Irán lanza una advertencia que pone en jaque al petróleo mundial: "El estrecho de Ormuz nunca volverá a ser lo que era"
Teherán amenaza con un "nuevo orden" en la principal ruta energética del planeta mientras Trump eleva el tono: "No les quedará ningún puente en pie".
El pulso entre Irán y Estados Unidos sube un nuevo escalón… y apunta directamente al corazón del mercado energético mundial. La Guardia Revolucionaria iraní ha lanzado una advertencia contundente: "El estrecho de Ormuz nunca volverá a ser lo que era, especialmente para Estados Unidos e Israel".
El mensaje, difundido por el Comando Naval del IRGC, llega en pleno aumento de la tensión militar y deja claro que Teherán prepara cambios profundos en una de las rutas más estratégicas del planeta, por donde pasa cerca del 20% del petróleo global.
Un "nuevo orden" en el Golfo Pérsico
Según la propia Guardia Revolucionaria, sus fuerzas navales están "ultimando los preparativos operativos" para imponer un nuevo escenario en el Golfo Pérsico. Aunque no han detallado las medidas concretas, los movimientos recientes apuntan a un control mucho más estricto del tráfico marítimo.
De hecho, el paso por Ormuz ya está prácticamente paralizado. Según la agencia Fars, vinculada al régimen iraní, el tránsito de buques se ha reducido un 90% desde el inicio del conflicto.
Aun así, Irán sigue permitiendo el paso selectivo de barcos. En las últimas 24 horas, 15 navíos han cruzado el estrecho "con permiso de Irán", lo que refuerza la idea de que Teherán está utilizando esta vía como herramienta de presión global.
Trump endurece el ultimátum
Al otro lado, la respuesta de Estados Unidos no ha rebajado precisamente la tensión. Donald Trump ha lanzado una amenaza directa a Irán si no reabre completamente el estrecho antes del martes.
"Si no hacen algo antes del martes por la noche, no tendrán ninguna central eléctrica y no les quedará ningún puente en pie", advirtió en una entrevista con The Wall Street Journal.
El mensaje deja entrever la posibilidad de ataques a infraestructuras clave, algo que desde Teherán ya han respondido con un aviso claro: "Si se ataca la infraestructura de Irán, reaccionaríamos de la misma manera".
El petróleo, en el centro del conflicto
Más allá del choque político y militar, lo que está en juego es enorme. El estrecho de Ormuz es una arteria vital para la economía mundial, y cualquier alteración en su funcionamiento impacta directamente en los precios del petróleo y en el suministro global.
Irán incluso estudia formalizar ese control. Una comisión parlamentaria ha aprobado un borrador para imponer tasas a los buques que atraviesen la zona, además de prohibir el paso a Estados Unidos, Israel y países que respalden sanciones contra Teherán.
Un escenario cada vez más incierto
Desde el inicio de la guerra, el pasado 28 de febrero, el conflicto no ha dejado de escalar. Y ahora, con Ormuz en el centro del tablero, la situación entra en una fase aún más delicada.
Porque ya no se trata solo de ataques o amenazas. Se trata de quién controla una de las llaves del mundo.
Y de momento, Irán ha dejado claro que piensa usarla.