Los científicos de Stanford coinciden: la mitad de la humanidad está viva gracias a los fertilizantes del Golfo Pérsico, y el de Ormuz puede bloquear su suministro
Los investigadores se refieren a las consecuencias alimentarias que está produciendo la guerra en Irán.
Hace unas semanas, el ejército norteamericano, en colaboración con las fuerzas armadas israelitas, atacó Irán. Esta ofensiva ha desatado un conflicto bélico en Oriente Medio, el cual ha trascendido el ámbito militar e incluso ha afectado el comercio internacional a nivel global.
Todo se centra en el estrecho de Ormuz. Es importante tener en cuenta que dicho canal fluvial que conecta Omán con el territorio iraní representa el único pasadizo marítimo natural entre el golfo Pérsico y el resto del mundo. Actualmente, esta vía se encuentra cerrada por el gobierno iraní, provocando un estancamiento económico significativo.
Bajo este panorama, el estrecho cobra una relevancia sumamente importante para el mercado internacional. Jugando un papel clave en el transporte de todo tipo de productos, entre ellos el sector alimentario; así lo informa un artículo recientemente publicado por el medio digital Grist.
Ginni Braich, científica de datos que estudia la inseguridad alimentaria en el Laboratorio Better Planet de la Universidad de Colorado Boulder, se refiere al tema. "Una cantidad preocupante de alimentos o insumos para la agricultura moderna transitan por este estrecho canal”, afirma.
La crisis de los fertilizantes
Además, el canal de Ormuz es un punto estratégico para la comercialización de fertilizantes; la paralización de este producto tendrá un efecto directo en la humanidad a nivel global conforme lo manifiestan los expertos.
Lorenzo Rosa, investigador de sistemas sostenibles de energía, agua y alimentos en la Institución Carnegie para la Ciencia de la Universidad de Stanford, declara que aproximadamente 4 mil millones de personas en el planeta consumen alimentos cultivados con fertilizantes nitrogenados sintéticos.
Esto quiere decir que cerca de la mitad de la población mundial vive gracias a estos productos químicos convertidos en nutrientes para las plantas. Una situación sumamente preocupante si se tiene en cuenta el actual obstaculamiento del estrecho de Ormuz, vital para la distribución del nitrato a nivel internacional.
"Hay muchas etapas intermedias, desde el cierre del estrecho de Ormuz hasta la alimentación de un niño en Malawi. Lo evidente es que ambas cosas están relacionadas", declara Cary Fowler, presidente de la organización sin fines de lucro Food Security Leadership Council.
Es incierto cuándo se reabrirá el canal; por su parte, el presidente estadounidense, Donald Trump, manifiesta que "`pase lo que pase, Estados Unidos garantizará el flujo de energía al mundo". Amenazando de "muerte, fuego y furia" a Irán si no levanta el bloqueo del mismo.