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Los analistas de energía advierten: aunque la guerra termine, el precio del combustible seguirá alto porque las empresas acumularán reservas como se acumuló papel higiénico

Los analistas de energía advierten: aunque la guerra termine, el precio del combustible seguirá alto porque las empresas acumularán reservas como se acumuló papel higiénico

Muchos expertos creen que se abre una nueva oportunidad para las renovables.

Precios de la gasolina
Precios de la gasolinaMarcos del Mazo

El mercado energético global se enfrenta a un escenario poco tranquilizador: incluso si la guerra en Oriente Medio termina pronto, los precios del petróleo y el gas no volverán rápidamente a niveles bajos. Así lo advierten analistas y ejecutivos del sector, que anticipan un fenómeno inesperado pero muy revelador: el "acaparamiento" de combustible, similar al que se vivió con productos básicos durante la pandemia.

La alerta se ha hecho evidente en foros clave como la conferencia CERAWeek, donde líderes de la industria energética han coincidido en que el impacto de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán va mucho más allá del corto plazo.

Un shock energético sin precedentes recientes

El conflicto ha provocado interrupciones masivas en el suministro global, especialmente en una zona crítica: el estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente el 20% del petróleo mundial.

Ataques a infraestructuras, refinerías y rutas de exportación han generado una volatilidad extrema en los precios, con oscilaciones de hasta 40 dólares en pocas semanas. Para muchos analistas, se trata de un escenario sin precedentes en décadas.

"Es la peor pesadilla de cualquier analista petrolero", reconocía un economista del sector, reflejando el desconcierto generalizado en la industria.

Ni más producción ni solución rápida

Ante la crisis, la administración de Donald Trump ha pedido a las petroleras que aumenten la producción para estabilizar el mercado. Sin embargo, la respuesta del sector ha sido tibia.

El motivo es estructural: aumentar la producción de petróleo y gas no es algo que pueda hacerse de forma inmediata. Requiere inversiones millonarias, planificación a largo plazo y estabilidad, justo lo que ahora falta. 

Expertos recuerdan que el retorno de estas inversiones se mide en décadas, no en meses. Por eso, incluso con precios altos, las compañías dudan en reaccionar rápidamente.

El nuevo factor: acumular por miedo

Pero el elemento más relevante —y menos visible— es el cambio de comportamiento que se espera en empresas y países consumidores.

Según los analistas, tras el shock actual muchas economías optarán por reforzar sus reservas energéticas para evitar futuras crisis. Es decir, comprarán más petróleo y gas del necesario, simplemente por precaución.

Este fenómeno recuerda al acaparamiento de productos básicos durante la pandemia, cuando el miedo a la escasez llevó a consumidores a almacenar bienes como papel higiénico. Ahora, ese mismo patrón podría trasladarse al mercado energético, pero a una escala mucho mayor.

Precios altos… incluso con paz

La consecuencia directa de este "efecto acaparamiento" es clara: la demanda se mantendrá artificialmente elevada, incluso si el conflicto termina y el suministro se normaliza.

Esto impedirá que los precios bajen con rapidez. A la reconstrucción de infraestructuras dañadas en Oriente Medio —que llevará años— se sumará esta presión adicional sobre la demanda global.

Además, muchos países buscarán diversificar sus fuentes de energía y acercar el suministro, lo que también encarecerá el sistema en el corto y medio plazo.

Impacto político y económico

El encarecimiento del combustible ya está teniendo consecuencias políticas. En Estados Unidos, el aumento del precio de la gasolina está afectando a la popularidad del gobierno y amenaza con influir en las próximas elecciones.

Pero el impacto va más allá: el encarecimiento energético afecta a toda la economía, desde el transporte hasta la industria, y puede frenar el crecimiento global.

Una oportunidad para las renovables

Paradójicamente, este contexto también podría acelerar la transición energética. Los altos precios del petróleo y el gas hacen más competitivas las energías renovables, que vuelven a ganar atractivo como alternativa más estable.

Aun así, el mensaje de los expertos es claro: el mercado energético ha entrado en una nueva fase de incertidumbre estructural. Y aunque la guerra termine, sus efectos —incluidos los precios altos— podrían quedarse durante mucho tiempo.

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