Orbán no da su brazo a torcer en el Consejo Europeo y bloquea el vital préstamo para Ucrania
El húngaro veta un pacto para entregar 90.000 millones a Kiev. Se queja de los daños sufridos por un oleoducto que atraviesa Ucrania y que le abastece con petróleo ruso. Tiene elecciones en abril. Cuidado, que puede haber represalias.
Viktor Orban lo ha vuelto a hacer. El primer ministro de Hungría ha ejercido su poder de veto en el Consejo Europeo, cuando las decisiones requieren de unanimidad, y ha impedido que los Veintisiete den un préstamo de 90.000 millones de euros a Ucrania, un fondo destinado a continuar su lucha contra la invasión rusa, vieja de cuatro años, y que es vital, porque las arcas se agotan: calcula Kiev que puede estar en serios apuros a finales de este mismo marzo.
Todos los esfuerzos han sido en vano. Al ultraderechista se le han ofrecido soluciones y se le ha recordado que ya había dado el visto bueno a esta operación en más de una ocasión, desde diciembre pasado, por lo que retractarse ahora es incumplir la palabra dada. No le ha importado, teniendo elecciones el mes que viene: con las peores encuestas en 16 años, prefiere mostrar su perfil más ultranacionalista y mantener sus bases prietas.
Varios líderes comunitarios expresaron esta madrugada su profunda frustración con Orban. Pero él, como quien oye llover, porque se sigue quejando de los daños sufridos por un oleoducto que atraviesa Ucrania y que le abastece con petróleo ruso (también a Eslovaquia) y a ello se agarra para el no que antes fue sí.
El canciller alemán, Friedrich Merz, acusó a Orbán -quien mantiene relaciones cordiales con Rusia, el mayor amigo de Vladimir Putin en el viejo continente- de un acto de "grave deslealtad" que daña la reputación y la capacidad de acción de la UE. El presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, quien presidió la cumbre, declaró: "Un acuerdo es un acuerdo, y todos los líderes deben cumplir su palabra. Nadie puede chantajear al Consejo Europeo". Unas palabras gruesas para un problema largo con Budapest, que ya era serio por sus violaciones del estado de derecho y que se complicó con la "operación militar especial" sobre Ucrania de su colega del Kremlin.
La agencia Reuters avanza que funcionarios de la UE afirman que Kiev podría quedarse sin fondos en cuestión de semanas si no recibe nueva financiación, y que el cambio de postura de Orbán ha puesto en entredicho la credibilidad del Consejo Europeo, el máximo órgano de decisión de la UE.
La clave de la disputa: Druzhba
El origen del choque en el seno del Consejo es el oleoducto Druzhba, que transporta petróleo ruso a través de Ucrania hacia Hungría y Eslovaquia. Según funcionarios ucranianos y de la UE, el oleoducto resultó dañado por un ataque ruso en enero.
Ucrania afirma que la reparación del oleoducto tardará otras seis semanas. Los de Orban, por su lado, aseguran que el oleoducto ya está operativo y acusa al Gobierno de Volodimir Zelenski de retener el suministro de petróleo. El martes, el Consejo y la Comisión presentaron una salida, negociada con Kiev, para convencer al ultra: dijeron que Ucrania aceptaba la oferta de apoyo técnico y financiación por parte de la Unión para restablecer el flujo de petróleo. Pero ni por esas.
Aún así, anoche en Bruselas algunos líderes expresaron su esperanza de que Hungría cambie su postura tras las elecciones del próximo mes o una vez reparado el oleoducto. Pero puede que entonces sea, de nuevo, con Orban, sin cambio proeuropeo, precisamente porque con vetos como este demuestra un poderío que le va muy bien con sus correligionarios.
¿Se puede sin él?
El poderoso Merz afirmó que los líderes de la UE habían pedido a la Comisión Europea, el órgano ejecutivo del bloque, que examinara si existían maneras de implementar el préstamo sin depender de Orbán. Es la larga pelea sobre la naturaleza de las votaciones, el elefante en la habitación que se sabe que está y no se trata, que estaba pendiente de revisar en esos tratados fundacionales, un proceso que nunca acaba de cuajar porque se cruza crisis tras crisis.
Orbán declaró, por su parte, que había tenido un "duro debate" en la cumbre, pero que Hungría se había mantenido firme. "Mientras Zelenski no levante el bloqueo petrolero, no recibirán dinero de Bruselas", publicó en X. Tras la cumbre, el mandatario dijo a la prensa que Hungría también exigía garantías de que el suministro de petróleo no se interrumpiría de nuevo.
Este argumento provocó la indignación de Costa, quien afirmó que sólo Rusia podía garantizar que el oleoducto no sería atacado en el futuro. Es el agresor, el que empezó la guerra, por si hace falta recordarlo. "Esto no es responsabilidad de Ucrania. Esto no es responsabilidad de la Unión Europea", declaró. "Y por eso es completamente inaceptable lo que está haciendo Hungría".
El primer ministro eslovaco, Robert Fico, que también se inclina por el Kremlin, también criticó a Ucrania por las interrupciones en el suministro a través del oleoducto. "Las relaciones entre la UE y Ucrania, así como las relaciones mutuas entre Eslovaquia y Ucrania, no son ni pueden ser un camino de ida sin retorno", declaró el ultranacionalista.
"Un recurso para proteger vidas"
En un mensaje en vídeo dirigido a los líderes de la UE y publicado en X, Zelenski afirmó que el préstamo era "crucial" para Ucrania. "Es un recurso para proteger vidas", declaró, visiblemente decepcionado.
Orbán, aliado nacionalista del presidente estadounidense Donald Trump, ha tenido frecuentes enfrentamientos con Bruselas y los políticos tradicionales de la UE, pero, según fuentes diplomáticas, nunca antes había incumplido un acuerdo alcanzado entre los líderes de la UE. Muchos funcionarios de la UE están particularmente exasperados por el veto de Orbán, ya que Hungría, junto con la República Checa y Eslovaquia, logró eximirse del pago de los costes del préstamo.
Con la guerra de Rusia contra Ucrania en su quinto año, Kiev se enfrenta a un creciente déficit presupuestario y ha declarado que no existen alternativas de financiación si el préstamo de la UE sigue bloqueado.
El Gobierno ucraniano destina la mayor parte de sus ingresos a la defensa y depende de la ayuda financiera extranjera para pagar las pensiones, los salarios del sector público y otros gastos sociales. Si el préstamo no se aprueba pronto, el Ejecutivo tendrá que empezar a recortar gastos y recurrir a la emisión de dinero. Y hoy entra la primavera, y con el buen tiempo se espera una ofensiva mayor de Rusia, con las negociaciones de paz en punto muerto.