Los líderes europeos se citan aliviados por el pacto sobre Groenlandia... pero podría no durar mucho
Bruselas acoge esta noche una cumbre extraordinaria ante las pretensiones de Trump de hacerse con el territorio, dependiente de Dinamarca, y sus amenazas de más aranceles, ahora retiradas. ¿Pero cuán resentida sale la relación atlántica?

Los líderes de los Veintisiete se reúnen este jueves en un Consejo Europeo extraordinadio en Bruselas (Bélgica) para abordar la crisis desencadenada por las amenazas sobre Groenlandia del presidente estadounidense, Donald Trump, aunque el mandatario las retiró ayer tarde tras anunciar que se trabajaba en un acuerdo acorde a sus intereses.
Convocada a comienzos de semana por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, esta cumbre de urgencia buscará coordinar la respuesta de los Veintisiete ante la escalada de tensiones por parte de Trump contra quienes obstaculicen su pretendida adquisición de Groenlandia, territorio autónomo dependiente de Dinamarca. Todo se hablará a partir de las siete de la tarde, en una cena de trabajo.
No obstante, el líder republicano retiró este mismo miércoles sus amenazas de imponer aranceles suplementarios a los ocho países europeos que han mandado tropas a maniobras conjuntas en la isla y descartó emplear la fuerza para hacerse con el territorio, antes de anunciar que alcanzó un principio de acuerdo con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, sobre Groenlandia, que será "muy bueno para Estados Unidos y todos los países de la OTAN".
Esta noche, el diario norteamericano The New York Times ha desvelado que el acuerdo de Trump con Groenlandia involucraría pequeñas áreas de tierra, en las que EEUU instalaría bases militares.
Fuentes comunitarias señalaron a la agencia EFE que la convocatoria de la cumbre extraordinaria en Bruselas sigue vigente para analizar el estado de las relaciones trasatlánticas y no quisieron entrar a valorar el nuevo giro de guión de Trump, mientras que la OTAN por el momento no ha confirmado el principio de acuerdo.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, dio la bienvenida a que Trump "haya descartado usar la fuerza para tomar Groenlandia y pausado la guerra comercial", en un mensaje a través de redes sociales. "Ahora, sentémonos para ver cómo podemos resolver las preocupaciones de seguridad norteamericanas en el Ártico respetando las líneas rojas del Reino de Dinamarca", añadió.
Eleva el tono
El cambio de opinión de Trump llega después de que los líderes europeos elevaran en los últimos días el tono de sus advertencias de represalias contra los posibles nuevos aranceles. Durante una intervención en un debate en el pleno del Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia), Costa dejó claro hoy que la UE está "lista para defenderse a sí misma ante cualquier forma de coerción”, aunque pidió seguir trabajando con Washington en áreas de interés común.
"Estamos listos para defendernos a nosotros mismos, a nuestros Estados miembros, a nuestros ciudadanos y a nuestras empresas contra cualquier forma de coerción. La UE tiene el poder y las herramientas para hacerlo", dijo.
Desde su punto de vista, los nuevos aranceles "socavarían las relaciones transatlánticas" y serían incompatibles con el acuerdo al que Washington llegó con Bruselas el verano pasado para poner fin a la escalada comercial, que eliminaba los gravámenes europeos sobre las importaciones de bienes industriales estadounidenses.
"Queremos seguir dialogando de manera constructiva con EEUU en todos los temas de interés común, y hay muchos porque somos socios y aliados y compartimos una comunidad transatlántica", incidió.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, recalcó en el mismo debate en la Eurocámara que Bruselas está "preparada para actuar, si es necesario, con unidad, urgencia y determinación".
Von der Leyen se comprometió a imprimir un "importante impulso de inversión europea en Groenlandia" que incluye doblar el apoyo financiero europeo a la isla en los próximos presupuestos comunitarios, y reiteró que los países de la UE quieren trabajar con Estados Unidos y otros socios "en una seguridad ártica más amplia”.
La presidenta de la Comisión dijo que Groenlandia es "una región clave del mapa mundial, una tierra rica en materias primas críticas, un puesto estratégico en las nuevas rutas marítimas globales".
Represalias comerciales
Aunque de entrada apuesta por el camino del diálogo con Washington, la UE va a debatir distintas posibilidades en el caso de que Trump siga adelante sus amenazas comerciales, la más contundente el llamado instrumento anticoerción -apodado "bazuca comercial"-, que países como Francia, España, Alemania o Polonia apoyan utilizar por primera vez desde su entrada en vigor en 2023.
