Para Bruce Lee, el legado puede ser muchas cosas: ayudar a otras personas, crear algo que inspire, cambiar una disciplina o un oficio y dejar una enseñanza valiosa.
La frase se atribuye a Lao Tsé, autor del Tao Te Ching y figura central del taoísmo, que defiende la introspección como camino hacia el equilibrio y la armonía.