Kelley, 33 años, gana más de 100.000 euros como azafata en jets privados, pero no todo es lujo: "La gente no se da cuenta de cuántas huellas dactilares deja"
La profesional, que empezó en el sector en 2021, ha tenido que lidiar con jornadas maratonianas, atendiendo a cada detalle y manteniendo siempre la discreción.