El atentado contra un senador colombiano hay que leerlo en clave interna, en la pelea doméstica, pero sirve para reflexionar sobre los crecientes ataques a dirigentes o candidatos, obra del radicalismo y la polarización al alza.
Los ciudadanos de la UE decidieron dar uno de cada cuatro escaños a los ultras. Hoy su apoyo sigue fuerte, aunque ligeramente oscilante, mientras los liberales tratan de levantar cabeza y, sobre todo, sube la izquierda más progresista.
Desde el Gobierno, el ministro de Justicia, David van Weel, ha instado a no realizar este tipo de acciones ilegales. "Comprendo la frustración, pero pido que este grupo no haga esto, que pare".
La Administración Trump también debería investigar también el supuesto consumo de drogas del hombre más rico del mundo y su intento de obtener información clasificada sobre China del Pentágono.
Mientras los críticos sostienen que "el Gobierno del 7 de octubre debe irse a casa", los socios de la actual coalición se les unen porque no quieren que los judíos ultraortodoxos hagan el servicio militar.
Las autoridades pueden vetar ahora los eventos y reuniones que "promuevan o exhiban el cambio de sexo de nacimiento o la homosexualidad", así como la participación en ellas. Y en eso se enmarcaría el desfile, a su juicio.
Dos días después de amenazar con irse si no se cerraban las fronteras "lo antes posible", el radical da la espantada. Un movimiento con el que busca que caiga el gabinete, haya elecciones y pesque en río revuelto.
El ultra que será presidente de Polonia se define como patriota, de ideología conservadora y nacionalista, con hincapié en los valores tradicionales y la soberanía nacional frente a Bruselas.
El resultado indica que se puede esperar que el país adopte un camino más nacionalista bajo su nuevo líder, quien ha sido respaldado incluso por el presidente estadounidense Donald Trump.
Los sondeos dan una diferencia mínima entre el favorito, el centroderechista Rafał Trzaskowski, y el radical Karol Nawrocki, aún más ajustada que en la primera vuelta.
A juicio de los países firmantes, entre los que están España, Francia o Alemania, los cambios del ultra "son contrarios a los valores fundamentales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y el respeto por los Derechos Humanos".
La serie de Netflix, basada en una novela gráfica que es símbolo de resistencia ante la ultraderecha, multiplica las consultas a las Madres de la Plaza de Mayo para conocer datos sobre niños desaparecidos, robados a sus padres ajusticiados.
En Bruselas respiran: los prorrusos y antieuropeos han perdido en Rumanía y Polonia, mientras que Portugal garantiza que no gobernará con radicales. Hay una cierta apuesta popular por la estabilidad, pero asusta el aumento de los extremistas.
La jornada electoral ha estado marcada por una participación altísima, denuncias de fraude de su rival, el ultra George Simion, y nuevas denuncias de injerencias rusas.
Nuestros vecinos acuden a las urnas sólo 14 meses después de emitir sus últimas papeletas. El primer ministro, el conservador Montenegro, se ha visto alcanzado por un presunto caso de corrupción pero sigue siendo el favorito. Las alianzas, difíciles.
El candidato a la presidencia de Chega, de campaña en el Algarve por las elecciones legislativas del domingo, habría sufrido un episodio de hipertensión, según medios lusos.
Este 8 de mayo (¿o quizá fue el 9?) se recuerda una rendición que cambio Europa, entre certezas hechas añicos. El mundo que surgió de aquella firma se ha dado la vuelta, los aliados no lo son y los adversarios, amigos. La memoria, también, flaquea.