La disyuntiva de Trump en Irán: reventarlo todo o darle una oportunidad a la paz
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La disyuntiva de Trump en Irán: reventarlo todo o darle una oportunidad a la paz

Esta madrugada acaba el plazo dado por EEUU a Teherán para que reabra Ormuz. Si no lo hace, plantea atacar de forma masiva su infraestructura civil, lo que constituye directamente un crimen de guerra. En otras ocasiones, ha reculado. ¿Y ahora?

El presidente de EEUU, Donald Trump, abandona la sala de prensa de la Casa Blanca tras hablar con los medios, el 6 de abril de 2026.Evan Vucci / Reuters

Como nadie es capaz de meterse en la cabeza de Donald Trump, todos los ojos se posaban anoche en su rostro. El gesto serio, los labios prietos, la cabeza baja buena parte del tiempo. Eufórico no parecía. Acudió ante la prensa, en la Casa Blanca, para hablar del rescate de película de uno de sus soldados, tras eyectarse del F-15 que había sido alcanzado por Irán, y acabó dejando la amenaza esperada: "Podemos destruir el país en una noche y esa noche podría ser mañana". Su destinatario es Irán y ese mañana es hoy, esta noche, cuando acaba el ultimátum dado por el presidente de Estados Unidos al régimen de los ayatolás para que reabran el estrecho de Ormuz. ¿Qué hará? Sólo él lo sabe. 

No hay muchas esperanzas en esta cuenta atrás. El republicano dio hasta las ocho de la tarde de Washington (las dos de la mañana en Madrid) para que ese paso esencial, por el que antes de la guerra cruzaba el 20% del crudo mundial, quede expedito para todos los barcos, pero Teherán se defiende: dice que aún pasa quien no le hace daño y que nadie le tiene que imponer plazos para hacer las cosas. 

En paralelo, ayer surgía un chispazo de esperanza cuando se informaba de que Pakistán, que es el sorprendente mediador entre las partes, anunciaba que había nuevas propuestas de alto el fuego sobre la mesa. Eran de EEUU. Todo se desinfló cuando Irán las rechazó, proponiendo otras, las suyas, frente al maximalismo, decían, de los norteamericanos. Dicen en Islamabad que estamos ante horas "cruciales" en el proceso diplomático, por lo que no da la puerta por cerrada. Insiste en que los esfuerzos por acercar a los archienemigos están siendo "positivos y productivos", pero no se ve fruto. Y el reloj corre. 

Según una fuente conocedora del plan citada por Reuters, Irán rechazó una propuesta estadounidense, mediada por Pakistán, para un alto el fuego inmediato y el levantamiento del bloqueo efectivo del estrecho, seguido de conversaciones sobre un acuerdo de paz más amplio en un plazo de 15 a 20 días.

Una mujer camina entre edificios destruidos en un ataque conjunto de Israel y EEUU, el 6 de abril de 2026, en Teherán (Irán).Majid Saeedi / Getty Images

Prórroga o crimen de guerra

Trump está en capilla y se enfrenta a una decisión trascendental, posiblemente la más seria de su mandato, con un plazo ajustado: su disyuntiva es cumplir su amenaza de aniquilar la infraestructura civil de Irán o posponer su propio plazo nuevamente para dar una oportunidad a las negociaciones. Ya lo ha hecho en el pasado. 

No hablamos de una ofensiva total sobre bases militares, silos de armas o centros de investigaciones nucleares, sino que el líder de la nación más poderosa del planeta está planteando a las claras atacar dianas civiles, de ciudadanos inocentes, esos a los que hace poco más de un mes llamaba a levantarse para ayudarle a derrocar al régimen. Las protestas populares por la libertad y los derechos humanos nunca fueron más que una excusa si ahora, por el poder regional, por el petróleo, por la geografía, se amenaza con destruir todos los puentes y centrales eléctricas en Irán en la noche más oscura. 

Desde su propio enunciado, Trump se refiere, sin sonrojo, a una intervención que supondría un crimen de guerra. Específicamente, los Convenios de Ginebra de 1949 exigen proteger a quienes no participan en las hostilidades. Estos actos se consideran crímenes porque la guerra tiene límites éticos y legales, aunque no lo parezca, y atacar deliberadamente a población no combatiente, hospitales o infraestructura civil o realizar ataques indiscriminados, busca causar un sufrimiento innecesario. En este caso concreto, dejar sin luz ni agua a inocentes. Eso está prohibido y es perseguido por la Corte Penal Internacional (CPI), aunque poco tendría que hacer en este caso porque los países en liza no reconocen a este alto tribunal. 

