Trump sorprende con Cuba: "No me importa que llegue petróleo ruso… tienen que sobrevivir"
El presidente de EE.UU. rebaja el tono con La Habana en plena crisis energética pese a su propia presión para asfixiar al régimen.

Donald Trump ha dado un giro inesperado con Cuba en plena crisis energética en la isla. El presidente de Estados Unidos aseguró este domingo que no le preocupa que un petrolero ruso llegue con crudo a la isla: "No me molesta… tienen que sobrevivir". No hay forma de pillarle el punto a Trump, siempre capaz de sorprender.
Sus palabras llegan en un momento especialmente delicado, con Cuba sumida en apagones y escasez de combustible. El propio Trump, que ha impulsado un bloqueo energético para presionar al régimen, sorprendió al justificar la entrada del petróleo por motivos prácticos: "La gente necesita calefacción y aire acondicionado y todas las demás cosas que uno requiere".
Un giro en plena presión a Cuba
El mensaje contrasta con la estrategia de su propia Administración en los últimos meses. Washington ha tratado de cortar el suministro de petróleo a la isla para forzar cambios políticos, una medida que ha agravado la crisis energética y económica en el país.
De hecho, Estados Unidos llegó a amenazar con sanciones a cualquier país que enviara crudo a Cuba, en un intento de aislar completamente al Gobierno cubano.
Sin embargo, ahora Trump minimiza el impacto de este envío: "Si les llega o no un barco de petróleo, eso no importa", dijo, insistiendo en que el régimen está "terminado" y señalando directamente a su liderazgo como "malo y corrupto".
Un petrolero ruso en el foco
El buque en cuestión, el Anatoly Kolodkin, cargado con cientos de miles de barriles de crudo, se encuentra a pocos kilómetros de la isla y su llegada podría aliviar temporalmente la crisis energética.
La decisión de permitir su entrada ha generado sorpresa, ya que el propio petrolero está sancionado tanto por Estados Unidos como por la Unión Europea.
Entre la presión y el pragmatismo
El movimiento refleja una contradicción evidente: mientras mantiene la presión política sobre La Habana, Trump parece abrir la puerta a medidas puntuales para evitar un colapso total en la isla.
Según el propio mandatario, no se trata de un cambio de estrategia, sino de una cuestión práctica: permitir cierto alivio a la población sin modificar su objetivo final.
En medio de esta ambigüedad, la situación en Cuba sigue siendo crítica, con una economía prácticamente paralizada y una dependencia total del petróleo importado para sostener servicios básicos.
Y mientras tanto, el mensaje de Trump deja una frase que resume el momento: presión máxima… pero con excepciones cuando la realidad aprieta.
