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Las 21 cosas que no sabías de Viktor Orban

Las 21 cosas que no sabías de Viktor Orban

El primer ministro húngaro, el mejor amigo europeo de Putin, puede perder en las elecciones de este domingo, tras 16 años en el poder. Aquí hablamos de su juventud con pinta hippie, su beca en Oxford (con dinero de Soros) o su locura por el fútbol. 

El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, asiste a la primera "Gran Asamblea de Patriotas" de grupos nacionalistas de Europa, en Budapest, Hungría, el 23 de marzo de 2026.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, asiste a la primera "Gran Asamblea de Patriotas" de grupos nacionalistas de Europa, en Budapest, Hungría, el 23 de marzo de 2026.Marton Monus / Reuters

Se llama Viktor Orban, alias el mejor amigo europeo de Vladimir Putin. El primer ministro de Hungría, que es hoy el mandatario más veterano de la Unión, se ha consolidado como uno de los líderes más incómodos del viejo continente por su deriva autoritaria, que lo ha convertido en un iliberal, como poco, y por sus lazos con el Kremlin. No los ha roto ni tras la invasión de Ucrania, que ya enfila su quinto año. 

En los pasillos de Bruselas reconocen que es un dolor de cabeza. El ultraderechista ha vulnerado el Estado de derecho, ha desdibujado la separación de poderes y ha recortado libertades, de la sexualidad a la prensa. Se le ha intentado devolver al redil reteniéndole incluso fondos comunitarios, pero pocas han sido sus reformas para cumplir. 

Una tormenta perfecta ha estallado a su alrededor para hacerle las cosas más fáciles: el entorno general de ascenso de la derecha extrema, empezando por su adorado Donald Trump en Estados Unidos, y la guerra ucraniana, en la que la UE intenta ayudar con dinero, medios y sanciones al Kremlin, para lo que necesita la unanimidad de los Veintisiete. Para tener el voto de Orban, ha tenido que suavizar sus castigos y quejas. 

Sin embargo, al triunfante Orban se le puede congelar la sonrisa este domingo, en las elecciones de su país. Los sondeos auguran que, esta vez, perderá. El partido opositor Tisza, liderado por el conservador Péter Magyar, podría conseguir una mayoría de dos tercios frente al gobernante Fidesz. Dos tercios tiene ahora Orban, que lleva 16 años en el poder, lo que le ha permitido hacer y deshacer a su antojo. Aún perdiendo, sus tentáculos en el sistema pueden complicar las cosas a su oponentes. 

En El Huffpost te contamos las cosas que no sabías de este abogado y político, 56º primer ministro de su país, un hombre de extremos: lo suyos lo adoran; los demás, lo detestan.  

1) Viktor Mihály Orbán nació el 31 de mayo de 1963 en Székesfehérvár (Hungría). Lo hizo en el seno de una familia rural, porque su abuelo, un extrabajador portuario y veterano de guerra, se hizo asistente de veterinario y en ese entorno se instaló la familia. Su padre dirigía el departamento de maquinaria del colectivo agrícola local. Su vida se movió en esos años entre las localidades de Alcsútdoboz y Felcsút. Saltó a un entorno urbano, a Vértesacsa, porque lo seleccionaron para una escuela de secundaria de renombre. Se trasladó con él toda la familia, padres y dos hermanos pequeños más (que hoy son empresarios). Era un buen estudiante

2) Fue en el instituto donde empezó su temprana carrera política, que entreveró con trabajos de temporero en los campos de su familia. Entró en la Liga Juvenil Comunista Húngara (KISZ), pero siendo como es ahora un ultra, siempre le quita hierro a eso y recuerda que la inscripción era obligatoria para ingresar a la universidad. Lo que no dice es que él fue hasta su secretario local durante dos años y que su padre patrocinaba el proyecto. 

3) Antes de ir a la universidad, hizo el obligatorio servicio militar, tiempos revueltos porque incluso temió que lo reclutaran para invadir Polonia. Hay que recordar cómo era la vida en el este de Europa en aquellos años de la URSS a punto de desaparecer. De entonces son algunos de los episodios más curiosos de su biografía, ya que fue encarcelado varias veces por indisciplina. En una ocasión, por ejemplo, no se presentó en el cuartel por disfrutar del Mundial de Fútbol de 1982 (el de España, el de Naranjito); en otra, llegó a las manos con un suboficial. "Una discusión personal", dicen sus biógrafos. El primer ministro magiar sostiene que la mili cambió radicalmente sus puntos de vista políticos. Antes se veía como un "ingenuo y devoto partidario" comunista. De nuevo, pese a sus afirmaciones, los informes de entonces de la seguridad nacional hablan de un joven "leal al sistema social". 

