Europa tardó años en librarse de la dependencia energética de Rusia: ahora Trump le obliga a comprar 750.000 millones en gas americano que no necesita
Un experto en medio ambiente advierte de que la pretensión de Estados Unidos es "descabellada" para los intereses europeos.
Reinhard Loske fue hace casi veinte años ministro de Medio Ambiente de Bremen, el estado más pequeño de Alemania. Allí, durante su etapa política, impulsó diferente medidas para proteger el ecosistema ante la amenaza del cambio climático, de la que en esos momentos no se hablaba tanto. Por ejemplo, él fue quien puso por primera vez un límite de velocidad en sus carreteras. También, como referente nacional del partido de Los Verdes, favoreció la creación de un impuesto verde o los programas de extinción de energía nuclear.
Loske es ahora profesor de la universidad de Herdecke, pero su voz sigue siendo una referencia en lo que respecta a cuestiones climáticas y de medio ambiente. El periódico alemán Tez.de ha publicado recientemente una entrevista con él para hablar, entre otros asuntos, de la pretensión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para que la Unión Europea compre 750.000 millones en gas americano que no necesita.
De este asunto se lleva hablando desde septiembre. Estados Unidos planea aumentar drásticamente sus exportaciones de gas natural licuado hacia la UE, ya que Trump aspira a duplicar la producción local de gas y cuadruplicar las exportaciones, además de construir centrales atómicas en Europa y, en el futuro, pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés), según detalla EFE.
La Unión Europea también quiere comprar más gas a EE.UU. para acabar con las importaciones rusas antes de 2028, y por eso se comprometió a adquirir 750.000 millones de euros en energía estadounidense en tres años, en el marco de un acuerdo comercial que fija un arancel del 15 %.
Según estadísticas publicadas por Bruegel, en 2021 la cuota estadounidense del suministro de gas a la UE era inferior al 6%; en 2025 había aumentado hasta superar el 26%.
Pero Washington ve problemáticas algunas normativas europeas, entre ellas el reglamento de metano que exige que los importadores de gas y petróleo monitoricen, informen y limiten las emisiones de metano asociadas a su producción y transporte, aspecto que Estados Unidos considera una barrera comercial.
"Si quieres mover gas de EE.UU. en la UE, tienes que cambiar el marco regulatorio" porque esa normativa "extraterritorial" es como decirle a las empresas "no hagas negocios aquí, dijo el secretario. El comisario europeo de Energía aseguró por su parte que la UE no renunciará a su soberanía legislativa, pero se abrió a adaptarla.
Reinhard Loske cree que es una situación absurda, puesto que Europa ni siquiera necesita tanto gas procedente de Estados Unidos. "Es una cifra arbitraria y, además, descabellada. Hay que evitarlo a toda costa. Estaríamos locos si, después de haber dependido durante mucho tiempo de Rusia, nos pusiéramos en manos de Estados Unidos en lo que respecta al gas natural licuado. Es importante que la UE mantenga su rumbo actual. Quizás sea posible realizar ciertas modificaciones al comercio de derechos de emisión, el instrumento clave para reducir las emisiones de CO2. Pero la línea de base debe seguir siendo clara: eficiencia, ahorro, energías renovables y minimización de emisiones", asegur el experto.
Y añade: "No hay necesidad de rescindir oficialmente el acuerdo por el momento, ya que es parte de un acuerdo de política comercial general. Pero no necesitaremos estas cantidades de energía de Estados Unidos".
Un total de 125 organizaciones no gubernamentales (ONG) pidieron en enero en una carta abierta dirigida a los líderes de la UE que eliminen gradualmente los combustibles fósiles estadounidenses. ¿Logrará resistir Europa a las presiones del todopoderoso Trump?