El Ejército insiste en que "todos los rehenes vivos morirán" con la incursión, mientras que países amigos avisan de lo equivocado de agravar la situación humanitaria.
"En los casi 54 años de operaciones de MSF, rara vez hemos visto tales niveles de violencia sistemática contra civiles desarmados (...). Los sitios de distribución de la GHF que se disfrazan de 'ayuda' se han transformado en un laboratorio de crueldad".
Se ha sugerido que el plan podría ser una táctica de negociación para presionar a Hamás o un intento de apuntalar el apoyo de los socios de coalición de extrema derecha de Netanyahu, pero la sola posibilidad de que sea real asusta al mundo.
Al menos 210.000 personas fueron asesinadas por las bombas norteamericanas de 1945, que llevaron a la rendición de Japón y al fin de la Segunda Guerra Mundial. El 'nunca más' de entonces parece debilitarse, en un mundo que se rearma.
El primer ministro de Israel avanza una ofensiva total pero no explica cómo la va a ejecutar ni sus posibles consecuencias, mientras aplasta toda disidencia. Sólo hay una certeza: los gazatíes son los los que van a pagar con su vida.
Bélgica ha sido denunciada por no hacer lo suficiente para prevenir o paliar la situación en la franja palestina. Es el último ejemplo de cómo la sociedad civil se moviliza y pide cuentas a sus gobernantes, cuando los muertos llegan a 60.000.
El valenciano Raúl Incertis ha pasado cuatro meses prestando ayuda en el hospital gazatí Nasser de Jan Yunis y relata la falta de medios, de vendas a analgésicos, los disparos intencionados de Israel y el dolor de los niños.
La vicepresidenta de la Comisión Europea lamenta la desunión comunitaria que impide presionar más a Israel y confiesa que ha pedido sanciones a Von der Leyen.
"Cada vez hay más pruebas de que la hambruna generalizada, la malnutrición y las enfermedades están provocando un aumento de las muertes relacionadas con el hambre", sostiene la Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria.
La "política calculada de inanición" de Israel, como la llama Naciones Unidas, no es una catástrofe sobrevenida, un terremoto o una inundación. El uso intencional es muy distinto a una "consecuencia incidental" de un conflicto.
Contra la ONU, las ONG internacionales y las propias israelíes, contra lo que cuenta la prensa en el terreno, contra lo que reconoce hasta Trump... dice que es Hamás el que "alimenta la percepción de una crisis humanitaria".
Antes de la guerra, cuando la franja estaba ya bloqueada por Tel Aviv, entraban al día de 500 a 600 camiones, cuando no había necesidades como las de hoy. Las "pausas humanitarias" y la "apertura de pasos" maquilla un posible crimen de guerra.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas reclama "acciones persistentes y rápidas" para aliviar la hambruna.
Un posible acuerdo entre Israel y Hamás podría llevar a la retirada parcial de la franja a niveles similares a los de enero, tras instalar un perímetro de seguridad, desvela la prensa israelí.
En los últimos meses han aparecido también publicaciones pagadas en Facebook ofreciendo trabajo como conductor de excavadora para la franja, una especie de externalización de la operación.
La propuesta ha sido el evada por el eurodiputado Jaume Asens, de los Comunes, e incluye a la jefa de la diplomacia comunitaria, Kaja Kallas. "Los dirigentes israelíes no actúan solos", defiende.
"Esto exige más sanciones, el aislamiento de Rusia y un apoyo militar constante a Ucrania", dice el Gobierno de Países Bajos, cuya inteligencia ha acumulado evidencias sobre este empleo, igual que la alemana.
La ayuda humanitaria está a punto de colapsar en la franja, dice la ONU, por falta de combustible. Los ataques a tiendas y refugios se recrudecen, mientras Netanyahu afina cómo sacar a los palestinos de su tierra. Hamás, de fondo, cada vez más débil.