Además de las consecuencias devastadoras que tendrían estas acciones para los iraníes comunes, es previsible que provocarían peligrosas represalias en toda la región. El avispero de Oriente Medio, como pocas veces se ha visto. Por eso, varios países se han puesto en contacto en privado con la Administración Trump para advertirle sobre este tipo de ataques, pero la mayoría ha evitado hasta ahora reprender públicamente al presidente estadounidense.

Al neoyorquino no le preocupa en absoluto traspasar la línea roja del derecho internacional. Anoche, cuestionado por ello por la prensa, sencillamente manifestó: "Espero no tener que hacerlo". El enviado de Irán ante las Naciones Unidas declaró el lunes que la amenaza de ataque de Trump constituía una "incitación directa al terrorismo y una clara evidencia de intención de cometer crímenes de guerra, según el derecho internacional".

Los mediadores de Pakistán, Egipto y Turquía están trabajando para evitar ese resultado negociando un acuerdo, o al menos ganando tiempo, intentando forzar nuevas prórrogas. Hasta ahora a Trump no le parece molestar incumplir su palabra al ir ampliando los plazos, lo mismo que no tuvo empacho en violar sus compromisos cuando estaba negociando abiertamente con Irán y lanzó sendas operaciones contra ellos, tanto en el verano de 2025 como el pasado 28 de febrero, el día de inicio de la operación Furia Épica

Anoche, el norteamericano insistió en que "todo el país podría ser destruido en una noche, y podría ser mañana por la noche". "Tenemos un plan en el que cada puente en Irán será diezmado para la medianoche de mañana [por hoy]. Donde cada central eléctrica en Irán quedará fuera de servicio, ardiendo, explotando y nunca más se utilizará. Me refiero a la demolición completa para la medianoche, y sucederá en un período de cuatro horas si quisiéramos", amedrentó. 

"Cada central eléctrica quedará fuera de servicio, ardiendo, explotando y nunca más se utilizará. Me refiero a la demolición completa para la medianoche y sucederá en un período de cuatro horas si quisiéramos"

También dijo él mismo que las negociaciones iban "bien" y recalcó que EEUU tiene "un participante activo y dispuesto del otro lado" que está "negociando de buena fe".

"Si se repiten los ataques contra objetivos no civiles, nuestra respuesta de represalia será mucho más contundente y a una escala mucho mayor", ha avisado ya Ebrahim Zolfaqari, portavoz del Cuartel General Central Khatam al-Anbiya, utilizado por las fuerzas armadas de Irán. Esta mañana, su Gobierno ha llamado a los jóvenes a formar cadenas humanas alrededor de las centrales eléctricas en todo Irán para proteger las instalaciones. Deportistas, estudiantes, artistas y activistas formarán parte de la medida, anuncian. 

Fotografía tomada de la cuenta en X @araghchi del ministro de Exteriores Irán, Abbas Araghchi, que muestra el puente B1 en Karaj (Irán), el 3 de abril de 2026. Al menos 13 personas murieron.Abbas Araghchi / X / EFE

"Como un perro rabioso"

"Si el presidente ve que se está gestando un acuerdo, probablemente se abstendrá. Pero solo él y solo él toma esa decisión", dijo un alto funcionario de la administración al diario digital norteamericano Axios. Otro funcionario de Defensa añadió al mismo medio que eran "escépticos" de que hubiera alguna prórroga esta vez. Hasta seis fuentes con conocimiento de causa indican al medio que la decisión no está tomada pero que, efectivamente, la ventana de esperanza es estrecha. 

Y es que las cosas han cambiado, tanto en lo macro como en lo micro. Hemos pasado de tener un inquino en la Casa Blanca que prometía en campaña ser el campeón de la paz, no meter a EEUU en guerras, destinar el dinero a cosas más productivas y salvar vidas de soldados norteamericanos, a otro belicista, que echa mano del Ejército a las primeras de cambio, sea para vigilar ciudades demócratas, sea para atacar barcos de supuestos narcos, sea para llevarse a Nicolás Maduro de Venezuela. 

En el caso de Irán, que siempre ha sido una de sus obsesiones de seguridad desde que era sólo un empresario, ahora parece ser "la persona más belicista en los altos niveles de su Administración con respecto a Irán", indican tanto Axios como la CNN. Se muestra "desafiante". "El presidente es el más sanguinario, como un perro rabioso", dijo otro funcionario estadounidense al citado portal, restando importancia a las historias de que el secretario de Defensa Pete Hegseth o el secretario de Estado Marco Rubio lo estaban incitando a ir a más. "Esos tipos parecen palomas comparados con el presidente", ahondan. 

