Agentes del nuevo KGB ofrecen dinero en aplicaciones de mensajería por misiones para fotografiar objetivos y colocar bombas. Algunos saben lo que hacen, pero otros son engañados.
En un inicio pensaron que se trataba de una mujer que se las habría pedido a cambio de mostrarle ella sus pechos, pero los policías rastrearon el móvil desde el que se realizó esa propuesta y comprobaron que su titular era un hombre, al parecer este sacerdote.
Por parte de los cinco alumnos considerados presuntos autores de la agresión no ha habido un acto formal de perdón ni un "reconocimiento explícito" de los hechos.
El ministro de Justicia, Félix Bolaños, ha dicho que dan este paso "como muestra de lealtad y buena fe en la negociación" y con el objetivo de "trabajar en el acuerdo y no tanto en el procedimiento judicial".