Viktor Orban, aún sólo designado primer ministro de Hungría, atiende a la prensa en una visita a Bonn (Alemania), el 28 de mayo de 1998.
  Viktor Orban, aún sólo designado primer ministro de Hungría, atiende a la prensa en una visita a Bonn (Alemania), el 28 de mayo de 1998.Köhler / picture alliance via Getty Images

4) Orban es un tipo con una importante formación académica, forjada en su país y en el exterior. Estudió Derecho a la Universidad Eötvös Loránd de Budapest y allí se sumó a la llamada Facultad Especial de Abogados de Ciencias Sociales. Básicamente, copiando el modelo inglés, suponía estudiar en una residencia, enfocando sus estudios a una corriente concreta, en este caso, los estudios de sistemas legales y políticos más allá del vigente en su país. Hasta presidió el comité de estudiantes de su campus. Viajó mucho a Polonia para contactar con el anticomunismo que se estaba forjando. Un conocimiento que cuajó, en 1986, en su tesis doctoral sobre el movimiento Solidaridad polaco.

5) El 86 fue un año clave porque también fue el de su matrimonio con la también jurista Anikó Lévai, con la que aún vive y con la que ha tenido cinco hijos (Rahel, Gaspar, Sara, Roza y Flora). Y más aún: de entonces datan los primeros informes internos que hablan de conferencias de su organización en EEUU y Alemania Occidental y avisando de que Orban podría convertirse en "uno de los futuros líderes esperados del país". Se le veía bien fuera y dentro de su estado, a un salto de la transición. 

6) Sus primeros trabajos aún no tenían que ver con la política: trabajó en Budapest como sociólogo en el Instituto de Formación de Gestión del Ministerio de Agricultura y Alimentación, mientras con su Facultad Especial de letrados organizaba recepciones internacionales. La Perestroika era su obsesión. En septiembre de 1989, Orbán aceptó una beca de investigación en el Pembroke College de Oxford (Reino Unido). Comenzó a trabajar en el concepto de sociedad civil en el pensamiento político europeo. 

7) Dato de los que hacen explotar la cabeza: Orbán fundó la revista universitaria Századvég (Fin de Siglo), en 1985, y lo hizo con ayuda financiera del empresario George Soros, que hoy es uno de sus principales blancos políticos, acusándolo de conspirar contra los intereses de Hungría. La ultraderecha mundial lo señala como una especie de comedor de cerebros woke a través de su influencia mediática. Pero es que no sólo financió ese medio, que luego se convirtió en la revista de propaganda del partido de Orbán, sino que también puso el dinero para la beca del ahora político en Reino Unido para dedicarse a la Filosofía Pura. Cómo cambian las cosas... 

8) Fue un discurso el que lo lanzó a la fama definitiva, el 16 de junio de 1989. Ante 250.000 personas, en la Plaza de los Héroes de Budapest, exigió la retirada inmediata de las tropas soviéticas de Hungría y elecciones libres, algo que en ese momento era extremadamente audaz. Con su pinta algo hippie, con pelo largo, sin afeitar y en vaqueros, hizo un ataque claro al régimen comunista gobernante y a su legitimidad en el poder, acusándolos de traición y de la muerte de los mártires de 1956. A ellos se homenajeaba ese día, con motivo del nuevo entierro del político Imre Nagy, fusilado durante la revuelta contra la intervención soviética de 1956 y cuyos restos habían sido rescatados de una fosa. 

9) Durante esos años, Orban se presentó sin éxito a las elecciones para el liderazgo de la Alianza de Jóvenes Demócratas (o Fidesz), el que hoy es su partido, que había ayudado a fundar dos años antes. Perdió. En enero de 1990, abandonó Oxford y regresó a Hungría con su familia para postularse a un escaño en el primer parlamento poscomunista de Hungría. Sabía que si se quedaba en el exterior podía perder el tren del poder. Funcionó: ganó su plaza por el condado de Pest y fue nombrado líder del grupo parlamentario de Fidesz. Ya nunca ha dejado la política. 

