Ceuta, terreno de disputa de odio, bulos y desinformación: cómo un drama humano se utiliza para fines políticos
La llegada de miles de personas a lo largo de la semana a la Ciudad ha despertado el odio más visceral en una parte de la ciudadanía, así como bulos y desinformaciones que han tratado de guiar a la sociedad en clave política.
Durante la última semana, ningún otro asunto ha monopolizado tanto la conversación pública con la intensidad de la crisis migratoria en Ceuta. Las imágenes de la entrada de decenas de miles de personas, muchas de ellas cruzando a nado el espigón del Tarajal, se difundieron por todo el país en cuestión de minutos a través de teléfonos móviles, medios de comunicación y redes sociales. La velocidad con la que circularon las primeras informaciones fue equiparable a la rapidez con la que el episodio se convirtió en objeto de debate político y social, en el que el odio, racismo y un evidente desconocimiento del contexto por el que se producía la situación emergía de forma constante.
Con el paso de las horas, la cobertura informativa se alimentó de actualizaciones constantes, del despliegue del Ejército y de la difusión de nuevas imágenes, aunque en esos instantes muchas dejaron de ser de lo que estaba sucediendo. Términos como 'invasión' no tardaron en aparecer en el discurso público. Ahora que han pasado unos días y que el suflé empieza a descender ligeramente, desde El HuffPost vamos a observar con perspectiva cómo un drama humanitario y tensiones geopolíticas históricas pueden convertirse en herramientas de los discursos de odio, bulos y desinformaciones.
No hagas caso a tu influencer favorito
La democratización de la opinión que ha acarreado internet en las últimas décadas tiene ventajas indiscutibles, no hay que negarlo. Ahora bien, en un momento en el que cualquiera tiene un podcast, publica libros o tiene un altavoz con el que llegar a decenas de miles de personas, convertirse en cuestión de minutos en un 'experto' en migraciones, geopolítica y conflictos internacionales igual no es la mejor idea que se puede pasar por la cabeza. Y eso es lo que ha sucedido en los últimos días en Instagram, TikTok, Twitch, YouTube...
De repente, numerosos creadores de contenido sintieron la necesidad de trasladar su opinión a través de vídeos y publicaciones en sus redes sociales. Frases como "si tanto te gustan, mételos en tu casa", "a ver cuándo interviene el rey y el Ejército", "qué más necesitamos los españoles para salir a las calles", "abren el supermercado y roban toda la comida", "acaban de invadir Ceuta" o "esto no parece inmigración de calidad, tiene que ser ordenada" comenzaron a multiplicarse en las redes. Los comentarios de algunos influencers se extendieron rápidamente bajo el argumento de que debían "aprovechar el altavoz" del que disponían para denunciar la situación. Sin embargo, seguramente jamás les habréis escuchado su opinión sobre que julio es el mes con más asesinatos machistas o acerca el genocidio en Gaza.
Frente a estas reacciones, otros creadores optaron por no pronunciarse al considerar que no contaban con la preparación o la información suficiente para analizar un asunto tan complejo. Es el caso de perfiles como Clerss o María Pombo, quienes señalaron que no estaban "capacitadas" para ofrecer una opinión al respecto y recomendaron acudir a periodistas y medios de comunicación para obtener una visión más rigurosa de lo ocurrido.
La deshumanización y la famosa "edad militar"
La expresión de "hombres que entran en edad militar" es uno de los argumentos habituales de la extrema derecha cada vez que el tema de la migración está encima de la mesa. La usaba Donald Trump cuando se refería a las personas provenientes de México, al igual que Marie Le Pen, Giorgia Meloni y, cómo no, Santiago Abascal, el líder de Vox. Este último publicó en redes sociales un post que, pese a no ser novedoso, sigue siendo alarmante por el contenido de odio que alberga: "No vienen huyendo de ninguna guerra, ni de la pobreza. Es una invasión. Son hombres en edad militar llamados por el Gobierno corrupto de Sánchez para que asalten nuestras fronteras para que después deambulen por las calles de España diciendo 'Viva Pedro Sánchez".
Sin embargo, lo cierto es que la mayor parte de las personas que entraron en Ceuta "venían en busca de comida". Así lo atestiguaron en diversos medios de comunicación. En El HuffPost, los propios ceutíes reconocían a nuestro compañero Miguel Fernández Molina, pese a que la situación podía ser grave, eran plenamente conscientes de que los migrantes tienen que tomar este tipo de situaciones por la hambruna y condiciones realmente complicadas que atraviesan en sus países de orígenes. "Mira, mira, mira los cuerpos tirados en la puerta de mi negocio. Uno que no sabes si le ha dado algo, otros que entran a que les cargues el móvil o si les puedes dar comida", explicaba un tendero a este periódico. Desconocemos cuántos tenían la famosa "formación militar", pero lo cierto es que el casi centenar de fallecidos fueron en el intento de cruzar la frontera, no por disturbios ni atracos.