Ya no hablamos, claro, del comentario del minuto uno de que es el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, quien más ha empujado para que la realidad sea la que es, el mismo que se niega a hablar siquiera de un proceso negociador.  

Trump, dice la prensa de su país, lleva días sondeando a asesores y confidentes sobre el plan de atacar centrales eléctricas y puentes preguntándoles directamente: "¿Qué piensas del Día del Puente?", como él mismo lo bautizó en sus redes sociales. Sí, un puente, eso tan peligroso con lo que perder una guerra. Preguntar implica que tiene dudas. Cuáles y cuántas y de qué profundidad, no sabemos. 

Ahora mismo, el equipo negociador de Trump, compuesto por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y su yerno, Jared Kushner, cree que debería intentar obtener un acuerdo ahora, si es posible. Mientras tanto, Netanyahu, los líderes de Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU), además de aliados políticos internos de calado como el senador Lindsey Graham (republicano por Carolina del Sur), están instando al mandatario a no aceptar un alto el fuego a menos que Irán haga concesiones que actualmente parecen improbables, como reabrir el estrecho de Ormuz o renunciar a todo el uranio altamente enriquecido, la base con la que se pueden construir una hipotética bomba nuclear. 

Aunque hasta 14 países han estado o están en la diana de Irán a lo largo de estas cinco semanas largas de guerra, medios como el New York Times enfatizan esta idea de que, sí, están cansados de los ataques, de la incertidumbre y el daño a su economía, pero también quieren que esto cambie de veras y no de forma temporal para, nadie sabe en cuánto tiempo, sufrir nuevamente las agresiones de los ayatolás, ahora comandados por Mojtaba Jamenei tras el asesinato de su padre. La guerra se ha convertido claramente en una pelea por el control regional de la zona y no quieren ya a este Irán como elemento disruptor. 

El presidente de EEUU, Donald Trump; el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado, Marco Rubio, el 9 de enero de 2026, en la Casa Blanca.Kevin Lamarque / Reuters

Tu plan, mi plan

Irán, ayer, rechazó las propuestas de EEUU, pero en respuesta puso sobre la mesa sus propios 10 puntos. Un portazo no es, aunque no gusten a Washington sus reclamaciones del fin de los conflictos en la región, un protocolo para el paso seguro por Ormuz, el levantamiento de las sanciones internacionales y la reconstrucción de lo destrozado, informó la agencia oficial de noticias IRNA.

De momento, la Administración Trump no ha dado una respuesta formal a esa contraoferta. Varios funcionarios estadounidenses la han descrito a medios como la NPR como "maximalista", pero puede ser una estrategia de negociación clásica y no necesariamente un rechazo. 

Los mediadores internacionales han informado a la Casa Blanca que están trabajando con los iraníes en enmiendas y reescrituras varias, contra el reloj. También advirtieron que la toma de decisiones iraní es muy lenta, por lo que podría ser necesaria una prórroga del plazo. Hay que entender que, aunque la estructura de poder se mantiene en la República Islámica, sobrevive de forma precaria, se han perdido muchos negociadores y líderes, se ha visto afectada la información de inteligencia y si grandes son los problemas de comunicación, similar es la desconfianza. 

En su comparecencia de anoche, Trump sugirió que el ritmo lento de las deliberaciones iraníes estaba retrasando las conversaciones, señalando que los líderes iraníes no pueden comunicarse eficazmente debido a problemas de seguridad, precisamente. Dijo que los líderes iraníes tenían que usar niños para pasarse notas. Una fuente dijo a Axios que Trump aludía en concreto a los medios por los cuales el nuevo líder supremo se ha estado comunicando con el mundo exterior y dando órdenes a sus subordinados. 

Los asesores de Trump dijeron a los mediadores que el presidente necesita ver señales positivas de los iraníes para considerar una prórroga. "Estamos inmersos en negociaciones, cualquier cosa puede pasar", asumen en su equipo. 

Lo que dejan claro en todas las entrevistas los altos funcionarios de Trump es que, si nada cambia las cosas, el contra las instalaciones energéticas de Irán está listo para ejecutarse. Sólo necesita la orden de Trump. Lo que venden entre bambalinas es que los iraníes no están preparados para poner fin a esta crisis y por eso estamos en horas "extremadamente tensa". La amenaza, "infundada" y "delirante" como la llama Teherán, sobrevuela a más de 90 millones de personas: si no se abre Ormuz por completo o si no hay acuerdo de paz, "lo volaré todo por los aires". 

Palabra de Trump.

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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