Se creó para hacer frente a una situación en la que un país tercero intenta presionar a la UE o a un Estado miembro para que tome una decisión determinada, aplicando o intentando aplicar medidas que afecten al comercio o la inversión.
En última instancia podría llevar a represalias como restricciones a las importaciones y exportaciones, a inversiones, a los derechos de propiedad intelectual de empresas estadounidenses o a prohibirles participar en licitaciones públicas, aunque su adopción podría llevar meses y precisaría de mayoría cualificada (al menos 15 países que representen al 65 % de la población de la UE).
Otras represalias más viables a corto plazo serían la introducción de aranceles por valor de unos 93.000 millones de euros a importaciones estadounidenses como la aviación y la maquinaria, autos y productos agroalimentarios, entre ellos el whisky bourbon, la mantequilla de cacahuete, los arándanos o el zumo de naranja.
En paralelo a esas posibles medidas, el Parlamento Europeo decidió este miércoles paralizar la ratificación del acuerdo que Bruselas y Washington firmaron en verano en materia comercial, ante la escalada sobre Groenlandia.
Dentro de este acuerdo, Bruselas aceptó aranceles del 15 % para la gran mayoría de los productos europeos -entre ellos los automóviles y los semiconductores - y que Estados Unidos vendiera sus bienes industriales a la UE libres de impuestos.
¿Podemos respirar?
Es verdad que todo Davos (y Europa, por extensión) suspiró ayer en el momento en que el presidente estadounidense abandonó hoy su amenaza arancelaria contra varios aliados de la OTAN y anunció ese "marco de un futuro acuerdo” sobre Groenlandia, sin detalles. Sin embargo, no hay descanso. Que nadie se llame a engaño: la alegría puede ser breve, indican los expertos.
- Josh Lipsky, responsable de economía internacional del Atlantic Council (un tanque de pensamiento con sede en Washington), indica en un análisis de urgencia, desde el Foro Económico Mundial, que "el error sería pensar que este es el final. Los aranceles seguirán vigentes para Trump".
- Los europeos sin duda están captando ese mensaje, tras haber sido "quemados por la volatilidad" del enfoque arancelario de Trump y haber "pagado un precio político en casa", explica. Antes de reactivar el acuerdo comercial entre EEUU y la UE suspendido en estos días como avanzadilla por Groenlandia y de retomar una relación normal, querrán "compromisos de que el próximo fin de semana no se despierten ante nuevas amenazas arancelarias". "Las cicatrices de la situación perdurarán", augura Josh, "pero la herida abierta fue sellada con hielo".
- Los líderes europeos "sienten que la volatilidad los ha perjudicado, que han pagado un precio político en casa y quieren compromisos de que el próximo fin de semana no se despierten ante nuevas amenazas arancelarias", ahonda. "Las empresas, muchas de las cuales lo manifestaron en privado a la Administración Trump esta semana en Davos, quieren el mismo tipo de compromisos", insiste.
- También están los mercados: el temor a una guerra comercial entre EEUU y la UE impulsó el rendimiento de los bonos en los últimos días. Ese es "precisamente el tipo de presión que hizo que Trump cediera" en abril de 2025 cuando suspendió sus aranceles del "Día de la Liberación". "Con las tasas hipotecarias disparándose" en respuesta a la volatilidad, "Trump demostró que puede ser especialmente sensible a los mercados de bonos".
- Tressa Guenov, investigadora principal del Centro Scowcroft para Estrategia y Seguridad, y exsubsecretaria adjunta principal de Defensa de los EEUU para Asuntos de Seguridad Internacional, explica en el mismo laboratorio de ideas que la campaña de presión de Trump contra Europa podría tener consecuencias para los problemas de seguridad que deben resolverse a ambos lados del Atlántico.
- "Un clima de crisis sostenido tiene el potencial de restarle valor al propio éxito de Trump al lograr que los países de la OTAN gasten el 5% de su producto interno bruto en defensa y, espera, com pren productos estadounidenses", escribe. Señala que "muchos de los países a los que amenazó con aranceles son los que más han incrementado el gasto en defensa".
- Jörn Fleck, director del Centro Europeo del Atlantic, abunda en el impacto duradero de la disposición de Trump a arriesgarse con la Alianza, la economía europea y las relaciones personales con líderes clave. "Este enfoque ha destruido gran parte del espacio político interno europeo para quienes argumentan que Europa tiene una posición débil y, por lo tanto, pocas opciones aparte de interactuar, apaciguar y complacer al presidente estadounidense, aunque pocos líderes europeos lo digan abiertamente por ahora", concluye.