10) En 1993 sí se hizo con la presidencia de su partido, imponiendo su visión de centroderecha por encima de las corrientes más liberales. El cisma interno fue importante y muchos de los que se fueron han sido, durante décadas, sus mayores oponentes políticos. Se aupó con vigor a sus corrientes en el plano europeo: primero fue elegido vicepresidente de la Internacional Liberal y, luego, vicepresidente en el Partido Popular Europeo, donde se sentía más cómodo. Eso, claro, hasta que fue suspendido por el PPE por demasiado ultra y antieuropeo

Geert Wilders, Marine Le Pen, Santiago Abascal, Viktor Orbán y Matteo Salvini, el 8 de febrero de 2025 en Madrid, durante un encuentro de fuerzas de ultraderecha.
Geert Wilders, Marine Le Pen, Santiago Abascal, Viktor Orbán y Matteo Salvini, el 8 de febrero de 2025 en Madrid, durante un encuentro de fuerzas de ultraderecha.Pablo Blazquez Dominguez / Getty

11) Orban es hombre de récords: a los 35 años, en 1998, se convirtió en el segundo primer ministro más joven de la historia de Hungría. Actualmente, es el jefe de Gobierno que más tiempo lleva en el cargo dentro de la Unión Europea. Su primera victoria fue con el 42% de los votos. Empezó fuerte, queriendo reducir las mayorías en el Parlamento para sacar más fácilmente las leyes (se lo frenó la justicia) y recortando los plenos, porque le parecían muchos. 10 meses estuvo sin ir ni a una sesión de control, pese a que le estalló un caso de soborno de altos cargos. Lo sostenía la economía: una caída de la inflación del 15% al 7,8%, las finanzas creciendo entre el 3,8% y el 5,2%, el déficit fiscal rebajado del 3,9% en 1999 al 3,4%... Lo más revolucionario en política exterior es que, en 1999, Hungría se unió a la OTAN

12) Desde 2002, tuvo que chupar banquillo en la oposición. Las elecciones las ganó por poco el opositor Partido Socialista Húngaro. Tuvo su travesía del desierto, aferrándose incluso a una falsa denuncia de fraude electoral (hola, Trump). Se presentó a unas legislativas y también perdió. Pintaba mal. Pero, a base de populismo, en lo que es un pionero en Europa, remontó, fue ganando municipales y europeas, hasta que retomó el cargo en 2010. 68% de apoyos. Hasta hoy. 

13) Citar todo lo serio que ha hecho Orban en este tiempo es eterno. Vamos a decir que, como dominaba la Cámara con mayoría suficiente, de inmediato cambió la Constitución (12 veces en un año) e introdujo, por ejemplo, apoyos a los valores tradicionales, más nacionalismo, referencias al cristianismo y una controvertida reforma electoral, que redujo el número de escaños en el Parlamento de Hungría de 386 a 199, algo que ha complicado en el futuro que alguien le haga sombra. Sin concurso público ni información a los diputados, ha hecho pactos con Rusia sobre centrales nucleares y gasísticas, reforzando unos lazos que ya había engrasado bien desde su primer día en el cargo con hasta el doble de contratos, dice Bloomberg. 

El presidente ruso, Vladimir Putin, estrecha la mano del primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante una reunión en Moscú, el 28 de noviembre de 2025.
El presidente ruso, Vladimir Putin, estrecha la mano del primer ministro húngaro, Viktor Orban, durante una reunión en Moscú, el 28 de noviembre de 2025.Alexander Nemenov / Pool via REUTERS

14) En estos años, ha tenido manifestaciones multitudinarias contra su impuesto a internet, el recorte de competencias judiciales, las limitaciones al aborto, el veto a Orgullo Gay o la construcción de un muro con Serbia para impedir la entrada de inmigrantes sin papeles (declarado ilegal por la UE). También aprovechó el coronavirus para aumentar el control policial y mediático y ha enriquecido a las élites que le son afines, a base de concesiones, contratos y órganos de control. 

15) Para avalar lo anterior, escuchemos a Orban en sus propias palabras: "Debemos afirmar que no queremos ser diversos ni queremos ser mezclados: no queremos que nuestro propio color, tradiciones y cultura nacional se mezclen con los de otros. No queremos esto. No queremos eso en absoluto. No queremos ser un país diverso". Aquí más sobre su visión ultranacionalista, ultracristiana, de "democracia liberal", como él la llama:

16) Y luego está Ucrania: las relaciones bilaterales se han deteriorado muchísimo debido a la cuestión de la minoría húngara en el citado país, porque entiende Orban que no se respeta lo suficiente. A eso se suman los intereses energéticos que tiene Budapest en la Federación Rusa, además de comerciales de otra naturaleza. Eso ha hecho que su posición ante la invasión sea muy espinosa. Habló de "agresión", pero también critica a la UE por "prolongar la guerra" al sancionar a Rusia y enviar armas y dinero a Kiev. Ha bloqueado o retrasado absolutamente todos los paquetes de sanciones a Moscú. Sin ir más lejos, este año ha bloqueado un préstamo de 90.000 millones para Ucrania. 