Invasión... De qué
Más allá de los bulos concretos, una parte importante de la batalla informativa se libró en el terreno del lenguaje. Expresiones como 'invasión', 'asalto' o 'ocupación' se extendieron rápidamente en redes sociales y fueron utilizadas por distintos actores políticos y comunicadores para interpretar la situación desde una perspectiva de amenaza y desestabilidad. El empleo reiterado de este tipo de términos no solo condiciona la percepción del fenómeno migratorio, sino que simplifica una realidad marcada por múltiples factores: la presión migratoria en la frontera sur, las relaciones diplomáticas entre España y Marruecos, las políticas de control fronterizo y las circunstancias personales de quienes emprenden la travesía.
Frente a ese discurso, organizaciones humanitarias como el CETI —Centro de Estancia Temporal de Migrantes— llevan insistiendo desde que acontecieron los hechos en que la mayoría de las personas que cruzan la frontera lo hacen impulsadas por situaciones de extrema vulnerabilidad, conflictos o falta de oportunidades, recordando que detrás de las cifras existen historias individuales que rara vez ocupan el centro del debate.
IA, imágenes de otros sitios... Falsedades
Entre los bulos más difundidos durante la crisis migratoria de Ceuta destacaron numerosos vídeos e imágenes descontextualizados. Uno de los más virales mostraba a un grupo de personas rezando y afirmaba que se trataba de migrantes recién llegados a la ciudad; sin embargo, las imágenes correspondían a un rezo celebrado años antes en Melilla. También se compartieron fotografías de avalanchas y enfrentamientos ocurridos en otros países, presentándolas falsamente como escenas de la frontera ceutí.
Otra de las desinformaciones más extendidas aseguraba que migrantes habían incendiado iglesias, colegios o edificios públicos en Ceuta. Las verificaciones demostraron que las imágenes utilizadas pertenecían a sucesos ocurridos en otros lugares y en fechas anteriores, sin relación con la crisis migratoria. Del mismo modo, circularon vídeos de altercados protagonizados por grupos de jóvenes en otros países que fueron atribuidos falsamente a los migrantes que accedieron a la ciudad autónoma.
Además de los contenidos audiovisuales manipulados, se difundieron mensajes que afirmaban, sin pruebas, que las autoridades estaban ocultando delitos cometidos por los migrantes o que estos habían recibido privilegios económicos y ayudas extraordinarias por parte del Estado. Las organizaciones de verificación como Newtral o Maldita.es desmintieron estas afirmaciones tras comprobar que carecían de evidencias y que se basaban en información manipulada o completamente inventada, evidenciando el uso recurrente de contenidos descontextualizados y afirmaciones falsas para alimentar la desinformación durante la crisis.
Extrema derecha y la lógica carroñera
Pasó en Torre Pacheco, en el centro de menores de Hortaleza y, cómo no, en Ceuta. Ante situaciones donde la migración es uno de los focos principales de la notica, la extrema derecha siempre se hace eco de ello y aprovecha cada oportunidad para emitir su campaña de odio y personarse en los lugares. Vito Quiles, Alvise Pérez, Santiago Abascal, Núcleo Nacional... Todos se trasladaron a Ceuta los días posteriores de la entrada de decenas de miles de migrantes. Los discursos, como podrán imaginar, distaban mucho de tratar de ser conciliadores y tranquilizadores para el pueblo ceutí que, como explica nuestro compañero Héctor Juanatey en este artículo, les recibieron al grito de: "Yo, con mi libertad de expresión, le digo que se vaya usted con su racismo a la puta mierda".
El día después
Pese a los bulos, dramatizaciones y discursos de odio emitidos por los diferentes altavoces que ofrecen internet y las redes sociales, lo cierto es que tal y como ha asegurado este jueves el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, de las 72.000 personas que entraron en Ceuta, más de 70.000 ya han vuelto a Marruecos. El ministro de Exteriores, José Manuel Albares, también apuntaba a la misma dirección horas después de la entrada ante la tensión internacional que se estaba produciendo: "La práctica totalidad de quienes entraron en Ceuta han vuelto ya a Marruecos. No es posible trasladarse de Ceuta y Melilla a la Peninsula sin identificarse en un control de policía. La integridad del espacio Schengen está absolutamente garantizada. Basta de confusión interesada".