Groenlandia pasa por la Casa Blanca: guía rápida de la insólita reunión preparada por Trump (pero sin Trump)
Las delegaciones de EEUU, Dinamarca y Groenlandia se citan en un momento muy tenso ante la obsesiva ofensiva de Donald Trump para hacerse con la isla, de soberanía danesa. La OTAN, entre tanto, a la espera.
El futuro de Groenlandia pasa por la Casa Blanca. Será, especialmente, este miércoles, cuando las delegaciones de EEUU, de Dinamarca y de la enorme isla autónoma se vean las caras en una insólita reunión a tres. Todo pasa, parece, por el control de Donald Trump, que de momento no participará de esta cita, aunque estará muy atento a uno de sus mayores fetiches geopolíticos desde hace tiempo.
La cita, insólita por el fondo, la forma y la sede, puede marcar un antes y un después en la relación a tres bandas. O no, que con Trump de por medio todo es posible.
Quiénes participarán
Por el lado estadounidense participarán el vicepresidente, J. D. Vance, y el secretario de Estado, Marco Rubio. Enfrente, los homólogos del responsable de la diplomacia de EEUU, los ministros de Exteriores de Dinamarca (Lars Lokke Rasmussen) y de Groenlandia (Vivian Motzfeldt), acompañados de sus asesores.
Cómo llegan las posturas
Lo fácil sería tirar del 'lugar común' y decir 'enfrentadas', pero es que el asunto va más allá de dicho adjetivo. Mientras Trump y su administración recrudecen su retórica ofensiva, los Gobiernos danés y groenlandés han ido subiendo el tono a su manera, mucho más mesuradamente y hasta de forma conjunta.
En una sucesión de declaraciones, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, ha apuntado que su isla "no está en venta" y que su seguridad y defensa "es asunto de la OTAN". No en vano, recordaba que "somos parte del Reino de Dinamarca y, por tanto, somos parte de la OTAN", algo que se antoja capital ante un potencial escenario de fuerza por parte de EEUU.
Trump y la Casa Blanca ya han dejado claro que "si fuera necesario" recurrirían a la fuerza militar para hacerse con un territorio clave para la "seguridad nacional" de EEUU. Como primera opción plantean la vía comercial, hacer una oferta milmillonaria a Dinamarca. El problema es que Copenhague no ha puesto en venta la isla.
Por qué está Vance y no Trump
La ausencia del presidente de EEUU se justifica en que no es una cita al máximo nivel político, al no acudir los jefes de Estado y/o Gobierno de los dos territorios europeos. Pero la presencia de su número dos, que ejercerá de anfitrión en la Casa Blanca, sí tiene un peso especial.
Vance, que no tendrá a ningún homólogo durante la reunión a tres, es una figura importante en la 'cuestión groenlandesa'. No en vano, ha sido la figura de más alto rango del aparato estadounidense en visitar la isla desde que Donald Trump regresó a la presidencia.
La visita de Vance (acompañado de su mujer, quizás por darle un aire menos grave) a la base de Pituffik, propiedad de EEUU en Groenlandia, tuvo lugar en marzo del año pasado, cuando ya resonaba el interés de Trump. Desde la base, el vicepresidente cargó contra Dinamarca por "no haber hecho su trabajo" de garantizar la seguridad de un enclave también ansiado por Rusia y China.
Su presencia, profusamente fotografiada y con importante bombo mediático, sentó como un tiro en Copenhague, que vio un gesto 'hostil' su presencia y sus palabras en los albores de una crisis ahora redoblada. Tras intervenir en Venezuela, Trump reactivó su interés en Groenlandia y desde entonces, no ha dejado de alimentar la tensión, que salpica a la propia OTAN, por el potencial conflicto entre dos de sus miembros.
Dinamarca y Groenlandia, de la mano hacia Washington
Quizás se lo acabe apuntando como un tanto más en su mandato, pero lo cierto es que Trump ha conseguido unir o al menos acercar sobremanera al estado danés con el pueblo groenlandés. Tras años de fricciones y un creciente sentimiento independentista en la isla, las dos partes parecen haber acercado posturas en su defensa mutua ante las ansias expansionistas de Washington.
Este martes, el primer ministro groenlandés apuntaba ante los medios que "si tenemos que elegir, preferimos Dinamarca" a EEUU. Porque Dinamarca, ha añadido, supone "la Unión Europea y la OTAN". En resumen, que prefieren "la Groenlandia que conocemos hoy".
A su lado de forma metafórica y también física, en una comparecencia conjunta, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha ido más allá. Para la jefa del Gobierno escandinavo la estrategoa es "permanecer unidos".
"Vamos juntos. Nos mantendremos juntos. Y así, enviaremos nuestro mensaje de que Groenlandia no está a la venta", ha señalado no sin dejar de recordarle a la OTAN su deber de "proteger" a la isla "como a cualquier otro territorio de la Alianza".