17) Y luego está, también, Israel: avaló al 100% su genocidio en Gaza como una acción de "defensa legítima" e incluso, en abril del pasado año, recibió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a pesar de la orden de arresto de la Corte Penal Internacional en su contra por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad. De seguido, anunció que sacaba a Hungría del alto tribunal, de paso. 

18) Dicen que Orban es muy familiar. Se deja ver en numerosos actos con su esposa, volcada en cuestiones benéficas, y en las redes cuelga constantemente fotos de sus seis nietos, a los que dedica buena parte de su tiempo libre. De sus hijos, destacan dos. La mayor, Rahel, por su marido, István Tiborcz, está constantemente en polémicas por cómo ha amasado su fortuna supuestamente de forma opaca (el documental Dinastía lo cuenta bien). Y su segundo hijo, Gaspar, porque fue futbolista profesional (jugó en el Puskás Akadémia FC) y porque ahora se ha convertido en una especie de gurú religioso que habla de fuerzas y energías varias. 

El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, besa la mano a su esposa, Aniko Levai, antes de la ópera 'La flauta mágica', 13 de julio de 2012 en Ratisbona, (Alemania).
El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, besa la mano a su esposa, Aniko Levai, antes de la ópera 'La flauta mágica', 13 de julio de 2012 en Ratisbona, (Alemania).Franziska Krug / Getty Images

19) El primer ministro siempre destaca los valores de la familia cristiana en sus intervenciones. Su esposa e hijos son católicos, como el 27,5% de la población local, pero él creció y se mantiene en el calvinismo, la segunda mayor tendencia, con el 9,8% del total. En concreto, pertenece a la Iglesia Reformista Húngara, que siempre ha defendido la prevalencia del hombre sobre la mujer. El Mundo cuenta una anécdota que da cuenta de su mirada en el asunto: "Un día salió a esquiar con la familia y resulta su esposa es mucho mejor esquiadora", explica al diario Tibor Dessewffy, un antiguo colega de facultad. "Así que hubo una competición en el resort vacacional y la esposa fue primera, y luego él segundo". Orban no dejó que las cosas no quedasen así: "Estuvo hablando con los organizadores, que al final dieron un primer premio a la mejor esquiadora femenina y otro primer premio al mejor esquiador masculino... y eso fue algo que me pareció típico y revelador de su mentalidad".

20) Aunque las cuestiones laborales lo atan a Budapest, se encuentra mejor en su finca de Hatvanpuszta, una propiedad histórica que fue del archiduque José. Su compra fue seguida por la prensa local, porque se hizo en 2011 a nombre de una empresa propiedad de su padre, Győző. Desde entonces, ha sido objeto de una extensa remodelación, lo que ha generado controversia y acusaciones de secretismo. Debe darle lo mismo cuando entra en la que, dicen los medios, es su "suntuosa biblioteca". ¿Sacará de ahí las constantes citas literarias e históricas de sus discursos? 

21) Al húngaro le gusta cocinar estofado y salchichas para sus amigos, en casa, y también se entretiene haciendo caricaturas mientras asiste a reuniones (queremos creer que para concentrarse), pero si tiene una pasión es el fútbol, al que ha jugado desde pequeño. Fue jugador semiprofesional del FC Felcsút, en la tercera división, lo que le permitió hasta un cameo en una película, en 1983. Luego se ha mantenido vinculado al mundo como entrenador o financiador de equipos, como el Ferenc Puskás en el que, casualidad, jugó su hijo. A esa escuadra le levantó un estadio con 3.500 asientos, cuando en el pueblo donde se asentaba rondaban los 2.000 vecinos. Se dice que aún jugaba en sus primeros años como mandatario y obligó a cambiar el horario de los consejos de ministros para poder ir a entrenar y que es capaz de verse seis partidos diarios de distintas ligas. Su primer viaje como representante ancional, en 1998, fue a París para la final del Mundial que, justamente, ganó Francia. No se ha perdido ni una final de mundiales ni de Champions desde entonces. 

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Redactora especializada en Global. Licenciada en Periodismo y experta en Defensa y Comunicación Institucional por la Universidad de Sevilla. Corresponsal en Jerusalén durante cinco años, colaboró con la SER, El País o Canal Sur. Trabajó en El Correo de Andalucía y fue asesora en la Secretaría de Estado de Defensa. Es autora de 'El viaje andaluz de Robert Capa', Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla y jurado del Premio Internacional de Periodismo Manuel Chaves Nogales.

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