucionaria, cuya influencia abarca no solo el ámbito militar, sino también la economía y la política interna.

Sin un candidato evidente —el expresidente Ebrahim Raisi murió en 2024— el proceso podría reforzar a los sectores más duros. Entre los nombres que suenan:

  • Mojtaba Jameneí, hijo del líder fallecido
  • el presidente del Parlamento Mohammad Bagher Ghalibaf
  • Ambos con vínculos estrechos con los aparatos de seguridad.

Incluso si se designa pronto a un nuevo guía supremo, es improbable que alcance el nivel de control que ejerció Jameneí. El próximo ocupante del cargo dependerá mucho más del apoyo militar para sostener su autoridad. Eso abre otra incógnita: ¿seguirán los guardianes defendiendo el sistema o priorizarán su propia posición de poder?

Más allá del hombre

La desaparición de Jameneí marca un punto de inflexión histórico. Pero no implica necesariamente el colapso del régimen. La República Islámica fue diseñada como un entramado institucional, no como un liderazgo personalista absoluto.

El problema no es si sobrevivirá, sino cómo lo hará. Y, sobre todo, quién estará dispuesto a asumir el cargo sabiendo que, en el Irán actual, ascender al poder puede equivaler a convertirse en el siguiente objetivo.

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Soy redactor de El HuffPost España, donde escribo sobre todo tipo de contenidos: desde actualidad, última hora, política, sociedad y deporte hasta política internacional, en menor medida.

 

Nacido en Jaén en 1998, me decanté por estudiar Historia y Periodismo en la Universidad Rey Juan Carlos durante 2016 y 2022. Desde entonces, mi trabajo se ha centrado en contar la actualidad con contexto, intentando entender no solo lo que ocurre, sino también de dónde viene y qué consecuencias puede tener. Al fin y al cabo, la Historia —aunque a veces parezca dormida— siempre está detrás de los titulares.

 

Sobre qué temas escribo

Como vocación, los asuntos históricos me llaman mucho la atención, pero durante los últimos años, la "actualidad manda", y el ritmo frenético de sucesos económicos, políticos y geopolíticos (casi todos negativos) en un mundo cada vez más convulso acapara gran parte del trabajo de manera diaria. Esto ha provocado que haya desarrollado una gran pasión e interés por entender cómo y por qué ocurren gran parte de todos los acontecimientos históricos que estamos viviendo constantemente.


Intento contar el presente con rigor, con un punto de contexto histórico y, cuando se puede y con una pizca de ironía. Porque incluso en los días más intensos, un poco de perspectiva —y de humor— ayuda a entender mejor lo que pasa.

 

Mi trayectoria

Mi experiencia profesional comenzó allá por 2019, como colaborador en Radio Libertad y Radio Marca, donde cubrí actualidad deportiva diaria y descubrí el vértigo de informar a contrarreloj. Más tarde pasé por AS, donde amplié el foco: además de deporte, seguí temas de actualidad general y aprendí que en el periodismo, a veces, el fuera de juego también puede ser político.


En enero de 2023 me incorporé a El HuffPost, donde escribo sobre política, sociedad y actualidad en todo tipo de frentes: desde elecciones hasta debates nacionales e internacionales, deporte y sucesos (un poco de todo). En definitiva, todo lo que marca la conversación pública y, en general, todo aquello que explica por qué el mundo gira como gira (y por qué a veces parece hacerlo del revés).

 


 

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