"Ahí están las cifras": Sánchez replica a Trump que estaría "encantado" de verlo y explicarle lo que gasta en Defensa
El presidente norteamericano y el español chocan por enésima vez por el compromiso de nuestro país con la OTAN. El socialista cifra su esfuerzo en 34.000 millones de euros al año, más que la de 13 países de la Alianza conjuntamente.
"Tendremos que hablar con España". El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a levantar el dedo a nuestro país ayer, en pleno Foro de Davos. Afeaba a Madrid, de nuevo, que no dedique el 5% del PIB nacional a defensa y seguidad. "He conseguido un compromiso de prácticamente todos los aliados de la OTAN de subir el gasto en defensa al 5% del PIB. Todos menos España. No sé qué pasa con España. ¿Por qué no lo hacen? Quieren aprovecharse. Todos aumentan al 5% menos España. No sé por qué, tendremos que hablar con España", avisó.
Esta madrugada, desde Bruselas, el presidente español, Pedro Sánchez, ha rechazado esas críticas y ha asegurado que estaría "encantado" de explicarle cara a cara sus argumentos para que no lo llave más "aprovechado".
El jefe del Ejecutivo, en una rueda de prensa tras el Consejo Europeo extraordinario celebrado en la capital comunitaria precisamente ante las amenazas expansionistas de Trump en Groenlandia, subrayó que España ha triplicado su inversión en defensa desde que está al frente del Gobierno y destina a este ámbito 34.000 millones de euros al año de los impuestos de todos los españoles, cifra que dijo que supone más que la de trece países de la Alianza Atlántica conjuntamente.
"Ahí están las cifras", subrayó Sánchez, quien garantizó la total lealtad y claridad del Gobierno de España para señalar que de la misma que fortalece su defensa y contribuye a la defensa colectiva, no va a renunciar a fortalecer la sanidad pública, la educación, la ayuda a la dependencia, la ayuda al desarrollo o la cooperación con terceros países.
Todo eso, dijo, significa también seguridad, y que ésta no sólo se garantiza fabricando o comprando armamento. Ha sido su argumento de siempre: no sólo es armamento y material lo que nos defiende.
Al preguntarle si estaría dispuesto a explicar esos argumentos directamente al presidente de Estados Unidos, ha señalado: "¿Cuándo he tenido yo algún problema? Al contrario, siempre encantados".
Cómo están las cosas
España ya está destinando al gasto militar el 2% de su producto interior bruto durante 2025, según constata el último informe de la OTAN sobre esta materia, publicado en agosto pasado.
Nuestro país, junto a Portugal, Alemania, Bélgica, Macedonia del Norte, República Checa y Luxemburgo, se encuentra aún entre los países que menos proporción de su PIB destinan a este ámbito, pero el dato conocido el pasado verano supone que cumple por primera vez con el objetivo de gasto que los miembros de la organización acordaron en 2014 para la década posterior. Entonces, España dedicaba un 0,92% del PIB al gasto militar.
En su regreso a la Casa Blanca, Trump empezó a presionar y amenazar a sus aliados para elevar su gasto militar hasta el 5% del PIB, lo que logró en la cumbre de la Alianza de La Haya, la última. Antes de ello, la hoja de ruta del Gobierno español preveía un gasto militar de un 1,32% en 2025 para alcanzar el 2% comprometido en 2029.
Pero en Washington deben estar contentos con Madrid por otras razones: España ha comprado más armamento estadounidense en los dos últimos años que en casi un siglo, desveló El País. Entre 2023 y 2024 el Gobierno español encargó material militar por más de 4.500 millones de euros a Estados Unidos, una cuarta parte de todo lo adquirido desde 1950.
Los contratos incluyen sistemas Patriot, helicópteros MH-60R y equipos auxiliares que suponen el mayor volumen de gasto con un solo proveedor en la historia reciente de la defensa española. Según la DSCA (Defense Security Cooperation Agency), las ventas a España alcanzaron 2.907 millones de dólares en 2024 y 1.682 millones el año anterior.
Así que mientras Washington denunciaba públicamente la falta de compromiso, Madrid estaba realizando una de las mayores operaciones de compra de su historia, canalizando miles de millones hacia la industria militar estadounidense.